(JCR)
Al acercarse la Misa de las familias en la plaza de Colón el próximo domingo 2 de enero volvemos a escuchar estos días declaraciones hablando de los peligros que sufren las familias en España. Hay un peligro que hace sufrir muchísimo a miles de familias en España y del que no recuerdo haber oído hablar mucho (¿o nada?) a los convocantes de este tipo de actos. Me refiero a la situación que sufren miles de inmigrantes en nuestro país que viven alejados de sus seres más queridos porque se les niega el derecho a la reagrupación familiar. Lo más elemental que necesita una familia para que sus miembros puedan viven y crecen en un ambiente de amor y de confianza es, sencillamente, poder estar juntos.
(JCR)
Durante estos días los medios de comunicación españoles presentan resúmenes de los acontecimientos más destacados del año que termina. Es curioso constatar cómo cuando se mira al panorama internacional es muy raro que se mencione a algún país africano. A los medios españoles sólo parecen interesarles dos cosas: el terrorismo de Al Qaeda en el Magreb , con sus secuestros de occidentales, y los piratas somalíes que atacan a barcos en aguas del Índico. Es decir, sólo nos llama la atención África cuando ocurren allí cosas que afectan a nuestros intereses. Pero África está formada por 54 países y durante este año 2010 han ocurrido muchas otras cosas que deberían despertar nuestro interés.
(AE)
Lo confieso, llevo varios meses escribiendo este post y la verdad es que la actualidad no termina de darme razones para que lo termine ya de una puñetera vez. Es más, creo que es pertinente hacerlo en
el periodo “solidario” por excelencia que es la Navidad, donde por algún mecanismo inconsciente nos volvemos un poquito más sensibles para las cuestiones sociales, nos damos cuenta de que cada hijo de vecino tiene su alma en su armario y creemos – pobres de nosotros, dirán algunos – que entre todos si nos da la gana podríamos hacer un mundo mejor. Por desgracia, luego llegan las rebajas de invierno y se nos quitan del disco duro todas esas inquietantes alucinaciones y las metemos en el mismo cajón donde guardamos el espumillón del Belén, esperando ser temporalmente revividas el año que viene en cuanto suene el monótono soniquete de la Lotería nacional. Un curioso mecanismo estacional que debería estudiarse mucho más en los anales científicos de psicología o sociología.
(AE)
La Navidad en esta parte de Uganda no tiene su punto álgido en la Misa de Nochebuena (o del Gallo) y supongo que esto es la consecuencia de los muchos años de inseguridad, cuando los rebeldes sembraban el miedo sobre todo en las
zonas rurales más vulnerables, haciendo imposible que los cristianos pudieran desplazarse a las iglesias durante las horas de oscuridad con unas mínimas garantías de seguridad.
Ahora la Misa se celebra a las 19:30 y parece que la estabilidad que vive la zona desde el año 2006 se va traduciendo en un número creciente de cristianos que asisten a este servicio. Mañana por la mañana, durante las celebraciones del día habrá casi tortas por poder entrar a la iglesia y serán los más rezagados los que se tengan que quedar fuera de los recintos eclesiales.
(JCR)
¿Cómo celebra la Navidad la gente en África? Aunque yo mismo pasé 20 años en Uganda y he visto muchas navidades allí, este año prefiero que sea Denis quien responda a esa pregunta. Denis es sobrino de mi mujer y trabaja como jefe de
contabilidad en una empresa extranjera en Kampala. Cuando le encontré allí hace tres semanas me contó que, como mucha gente en la capital de Uganda, ha estando ahorrando durante varios meses para poder viajar con su mujer y sus dos niños a Erussi, su pueblo natal, unos 500 kilómetros al norte. Ha tenido suerte, porque su jefe le ha dejado su coche para que pueda viajar. No es probable que en Europa nadie hiciera algo así en su lugar de trabajo, pero en Uganda como en la mayor parte de los lugares en África la gente se ayuda y el “hoy por ti y mañana por mi” se vive de esta y otras maneras.
(JCR)
Si aún no se han decidido sobre qué regalo de Navidad van a hacer a algún amigo o familiar, me permito darles un consejo convencidísimo de que acertarán: si viven en Madrid vayan a la sede de Manos Unidas (calle Barquillo, 38) y compren el excelente libro “Cincuenta Historias de Solidaridad”. Recién salido de la imprenta, ofrece cincuenta historias, acompañadas de excelentes fotografías, sobre cincuenta hombres y mujeres que muestran lo mejor del buen hacer de la Iglesia con los más desfavorecidos en lugares como Kenia, Malawi, Angola, India, Filipinas, Brasil, Guatemala o Perú. Es lo mejor que ha podido hacer Manos Unidas –galardonada con el premio Príncipe de Asturias a la Concordia de este año- para celebrar su 50 aniversario: rendir un homenaje a las personas en las que se apoyan para llevar a cabo su labor en la geografía de la pobreza.
(JCR)
Desde el mes pasado en Uganda hay campaña electoral hasta en la sopa. La gran diferencia entre estas campañas en Europa y en África la marca la televisión. Mientras en los países ricos los políticos lanzan sus mensajes y buscan votos utilizando las pantallas como medio, en países como Uganda donde muy poca gente tiene una televisión hay que ganar adeptos yendo pueblo por pueblo, lo que obliga a que la campaña dure varios meses. Además de esta campaña “puerta por puerta”, en Kampala y otras ciudades se encuentra uno con grandes carteles electorales. Uno de los que más me llama la atención muestra al actual presidente, Yoweri Museveni, vestido con una bata blanca visitando un centro público de salud.
(JCR)
“!No queremos irnos de vacaciones!” ¿Habrá en alguna parte del mundo una protesta de estudiantes basada en esta “reivindicación”? En Kitgum, en el norte de Uganda, sí ha ocurrido. Fue el pasado 3 de diciembre, fecha en que todas las escuelas del país se iniciaban las vacaciones de Navidad. En la escuela para niños discapacitados dirigida por la ONG local NUCBACD (siglas que significan Acción Comunitaria del Norte de Uganda por los Niños Discapacitados) sus 126 alumnos se plantaron en el patio y dijeron que ellos no se movían de allí.
(JCR)
Acabo de volver de un viaje por Uganda que me ha llevado a lugares donde viví hace no mucho tiempo. Uno de ellos es Kitgum, una pequeña localidad a
unos 50 kilómetros de la frontera con Sudán donde funciona un hospital misionero que hace pocos días celebró su 50 aniversario. En aquella misión trabajé nueve años durante un periodo muy duro de guerra en el que había emboscadas, ataques con muertos y secuestros de niños a diario. Me ha alegrado enormemente encontrarme con este lugar en paz y con sus habitantes de regreso a sus aldeas. Atrás queda la pesadilla de vivir en campos de desplazados, aunque para la gran mayoría de la gente la pobreza sigue siendo su inseparable compañera.
(AE)
Lo sabíamos o lo podíamos intuir, pero a veces es difícil cuantificar el daño que se hace, aun sin quererlo. En un devastador artículo, Ian Birrel del
periodico The Guardian se hace eco del creciente fenómeno del turismo de voluntarios a corto plazo que quieren “hacer caridad” en instituciones benéficas, si es posible en algún orfanato de niños enfermos de SIDA o una institución similar. Un reciente estudio revela las consecuencias de tales prácticas:
(AE)
Creo que este debería ser el lema de los correspondientes ministerios de educación de los países del G20. Suena la cosa algo ruda y provocadora, pero no por eso falta de razón. Me explico. Parece que
cuanto más crece el bienestar de un país y más acceso se tiene a la educación, más se cae en el error (especialmente por parte de las generaciones más jóvenes) de no valorarla en su debida medida. El “derecho universal a la educación” se llega a entender como algo inherente, sobreentendido, natural, tan normal y prosaico como el aire que uno respira...
Pensaba sobre todas estas cosas cuando visité la misión de Omianyima, no muy lejos de la ciudad de Kitgum en el Norte de Uganda. Allí me encontré al P. Josef Gerner, un misionero alemán y un hombre de Dios lleno de pasión por lo que hace. En cuanto llegué me enseñó la escuela secundaria que está construyendo gracias al apoyo de un grupo filantrópico alemán. Hasta que llega ese día de poder abrir ese complejo educativo, sigue concentrando todos sus esfuerzos en la escuela primaria que funciona ya en ese lugar.
(AE)
Lo sé, lo sé, las comparaciones son siempre odiosas, pero es que a veces las cosas que pasan y las actitudes que vemos ante las mismas nos ponen el artículo en bandeja...
En los últimos días hemos visto el gran eco mediático que ha tenido el ataque con misiles de Corea del Norte contra sus vecinos del Sur. Casi todo el occidente está pendiente de los imprevisibles arrebatos del amado líder y de las consecuencias que puede tener esto para la paz mundial ya que se trata de una nación posiblemente con material nuclear.
En Sudán, en los últimos días, ha habido también un par de ataques pero no se preocupen en buscarlo en los medios de comunicación... quizás si hacen google o algo así lo encuentren pero no aparecerá ni por asomo en las páginas de internacional de la prensa general. Yo ya sé que Sudán no es Corea ni me hago ilusiones de que se tenga algo de equidad a la hora de mirar estas dos situaciones, el caso es que estos ataques – como en el caso de Corea – pueden ser el desencadenante de una nueva guerra civil, especialmente teniendo en cuenta que en el referéndum de autodeterminación del próximo Enero la opción de unidad que propicia el Norte y el gobierno centrar tiene cada vez menos posibilidades de materializarse.
(AE)
Uganda va a celebrar el próximo enero elecciones presidenciales y parlamentarias. Estamos por tanto en plena campaña electoral y la verdad, uno nunca pensó que daría tanto de sí, les cuento...
Por un lado – posiblemente lo hayan leído en algunos medios – Yoweri Museveni, el presidente de Uganda, en un momento de inspiración artística durante un mitin electoral, se ha atrevido a lanzarse no por bulerías sino por rap, tal como pueden ver aquí. La letra de canción – un tema popular de prosperidad y cambio – se ha convertido en uno de los hitos musicales de las últimas semanas. El contenido del mismo no es otra cosa que una pequeña historia tradicional de trabajo, lucha y transformación.
(AE)
Los ataúdes y otras cuestiones estéticas, recapitulación del kitsch
Un poco más y se me pasa hablarles de los ataúdes, los cuales están diariamente a la vista de
los viandantes porque cualquier carpinterillo de tres al cuarto hace marketing de calle exponiendo fuera de su negocio las mejores piezas salidas de su taller. Eso es una ayuda subliminal para que los potenciales clientes – que, como Hacienda, somos todos – vayamos pensando qué modelo sería el más adecuado para cuando, si Dios no lo remedia, llegue el día en el que tengamos que entregar la cuchara. Los hay morados, lilas, negros y de color natural, con ventanas no sólo para ver el frontal del muerto sino también a los lados y con cruces tan grandes y bastas que aquello más que un ataúd parece el escudo de un caballero templario. Me da tanta grima verlos que ya he dejado dicho en mi entorno que, en el caso que me tocara a mí estirar la pata por estas latitudes, tengan piedad de mí y tengan a bien enrollarme en una sábana limpia y me echen directamente a la fosa en vez de irme al otro mundo enclaustrado en tal adefesio y sin poder defenderme para el resto de la eternidad de tanto mal gusto hecho caja mortuoria.
(JCR)
Fatma y Aisha viven en la wilaya de Ausserg, uno de los campamentos saharauis situados en las inmediaciones de Tinduf, en el suroeste de Argelia. Sus padres
nacieron en la parte del Sáhara Occidental ocupada hoy por Marruecos y hace pocos años emigraron a España. Ellas, como sus otros tres hermanos, nunca han conocido su patria original y nunca han salido de este inhóspito desierto que las vio nacer y donde desde hace 35 años alrededor de 200.000 saharauis esperan el retorno a su patria. Cuando las pregunté, sentado en su jaima con ellas, si creían que volverían un día al país de sus padres me contestaron: “Si, esperamos volver, in-sh’-alla, si Dios quiere”.
(AE)
Sigo hoy compartiendo con ustedes experiencias y vivencias alrededor del misterio de la muerte, tal como las he podido percibir en este rincón africano.
¿Cementerio? ¡Por encima de mi cadáver!
Según las costumbres locales que veo en esta parte de Uganda, al difunto (en general) no se le entierra en un impersonal cementerio, fuera de la vista de los todavía mortales que
continúan su peregrinaje en este valle de lágrimas. Lo ideal según la tradición es enterrarlo cerca de la casa, a ser posible en el jardín o patio del hogar familiar (siempre que esté fuera del entorno urbano). Sé que para algunas personas esto pueda sonar raro o casi macabro, pero la gente en general no parece tener un miedo especial a los muertos y por tanto los quiere cerquita, posiblemente para que sus espíritus estén contentos y no den demasiado la lata.
(AE)
No es un tópico decir que en África se siente como en ningún otro sitio la muerte y la vida, unidas de una manera única. Quizás forme parte de su identidad. Mientras que en Europa se la
oculta y se hace de la muerte una ocasión lo más aséptica y discreta posible, en África la innegable realidad de la finitud humana es ocasión para revivir valores muy importantes de acuerdo a cada cultura y tradición.
En estos días he estado en contacto con varias situaciones de muerte, y aquí pongo por escrito en varios posts algunas de mis vivencias y reflexiones al respecto. Algunas experiencias son chocantes, otras son tiernas y otras a lo mejor sorprendentes.
En este mundo cruel uno nunca se muere, siempre “lo matan”
Sé que suena surrealista, pero no es un asunto baladí. Es una creencia bastante enraizada en la mentalidad popular: la muerte no tiene lugar así como así, sino que casi siempre es causada por algo o por alguien con malignas intenciones.
(AE)
Dice una frase de Fray Guillermo de Baskerville, el protagonista del libro “El Nombre de la Rosa”: "Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia."

Me he acordado de esta frase al leer con horror una noticia que creía surrealista pero que, por desgracia, es hoy ya historia: la publicación ugandesa “Rolling Stone” (con solamente 2 meses de antigüedad), ha comenzado a publicar una lista de los 100 homosexuales más prominentes del país, sus fotos, contactos y direcciones. Junto a esta lista, hay un editorial que dice taxativamente “colgadlos”. Sobran las palabras.
(JCR)
Hay informes e informes. Mientras en el mundo occidental andamos estos días pendientes de las revelaciones sobre la guerra de Irak publicadas por Wikileaks, otro documento
elaborado por un comité de expertos de Naciones Unidas sobre la guerra de Darfur, en Sudán, merece mucha menos atención, y en la prensa española ni si quiera dos líneas. En este informe se asegura que en algunos de los ataques realizados contra tropas de la fuerza de paz de la ONU en Darfur se han encontrado cajas de munición de fabricación china, y no una ni dos por casualidad, sino cajas de doce marcas diferentes, que en esto del mercado de las armas por lo visto uno puede hasta elegir de entre un montón de marcas de balas, incluidas los sofisticados proyectiles que estallan una vez que han penetrado en el cuerpo humano.
(AE)
Como sabrán las personas que siguen los acontecimientos del continente africano, el Sur de Sudán celebrará el próximo mes de Enero un referendum de autodeterminación para decidir si continúan unidos o la región se convierte en un estado independiente.
En este contexto, me parece hoy pertinente compartir con ustedes hoy este texto escrito por un joven sudanés (obviamente del Sur) en el cual, aparte de un curso acelerado de historia de Sudán, comparte con nosotros los sentimientos que comparten muchas personas del Sur Sudán y las razones que les lleva a optar por la independencia. Como la inmensa mayoría de los analistas políticos, no tiene en absoluto dudas algunas de que el resultado será un abrumador “sí” por la independencia. La traducción es mía.
Una declaración de Independencia
(Nyuol Tong, Universidad de Duke)
“Que el mundo sepa que ha nacido en África una República de libertad e igualdad”
No es una cuestión del “si” y del “como”: ya está aquí. ¡El referendum ya está aquí! La hora de liberación ha llegado, la campana de la libertad ha sonado. Es un camino sin retorno, estamos ahora más allá de la unidad. ¡Nuestro país ha nacido!
A la gente del Norte – que nunca ha experimentado el temblor de la tierra bombardeada, el cielo
lloviendo con balas o el Nilo anegado con la sangre de los muertos y con las lágrimas de los huérfanos y los abandonados, las viudas y los traumatizados – les sienta mal el nacimiento de nuestra nación. “¿Por qué?”, preguntan, “Reconciliémonos, vivamos juntos de manera pacífica, preservemos la unidad,” dicen ellos.
(JCR)
Victoire Ingabire, líder ruandesa del partido de la oposición FDU está en la cárcel desde la semana pasada. Fue detenida el 14 de octubre por la tarde en su casa de Kigali –donde estaba prácticamente bajo arresto domiciliario desde hacía varios meses- después de haber concedido una entrevista a la revista italiana Nigrizia. Su situación es crítica, sobre todo porque todo este tiempo no ha comido ni bebido nada, algo que no es de extrañar en un país en el que numerosos opositores políticos han muerto en prisión, presumiblemente envenenados. Las autoridades carcelarias no permiten a sus familiares entregarle ningún tipo de alimentos. Me consta que la Plataforma Basta de Impunidad en Ruanda, formada en España por varios grupos de sociedad civil, ha escrito a Moratinos para pedirle que utilice las vías diplomáticas a su alcance para presionar a Kigali, aunque teniendo en cuenta que en el Ministerio de Asuntos Exteriores se negaron a recibir a Ingabire el año pasado dudo que se tomen muchas molestias.
(JCR)
Hay que felicitar, y mucho, a los que hacen el programa El Día del Señor, en la TVE 2, por la retransmisión de la misa africana ayer domingo 17 de octubre, a la que tuve el gusto de asistir en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Madrid. Esta programación dominical, que suele ir seguida del programa “Pueblo de Dios”, es un ejemplo de información religiosa de calidad hecha con competencia y de forma convincente, como no podía ser menos si tenemos en cuenta que detrás de este esfuerzo está la mano del director de este programa, Julián del Olmo.
(JCR)
Alicia Sánchez Camacho, esa señora del PP que visita barrios catalanes donde hay una fuerte inmigración pero –curiosamente- sin tomarse ningún tiempo para escuchar los problemas de los propios inmigrantes, lleva varios días diciendo que quiere que los ayuntamientos denuncien a los extranjeros en situación irregular que acudan a empadronarse. Sus jefes de partido se han apresurado a avalar su peculiar propuesta electoral, cosa que les agradezco enormemente, ya que dado que una buena parte de mis amigos en España son inmigrantes africanos sin papeles a partir de ahora tengo más claro a quién no daré nunca mi voto.
Comparto aquí con ustedes una interesante carta que he recibido de un amigo misionero que trabaja en Mozambique. Algunas personas incluyen el tema de la hechicería dentro de lo que serían "culturas ancestrales" pero a veces, a tenor de lo que nos revela esta carta, uno se pregunta hasta qué punto son lícitas estas prácticas:
Con la intención de que los médicos tradicionales se encuadrasen en una
institución organizada, el gobierno de Mozambique creó la AMETRAMO (Asociación de Médicos Tradicionales de Mozambique). Algunos practicantes de la medicina tradicional están inscritos en la asociación y otros no. El gobierno reconoce y promueve la práctica de la Medicina Tradicional, reconoce su valor y desea que se desenvuelva cada vez más para prestar a la gente un mejor servicio. Entre los que están inscritos en la asociación, hay algunos infiltrados que no se ajustan a las reglas de la asociación y se dedican a prácticas de hechicería, muy ligadas a la mal entendida Medicina Tradicional. El objetivo sería de curar enfermedades, pero algunos preocúpanse mas por la adivinación.
(JCR)
Uno de los temas que nos preocupan durante los últimos días es la contaminación del Danubio, consecuencia del vertido tóxico de barro rojo procedente de una planta de aluminio
en el Oeste de Hungría. A causa de este hecho, que se ha calificado de “catástrofe” han muerto hasta la fecha cinco personas, otras cinco están desaparecidas y hay 150 heridos. Desde el pasado lunes 4 de octubre los medios de comunicación nos tienen puntualmente informados de este hecho del que, naturalmente, nadie puede decir que no sea grave ni preocupante. Me perdonarán, sin embargo, si una vez más me pongo a comparar (cosa que no creo en absoluto que sea odiosa) y esta vez les hablo de Nigeria, donde por lo menos 400 niños han muerto por una intoxicación masiva de plomo en el norte del país. Ni que decir tiene que la prensa occidental no ha dado una importancia ni remotamente parecida a este hecho, sin duda mucho más catastrófico que el del Danubio.
(AE)
Es la crónica de un divorcio anunciado. Si se respetan las fechas acordadas en el Acuerdo de Paz de 2005, en Enero del 2011 tendrá lugar un referendum de
autodeterminación donde los sursudaneses deberán decidir si continúan en un Sudán unido o si optan por la independencia y crean un nuevo país.
Entre los observadores y analistas políticos, es casi unánime la opinión de que, aún incluso con fallos electorales o incluso descarados sabotajes por parte del Norte, el electorado se decantará clara y masivamente por un SI a la independencia. Ante tal perspectiva, se nota ya que las diferentes partes comienzan a “calentar el ambiente.”
(JCR)
Ayer (1 de octubre) salió por fin a la luz el esperado informe de Naciones Unidas sobre violaciones de derechos humanos en la República Democrática del Congo. Me he tomado la molestia de leer sus 600 páginas y creo que está hecho con rigor documental: cubre el periodo de 1993 a 2003, se ha entrevistado a unas 1.700 personas durante un periodo de siete meses. Se puede leer en francés y en inglés, en
http://www.ohchr.org/EN/Countries/AfricaRegion/Pages/RDCProjetMapping.aspx. Les aviso que es muy duro de leer y que hay páginas que ponen los pelos de punta. Aún así, sólo se recoge una muy pequeña parte del inmenso sufrimiento que causó la muerte al menos a cuatro millones de personas durante el que ha sido el conflicto más sangriento después de la Segunda Guerra Mundial.
(JCR)
Para muchos millones de africanos el problema no es sólo qué comer, sino cómo cocinar los alimentos. Cada día una ingente legión de mujeres en África tienen delante de sí un problema acuciante: dónde encontrar combustible para hacer fuego. En la mayoría de los casos tienen que ir a algún bosque cercano a las aldeas donde viven para cortar y acarrear leña, o bien tienen que usar carbón vegetal que alguien previamente les habrá vendido. Acabo de leer que hace pocos días el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha presentado una iniciativa internacional para aumentar la eficiencia de 3.000 millones de cocinas en Africa, Asia y Latinoamérica, con el fin de proteger la salud de la mujer y favorecer los beneficios ambientales. Es una de esas buenas noticias que pasan desapercibidas para nuestros medios, que hasta hace poco sólo hablaban de África cuando había hambrunas o guerras de por medio últimamente sólo les interesa cuándo hay secuestros de occidentales o ataques a intereses económicos nuestros, como la pesca en aguas del Índico.
(JCR)
Viví en Uganda 20 años, la mayor parte de ellos en zonas rurales bastante remotas y, en honor a la verdad, debo decir que hoy mueren allí menos niños que en la década de los 80. Hoy la gente tiene más acceso a pozos de agua potable, se realizan más campañas de vacunaciones y el que más y el que menos tiene un centro de salud a pocos kilómetros de distancia. Otra cosa es que después el dispensario funcione mejor o peor. Durante las últimas décadas he visto que se han multiplicado los servicios, aunque también hay que tener en cuenta que en 25 años se ha duplicado la población, pasando de 15 millones a mediados de los 80 a la actual cifra de 32 millones de habitantes.
(AE)
Han sido innumerables las veces en las cuales diferentes personas me han pedido que les oriente sobre a qué Organización No Gubernamental deberían confiar sus donativos. Es
normal que, dada la picaresca que también ha afectado a los sectores de la ayuda, uno quiera que el dinero que uno ha puesto aparte con esfuerzo y desinterés para compartirlo con otras realidades y personas llegue a su fin gestionado por organizaciones serias, comprometidas y transparentes. Ante tales preguntas, siempre he respondido que para mí Manos Unidas era una de las organizaciones cuyo impacto he podido ver en el terreno y por tanto la he puesto siempre como ejemplo.
(JCR)
El lunes 20 comienza en Nueva York una nueva cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Cuando faltan cinco años para llegar a las ocho metas fijada en el año 2000 por los 192 países que forman las Naciones Unidas, cada vez está más claro que no se van a cumplir. A la falta de compromiso de los países ricos (y también de unos cuantos países pobres dirigidos no precisamente por pobres), que prometen y no cumplen, se une ahora la metedura de pata de la ONU de nombrar presidente del comité de evaluación de los ODM al mandatario ruandés Paul Kagame, sobre quien pesan acusaciones muy serias de haber orquestado matanzas que podrían incluso calificarse de genocidio. El co-presidente de este comité, José Luis Rodríguez Zapatero, ha demostrado tener muy poco tacto al aceptar este cargo, aunque el problema podría ser que cuenta con unos asesores pésimos en materia de política exterior africana. El día 20 se verán las caras en Nueva York, donde posiblemente Zetapeta no tenga el problema de imagen pública que tuvo en julio, cuando tuvo que negarse a recibir a Kagame durante la visita de éste a España.
(JCR)
“Los periodistas nos pasamos la vida hablando de gente que no se merece ni dos líneas en cualquier periódico”. Esta frase se la oí a mi amigo, el periodista Ramón Lobo, durante una visita a Uganda en 2004 y desde entonces he tenido infinidad de ocasiones de reflexionar sobre ella. La última fue el pasado 11 de septiembre, cuando el pastor Terry Jones –convertido en la gran estrella mediática del aniversario este año- tras tener a todo el mundo en vilo decidió por fin no quemar copias del Corán, como había anunciado en repetidas ocasiones. Me pregunto qué méritos tiene semejante personaje para hacer que todos los medios de comunicación del mundo estén pendientes de que cumpla una amenaza tan grotesca.
(JCR)
Acaba de terminar una semana de protestas callejeras en las principales ciudades de Mozambique que han dejado 14 muertos, un montón de heridos y 400 detenidos por la policía. La razón de estas revueltas ha sido un paquete de medidas económicas del gobierno entre las que se incluían planes de retirar los subsidios para la producción del pan, que han hecho subir el precio de este alimento en un 30 por ciento, además de nuevas subidas de la electricidad, el agua y los combustibles. Aquí en España, las medidas económicas de nuestro gobierno también provocan protestas y polémicas, pero sin que la sangre llegue al río. Y es que la diferencia entre España y cualquier país africano es que aquí la crisis empezó hace pocos años mientras que allí están en crisis siempre.
(JCR)
Uno de mis cuñados, el sacerdote ugandés Alfred Agwokotho, acaba de sufrir un accidente de moto que a Dios gracias no fue muy serio pero que pudo hacer tenido consecuencias muy graves. Terminó en un hospital del norte de Uganda, donde le dieron varios puntos de sutura en dos cortes que sufrió en una pierna y se rompió un diente, con lo que ya van cuatro los que le faltan. Hace pocos años perdió otros tres en otro choque con la misma moto por una carretera de montaña llena de baches de esas que harían las delicias de los aficionados al moto cross. En muchos lugares de África los curas de aldea se hacen miles de kilómetros al año en moto no por afición deportiva, sino por ir a visitar comunidades cristianas en lugares muy remotos. Un oficio peligroso y generalmente muy poco reconocido.
(JCR)
Acabo de regresar de unas breves vacaciones en la localidad almeriense de Roquetas de Mar. Allí, al otro lado de las hermosas playas bañadas por el Mediterráneo, hay otro mar que se extiende hacia la sierra y que está formado por franjas interminables de plásticos blancos que albergan invernaderos donde crecen, durante todo el año, toda clase de verduras y hortalizas. Muchos, si no la mayoría, de los que trabajan allí, son inmigrantes africanos subsaharianos.
(AE)
En la casa donde vivo hay un guarda contratado por el casero que se llama Tom y vive en una caseta junto a la puerta. En estos días, por razones que decidí no indagar porque no eran de mi incumbencia, dos de sus niños pequeños están con él mientras que la madre se ha quedado en el pueblo.
La semana pasada, Tom llamó muy temprano a mi puerta y me dijo: “me han llamado del pueblo para decirme que mi hermano ha muerto.” Si esto me lo hubieran dicho cuando hacía mis primeros pinitos en
África, quizás no habría podido evitar dar un respetable respingo de pura solidaridad, pero a estas alturas – por gracia o por desgracia – uno relativiza ya algo las cosas porque la experiencia te dice que, con una grandísima probabilidad, el difunto no es tan hermano como nos cuentan, sino más bien uno de los primos más o menos cercanos cuyo número, sobre todo en zonas donde abunda la poligamia, puede casi alcanzar la centena. Tiene por tanto todas las papeletas de ser una pérdida a todas luces sentida, pero no necesariamente una tragedia que haya cogido de cerca a la persona en cuestión.
(AE)
Recibo hoy tu carta después de casi diez años sin saber nada de ti. La última vez que nos vimos tú eras una joven muchacha sudanesa perdida en Egipto y con la esperanza de que el ACNUR te diera el estatus de refugiada y tuvieras por tanto el derecho y los medios de reasentarte en los Estados Unidos. Hoy eres una mujer hecha y derecha, con un par de niñas y un divorcio a tus espaldas... y con un claro sentimiento de desilusión que salta a los ojos.
Recuerdo que en aquellos días cairotas en los que hablábamos sobre el futuro tú nunca me creíste cuando te dije que el “mundo civilizado” era bastante diferente del que veías en las películas. Tanto tú como tus amigos os creíais todo lo que salía en la maldita pantalla. Ni todo el mundo tiene una casa, ni un jardín maravilloso, ni se atan los perros con longaniza. No te esperabas que en medio de tanto adelanto tecnológico y tanta opulencia pudieras encontrar tanta pobreza y tanta falta de solidaridad en aquella tierra de promisión. Ni que decir tiene que nunca comprendiste el porqué de mi escepticismo. Ahora puedes ver claramente lo que en aquel tiempo te resultaba indescifrable y no te duelen prendas ahora en reconocer tu error de cálculo.
(AE)
Recuerdo siempre con cariño el pasaje de las Florecillas de S. Francisco en el cual el santo de Asís desafía al Hermano León para que defina lo que es la
perfecta y más profunda alegría. En esa historia, el hermano le expuso al santo diferentes escenarios que intentaban definir lo que teóricamente sería ese estado ideal de perfecta alegría. Los que conocen la historia se acordarán de su chocante final, a los que no la conozcan prefiero no hacerles una versión recalentada y les invito encarecidamente a que le pregunten al omnisciente Google y la lean por internet. Pues bien, en este post quería compartir con los lectores del blog uno de esos momentos privilegiados de iluminación espiritual que me dan a entender dónde se esconde de verdad la perfecta alegría.
(AE)
En Munyonyo, uno de los establecimientos turísticos más lujosos de Uganda a las orillas del Lago Victoria, se han reunido en estos días a 30
jefes de estado y otros representantes de los 53 miembros de la Unión Africana en su 15ª cumbre ordinaria que ha concluido el día 28 de Julio. Lo curioso es que, leyendo los rotativos nacionales, uno no terminaba de ver anuncios de empresas y negocios que enviaban saludos de bienvenida y de prosperidad al “Hermano Coronel Muammar Gaddafi” que honraba al evento con su presencia. Estos anuncios se han unido a las numerosas vallas publicitarias con el retrato del líder libio que se han instalado en los alrededores del lugar del evento daban la impresión de que, más que una cumbre, era un encuentro bilateral de la Unión Africana por un lado con el prócer mayor del panafricanismo por otro. Muchos nos hemos extrañado de tantas alabanzas acumuladas en un mismo jefe de estado, mientras que el resto (incluidos pesos pesados como el ínclito Mugabe, el recién estrenado presidente Goodluck de Nigeria y el triunfante post-mundialista surafricano Zuma) pasaban casi completamente desapercibidos en la atención mediática.
(AE)
Si uno mira en las guías de viaje, el turista de turno no se quedará lo que se dice pasmado de ver la descripción que se hace de Kampala. Como ciudad es mas bien feucha, una urbe “desparramada” en varias colinas – como si quisiera emular
a una Roma tropical venida a menos – un desorden tremendo en los valles de esas colinas por donde tiene que pasar las muchas calles y calzadas repletas de tráfico, un polígono industrial horrible que se ha quedado casi en el centro de la ciudad y no mucha armonía en lo que sería el “centro monumental.”
Sin embargo, uno de los atractivos de Kampala no es otra cosa que la seguridad. Para los que hemos vivido en otras zonas de África del Este mucho más afectadas por la inestabilidad política, la criminalidad o la violencia, Kampala – excepto en los tiempos turbulentos de los infames Idi Amin y Milton Obote - ha sido por lo general una isla de tranquilidad y sosiego, casi una balsa de aceite. Uno podía – y todavía puede – desplazarse por la gran parte del centro urbano incluso en horas nocturnas con gran tranquilidad. Sin ser perfecta, porque algún robo siempre hay, en sus niveles de seguridad no es que tuviera que envidiarle mucho a otras capitales europeas.
(AE)
Alguien me refirió la cita de un escritor español (que por desgracia no he podido comprobar) que decía que la gran diferencia entre Europa y África se veía de manera más clara en la manera
como se comportan una madre con su hijo: En África la madre va andando, lleva un hatillo en la cabeza y quizás una bolsa o alguna mercancía más en en los brazos y su bebé la sigue a corta distancia; puede ser que se caiga y comience a llorar, y a ese llanto la madre apenas le prestará atención; al final, el niño se da cuenta de que no consigue nada con sus quejas y su lloriqueo y, ante la perspectiva de quedarse ahí sentado y perder el rastro de su madre, se levantará entonces raudo y veloz, olvidará sus penas y correrá detrás de la madre. En Europa, el niño (que, obvia decir, vive entre algodones), se cae y lógicamente llora desconsoladamente, y ante esa situación la madre corre a consolarlo, le sacude el polvo, le pregunta mil veces qué ha pasado, le dice aquello de “sana, sana, culito de rana”, le cura las heridas (si las tuviere), lo colma de besos y de abrazos y no se moverá de su lado hasta que el bebé se calme y se tranquilice su conciencia maternal.
(JCR)
Una cumbre de líderes mundiales para hablar de la pobreza en el mundo, como la celebrada ayer, 16 de julio, en el hotel Ritz de Madrid, en un entorno de lujo, resulta –para mí y muchos otros- un triste espectáculo que siembra muchas dudas sobre la efectividad de lo que se quiere lograr, en este caso los Objetivos del Milenio. Por no hablar del sarcasmo de que quien preside este comité sea un criminal como Paul Kagame, uno de los mayores responsables de que en el África de los Grandes Lagos haya muchos millones de personas sumidas en la desesperación. No hablo de memoria. El pasado mes de marzo visité por segunda vez Goma (este de la R D Congo), la capital del Kivu Norte. Vi infinidad de niños desnutridos entre los desplazados que las milicias apoyadas por Ruanda han causado durante los últimos años. Y dos misioneros que llevan allí 40 años me hablaron de lugares donde ningún niño estudia más allá de cuarto de primaria porque a esa edad están ya trabajando en las minas de coltán que explotan compañías ruandesas.
(JCR)
Escribo este post cuando acabo de volver de una manifestación frente al Ministerio de Asuntos exteriores, en Madrid, contra la visita del presidente de Ruanda, Paul Kagame. Camisetas manchadas de bermellón, manos teñidas de rojo y máscaras blancas con señales que recordaban a la sangre de los millones de congoleños y ruandeses asesinados desde 1990 han sido signos que los manifestantes han usado, junto con fotos del mandatario ruandés señalado como criminal de guerra.
Todos hemos comentado que nos alegrábamos de la decisión tomada a última hora de ayer (15 de julio) por Zapatero de no recibir a Kagame y no otorgarle la distinción de entrar en ningún edificio oficial. Aunque uno no puede menos de preguntarse si el gobierno español no conocía ya la catadura moral de semejante personaje cuando Bank i Moon pidió al presidente del gobierno español que aceptase la co-presidencia del grupo de trabajo por los Objetivos del Milenio.
(JCR)
El presidente de Ruanda, Paul Kagame, imputado por crímenes de guerra por la Audiencia Nacional, visita España mañana (16 de julio) invitado por Zapatero. Yo, por mi parte, pienso unirme a los que nos sentimos ofendidos por la visita de este genocida y organizaremos una sonora pitada a la puerta del Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid (Plaza de la Provincia) a las 12;30h. Les invito a unirse a nosotros. Con Ruanda tengo una relación que me ha marcado, que empezó en 1984 cuando trabajé durante un año los fines de semana en un campo de desplazados tutsis a las afueras de Kampala. Muchos de ellos llevaban 20 años exiliados en Uganda, donde crecieron y se educaron. Eran los años en los que Kagame y muchos de los que ahora están en el poder en Ruanda luchaban en la guerrilla del Nacional Resistence Army (NRA) de Museveni, que tomó el poder en Uganda en 1986.
(AE)
Por razones obvias, es un día para celebrar... pero tengo que reconocer que la violencia ha hecho de nuevo irrupción, esta vez en la pacífica Kampala, y me ha amargado la noche.
Todavía no se saben las cifras definitivas, pero ya se habla de 64 personas han fallecidas en
tres ataques con bomba en diferentes bares y restaurantes de Kampala, que obviamente estaban repletos de aficionados que disfrutaban de la final de los mundiales.
Parece ser que el grupo somalí Al-Shabaab podría estar detrás de estos terribles atentados. Los fundamentalistas somalíes llevaban tiempo que se la tenían jurada a Uganda por la contribución que este pequeño país está haciendo con soldados de sus filas en contingente de fuerzas de paz (AMISOM) allí desplejado bajo control de la Unión Africana.
(JCR)
Poco dura la alegría en casa del pobre. Lo he vuelto a pensar al enterarme de la tragedia que ha golpeado a Uganda ayer por la noche, cuando al menos 64 personas murieron en dos bares de la capital, Kampala al hace explosión dos bombas que ahogaron en un baño de sangre la euforia de la gente que disfrutaba de la final de la Copa del Mundo en el restaurante Ethiopian Village y en el club de rugby de Lugogo. Hay también más de cien heridos. Hablé con algunos de mis familiares anoche, durante el partido entre España y Holanda. “Aquí todos quieren que gane España”, me decía uno de mis cuñados. En Uganda, donde la gente se vuelve loca con los partidos de la liga inglesa y donde en cualquier rincón de una barriada o de una aldea te encuentras a una bandada de chiquillos corriendo detrás de un balón –aunque esté hecho de plásticos viejos- el fútbol despierta emociones, crea amistades y hace soñar. Hoy, que debería estar alegre como todos los españoles, estoy triste al pensar que unos fanáticos han ahogado la alegría de los que tienen pocos momentos para estar contentos.
(JCR)
¿Se imaginan ustedes la que se hubiera liado en España si, por ejemplo durante los años 80, Pinochet hubiera visitado nuestro país? Pues un criminal mucho más sanguinario tiene prevista una visita oficial para el 16 de julio. Se trata del presidente de Ruanda, Paul Kagame, que entre otros crímenes de guerra es responsable del asesinato de nueve misioneros y cooperantes españoles en este país durante los años 90. Parece que con los africanos utilizamos una vara de medir distinta, como si consideráramos aceptable que allí pudiera haber dictaduras. Les presento este comunicado que los Comités de Solidaridad con África Negra han elaborado y les animo a que lo hagan circular.
(AE)
Hace poco, unos visitantes que habían llegado a Uganda me hicieron percatarme de un detalle que a mí me había pasado desapercibido pero que es uno de esos que sólo ven los que llegan a un sitio y lo
contemplan con ojos nuevos: aunque la mayoría de bienes de consumo eran en Uganda infinitamente más baratos que en Europa, los precios por litro de los combustibles eran equivalentes a los precios actualmente vigentes en España. Por lo tanto, esto supone que, mientras el comer o el vestirse es mucho más barato, el conducir una moto o un coche o simplemente iluminar una casa con una lámpara de petróleo sale a precios europeos.
Comento esto porque me parece relevante para poder iluminar esta historia, que no por repetida deja de ser relevante: El pasado viernes un camión cisterna se accidentó el la población de Sange, en la región congolesa del Kivu Sur (República Democrática del Congo).
(JCR)
La huelga de metro que los madrileños hemos padecido durante los últimos días ha puesto de manifiesto que cuando nos tocan el bolsillo y tenemos los medios para hacer presión –ya saben incluso hasta “hacer reventar la ciudad”- estamos dispuestos a llegar a donde sea con tal de defender nuestro dinero. Y esto ha sido sólo el preludio de lo que veremos en la huelga general programada para el próximo 29 de septiembre. El que se puede quejar sobre los efectos que la crisis tiene en su presupuesto, está dispuesto a poner el grito en el cielo para rechazar cualquier recorte salarial y a no dejar que le arrebaten aquello de lo que él está convencido que es suyo.
(AE)
Hubo un tiempo en el que la palabra “proyecto” significaba poco menos que una varita mágica a través de la cual – así se esperaba – se iban a obrar milagros en la vida de las
comunidades más pobres. Gracias a estas intervenciones llamadas proyectos, lo mismo salía de la nada una escuela que un pozo de agua... la realidad se transformaba (con la esperanza que fuera para bien) y en esta historia hubo proyectos buenos, regulares y también muy malos. Hubo inversiones escandalosas y grandes dispendios de dinero en iniciativas que nunca tuvieron el apoyo de las comunidades mientras que otros fueron pequeñas victorias en la gran lucha contra la pobreza. Hubo de todo, como en botica.
(AE)
Creo que no es para tomárselo a chacota. Es más bien para ponerse a llorar al comprobar hasta qué extremos llega la estupidez y la cerrazón humanas. Y lo peor es que esto pasa en la modernidad del siglo XXI, no en la Edad Media o el Pleistoceno. Les explico las razones de mi congoja: No soy fan
del futbol, ni me entusiasma especialmente el sistema de los 22 hombres corriendo detrás de la pelota, pero sería estúpido por mi parte no reconocer el maravilloso y poderoso papel que tiene el deporte para canalizar muchos elementos buenos y necesarios: el afán de superación, el “juego limpio”, la victoria no cruenta, la solidaridad o el espíritu de equipo por mencionar solo unos cuantos.
Pues bien, siempre hay a quien le fastidie que la gente se lo pase bien. Luego de haber desterrado la música de las ondas como una plaga infernal y haber abolido los cines y los DVD como formas de entretenimiento, unos cuantos dirigentes religiosos somalíes han decidido declarar también la guerra al fútbol. No es una exageración (y a los ejemplos de abajo me remito) si digo que en estos días quien ve televisión lo hace con verdadero riesgo de la propia vida.
(AE)
La verdad es que la noticia que encontré ayer en la portada del periódico es de esas que tienes que releer varias veces porque uno no termina de dar crédito al contenido de la misma. Ahí va: dos monjas de la diócesis de Masaka en el sur de Uganda han sido arrestadas
por tener plantada marihuana en el jardín del convento. Una escena que se parece mucho a aquella película que Almodóvar hizo hace muchos años de un convento de monjas marchosas y de moral algo decaída.
Como era de esperar, las religiosas se resistieron a los miembros de la policía que venían a arrestarlas e intentaron amenazarles diciendo que el convento era un espacio inviolable, pero los agentes no se echaron atrás ni temieron la ira divina.
(AE)
Si uno mira en los calendarios nacionales e internacionales, hay jornadas mundiales casi para todas
las causas sociales que uno se puede imaginar: del día internacional del lavado de manos hasta el día de la diversidad biológica pasando por el día del alzheimer o la diabetes.
Para que no digan que los africanos no tienen sentido de humor, en Kampala – la capital ugandesa donde el tráfico es una verdadera pesadilla sobre todo debido a la pésima red de calles y calzadas llenas de agujeros y socavones de todas las dimensiones y profundidades posibles - un grupo de ciudadanos ha comenzado a conmemorar el 8 de Junio como “Día internacional del bache” y lo hacen de una manera lúdica y llena de sarcasmo:
(AE)
Esta pasada semana, aprovechando la gran celebración que tiene lugar cada 3 de Junio en el Santuario
que conmemora a los Mártires de Uganda, hubo una delegación que llamó especialmente la atención tanto de los medios como de los fieles: la de la viuda del antiguo presidente tanzano Julius Nyerere, acompañada por el actual presidente del país Kikwete y su séquito. Ambos asistieron a una celebración litúrgica presidida por el Arzobispo de Kampala, en la cual se pedía por el éxito en el proceso de canonización del presidente Nyerere que comenzó en el año 2005 en la diócesis de Musoma. Incluso Kikwete, que es musulmán, dijo que apoyaría cualquier causa que elevara la imagen de Tanzania en el mundo.
(JCR)
El tema de la homosexualidad en África sigue dando que hablar. El mes pasado dos hombres que habían celebrado una boda homosexual en Malaui fueron condenados a 14 años de prisión y trabajos forzados por un juez de su país, quien los envió a la cárcel por “gran inmoralidad y cometer actos anti-naturales”. A los pocos días, Stephen Monjeza y Tiwonge Chimbalanga fueron puestos en libertad (el 30 de mayo) después de que el presidente de Malaui Bingu wa Mutharika decidiera perdonarlos. La decisión fue durante una visita del secretario general de la ONU Ban Ki Moon. De todos modos, uno de los ministros declaró a los medios que los dos hombres, ambos de algo más de 20 años, podrían ser detenidos de nuevo si persistían en cometer actos homosexuales.
(JCR)
La primera vez que puse el pie en Uganda, en 1984, la Iglesia católica del país se estaba preparando para celebrar el centenario de sus mártires. Recuerdo que la historia me impresionó, a los 24 años uno tiene la capacidad de asombrarse que después los años van erosionando y uno tiene que luchar para que no desaparezca. Hoy, 3 de junio, se celebra la festividad de San Carlos Lwanga y sus compañeros mártires: 22 jóvenes que dieron su vida por su fe entre 1884 y 1886.
(JCR)
Cuando quedan pocos días para que comience el mundial de fútbol en Sudáfrica, los medios de comunicación nos bombardean a diario sobre las declaraciones de este o aquel entrenador, los componentes de las distintas selecciones y mil detalles más sobre un acontecimiento que atrae, como pocos, la atención de toda (o casi toda) la humanidad. Hay un hecho que casi nadie menciona y que merece toda nuestra atención. Me refiero a los esfuerzos que está realizando la Iglesia católica de este país para que este gran evento sea una ocasión para unir a las personas. Al mismo tiempo, llaman también
la atención sobre el rostro más negativo que acompaña a los mundiales: el hecho de que las redes que se dedican al tráfico de personas aprovechen la ocasión para hacer su agosto.
(JCR)
Como en años anteriores, este fin de semana estaré en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de mis dos libros "Hierba Alta. Historias de Paz y Sufrimiento en el Norte de Uganda" y "Desde Mi Veranda Africana". El sábado 29 y el domingo 30 de mayo me encontrarán en la caseta 211, de la Editorial Mundo Negro, donde encontrarán además muchos otros libros sobre África y temas misioneros que Mundo Negro lleva publicando desde hace 50 años. Allí les espero.
(AE)
Se les ve venir desde muy lejos, se siente su “santa ira”, su integridad y su celo ardiente como si fueran inquisidores redivivos en versión tropical. Han revuelto Roma con Santiago para organizar una “cruzada” (atención al nombre) contra la homosexualidad y para cambiar las leyes, sentenciando incluso a muerte a quien sodomice a un menor de edad. A estos políticos tan activos en este punto no les ha faltado apoyo de ciertas iglesias de corte más fundamentalista y puritano. El revuelo que se ha ocasionado ha sido considerable e incluso ha habido algunos países que han amenazado con cortar las ayudas al desarrollo si se llega a discriminar y a estigmatizar a los homosexuales con una ley así de draconiana.
(JCR)
Hace un par de meses, cuando estuve por el norte de Uganda, me llamó la atención la cantidad de jóvenes y no tan jóvenes a los que yo había conocido en diversas ONG que se quejaban de haber perdido sus puestos de trabajo. Hace pocos días tuve ocasión de darme cuenta de la amplitud de este fenómeno cuando leí en internet algunas informaciones de la prensa ugandesa, que cifraba en varios cientos las personas que habían pasado a esta situación de desempleo.
(AE)
Para las personas que sigan los acontecimientos políticos y las iniciativas eclesiales de reconciliación en esta parte de África, el nombre de Mons. John Baptist
Odama seguramente no les será desconocido. Es el Arzobispo de Gulu y uno de los más activos mediadores de paz en el conflicto armado que ha asolado el Norte de Uganda durante veinte años.
El pasado domingo tuve la oportunidad de celebrar con él y con representantes de todas las diócesis de Uganda la Jornada Internacional de las Comunicaciones, la cual siguiendo la tradición de este país, se celebra cada año en una diócesis diferente y la archidiócesis de Gulu era la encargada este año.
(JCR)
El derrame de una cantidad enorme de petróleo en las instalaciones de la British Petroleum en el golfo de México ha merecido la reacción inmediata del gobierno de Obama,la protesta airada de grupos ecologistas, amenazas de reclamo de indemnización de los estadounidenses afectados y toda la atención de los medios de comunicación mundiales, que durante varias semanas nos han tenido al corriente del desastre con toda clase de detalles. Los medios y toda la maquinaria política han hecho que la British Petroleum tuviera que aceptar su responsabilidad y que perdiera sus buenos millones de dólares, hasta el punto de que durante las últimas semanas, las acciones de la BP han caído en un 18%. Pero estas cosas no sólo ocurren en Estados Unidos. En las costas de África donde las compañías petroleras extraen petróleo ocurren, desde hace bastante tiempo, desastres ecológicos de gran envergadura comparables a los ocurridos frente a las costas de Luisiana. Pero África no es Estados Unidos y estos incidentes no atraen la atención de los medios de comunicación, aunque no por eso son menos graves.
(JCR)
Conocí a Michael a finales de los años 90, cuando yo me encontraba en Kitgum durante los peores años de la guerra del Norte de Uganda. A sus 27 años acababa de terminar el curso para catequistas y en su comunidad de Orima –un pueblecito en medio del bosque, a 15 kilómetros de la carretera principal que une Kitgum con Sudán- Michael intentaba dar un sentido de unidad a sus vecinos en días en los que bandas de guerrilleros y patrullas de soldados gubernamentales hacían la vida imposible a los campesinos que intentaban sobrevivir en medio de tanta violencia.
(JCR)
Es una mujer luchadora, valiente y sacrificada, rayando en el heroísmo. Tanto como puedan serlo Aminatou Haidar, las madres argentinas de la Plaza de Mayo o la birmana Aung San Suu Kyi. Se llama Victoire Ingabire y hace cinco meses tuvo la osadía de volver a su país natal, Ruanda, para presentarse como candidata a las próximas elecciones presidenciales que tendrán lugar en agosto, y entonces empezó su calvario. El actual presidente, Paul Kagame, que aspira a conseguir otro mandato de siete años, no la puede ver ni en pintura y ha desplegado toda la maquinaria de odio de su régimen dictatorial para evitar que pueda retarle en los comicios.
(AE)
Dicen que fueron una plaga en el Egipto bíblico, pero si esta invasión de ortópteros hubiera
ocurrido en algunas partes de Uganda, la gente no pararía de dar gracias por una ración de exquisita comida literalmente “llovida del cielo.”
Creo que los gourmets que estén interesados en nuevos manjares y experiencias novedosas no deberían dejar pasar a los nsenene, una especie de saltamontes (que por desgracia no se encuentra en todas las zonas del país), la cual una vez preparada (se tienen que quitar primero las alas y las patas) se fríe ligeramente y está preparado para ser consumido.
(JCR)
En España estamos acostumbrados a oír que “hay que regular la inmigración”. La palabra “regular” hace referencia a poner orden y hacer las cosas con lógica, evitando –en este caso- un flujo migratorio sin criterio que traería consecuencias muy negativas para el país de acogida, como aumentar el paro de los nacionales o abrir las puertas a personas que vienen a dedicarse a la delincuencia. Hay, sin embargo, un aspecto de la inmigración del que casi nunca se habla y que, bajo la apariencia de “regular” resulta un desastre para los países de donde proceden los inmigrantes, creando incluso condiciones que provocan la muerte de seres inocentes. Me refiero a la inmigración de profesionales bien preparados que salen de países pobres atraídos por buenas condiciones laborales en países desarrollados y cuya fuga termina siendo un verdadero robo perpetrado a los países más pobres. ¿No se lo creen? Pues escuchen esto.
(AE)
Eso fue lo que me dijeron cuando intenté recabar información de una conocida organización internacional – cuyo nombre da igual pero omitiré por discreción – sobre cómo acceder a las convocatorias de proyectos de desarrollo que presentaba para esta zona de África. En un principio, la tarea así en frío no me resultaba especialmente difícil ya que, sinceramente, no me considero un patán en cuestiones informáticas y normalmente me suelo defender tanto con programas como con cuestionarios en línea que se encuentran cada vez más en la red. En mi ingenuidad, no albergaba dudas de que la tarea sería poco menos que un paseo triunfal y en un periquete tendría todos los documentos necesarios.
(JCR)
Durante los 20 años que pasé en Uganda trabajé bastante en escuelas, como profesor y capellán. Recuerdo un instituto al que acudía con bastante frecuencia en el que me llamaba la atención ver juntas en la misma aula a algunas muchachas musulmanas ataviadas con el hiyab y a dos jóvenes religiosas de una congregación local que se cubrían la cabeza con sendos velos blancos. Nunca vi ningún conflicto entre los alumnos, entre los cuales había católicos, protestantes, musulmanes y algunos que no practicaban ninguna religión, ni tampoco hubo nunca ninguna controversia sobre si se podía o no llevar velo, aunque me llamó la atención que entre las normas del colegio figuraba que las chicas no podían llevar ni trenzas ni pendientes, supongo que para no distraer (por usar una palabra inocente) a sus compañeros de clase de sexo masculino, en edades de bastante efervescencia.
(JCR)
Los casos de pederastia han sacudido la Iglesia durante mucho tiempo. Durante los últimos meses multitud de datos nuevos han salido a la luz, provocando un alud de reacciones que-comprensiblemente- en muchos casos vienen acompañadas de emociones negativas. Personalmente, cuando salen a la luz hechos que provocan una maraña de polémicas prefiero esperar algo de tiempo para tener más elementos de juicio y expresar las cosas con más serenidad. Desde mi experiencia personal de quien ejerció el sacerdocio durante 22 años y vivió 20 de ellos en África, y basándome en lo que he visto y oído me permito ofrecer algunas reflexiones por si pueden ayudar a entender algo mejor.
JCR)
Seis de la mañana en el aeropuerto de Goma, en la República Democrática del Congo. Esa es la hora a la que la compañía aérea me ha dicho que tengo que estar para coger mi vuelo a Entebbe (Uganda), que sale a las ocho, y allí estoy como un clavo, o mejor dicho como un tonto, porque me doy cuenta de –aparte del policía que está a la entrada- soy la única persona presente en el destartalado edificio. Aparte del canto de los pájaros antes del amanecer no se oye ningún sonido y me entretengo mirando a mi alrededor y apercibiéndome del lamentable estado en que está todo: el techo desvencijado, los kioskos que hacen las veces de tiendas y están aún cerrados y los mostradores que presentan un aspecto como si hubiera pasado por allí una turba de saqueadores armados de hachas.
(AE)
No he querido escribir estas líneas hasta que no ha salido el programa sobre el que les voy a hablar hoy. Hace algunas semanas, recibí un correo electrónico de Luis, un miembro del equipo de
Españoles en el Mundo me decían que iban a venir a Uganda y me preguntaban si era posible venir hasta Lira (que está a 340 Km de la capital) y grabar sobre mi vida y mi trabajo. Yo dije que sí porque casi siempre digo que sí a todo (algún día espero cambiar)
Pues al final vinieron, Luis al cargo del guión y Jesús en la cámara... una pareja encantadora que, gracias a las experiencias que habían tenido en diferentes sitios del país, venían ya muy convencidos de que África en general y Uganda en particular es mucho más que pobreza, hambre y miseria.
(JCR)
Lo he visto cientos de veces: en los lugares más pobres y deprimidos del mundo sus habitantes siempre buscan la manera de alegrar la vida echando mano de los recursos que los seres humanos siempre hemos tenido a nuestra disposición. Como me dijo una vez un sacerdote salesiano que trabajaba con niños de la calle: “En la República Democrática del Congo sabemos cubrir nuestras tristezas con colores alegres y música”. Volví a comprobarlo una vez más durante los días que pasé en Goma. Las tres guerras que desde 1996 han asolado esta ciudad y la región de los Kivus, en el Este del país han dejado muchas secuelas, como niños que viven en la miseria y mujeres víctimas de las violencias sexuales, pero no han conseguido eliminar lo más valioso que uno se encuentra en sus calles: una enorme cantidad de peluquerías que se anuncian con brillantes colores con pomposos títulos como “Misericordia de Dios” o “La Belleza de la Tierra”.
(AE)
No se me ocurre otra imagen para expresar lo que leemos y vemos en estos días. Pocas jornadas antes de las elecciones, la escena política de Sudán se parece un gallinero sin orden ni concierto
donde los diferentes gallos están haciendo todo lo posible por impresionar al personal sin otra intención que alborotar el lugar para hacer valer sus plumas y sus amenazantes espolones.
Es muy difícil el poder estar al día acerca de la situación de Sudán, pocos días antes de las elecciones generales y presidenciales. Los cambios, las declaraciones a veces chocantes y los cambios a veces inesperados cambios de rumbo y de opinión se suceden con tanta rapidez que apenas da tiempo para recuperarse de la impresión.
(JCR)
Si se tienen las agallas suficientes para cerrar los ojos cuando uno está dentro de una destartalada furgoneta cargada hasta arriba que enfila una curva a 120 kilómetros por hora por una carretera llena de baches, viajar en transporte público en África es una experiencia de la que se aprenden muchas cosas. Así volví a comprobarlo el pasado 16 de marzo cuando recorrí los 400 kilómetros que median entre las ciudades congoleñas de Butembo y Goma. Podía haber viajado en avión, pero mi curiosidad por ver de cerca una de las zonas de África más conflictivas y al mismo tiempo más hermosas pudo con mi miedo a desplazarme por una carretera donde de vez en cuando aún ocurren asaltos y emboscadas. Cuando salí a las cinco de la madrugada, aún de noche, rumbo a la avenida principal de Butembo, con mi bolsa al hombro, iba excitado y deseoso de fijarme en todo como un chiquillo que acude a un parque de atracciones por primera vez.
(JCR)
Hace pocas semanas, durante un vuelo de Entebbe (Uganda)a Butembo (R D Congo) tuve la suerte de conocer al padre Fernando Millán, prior general de los Carmelitas, que visitaba algunas de las comunidades de su orden en África. Durante el viaje descubrí que entre nuestros intereses comunes se contaban las carreras de fondo. Hace dos días tuvo la gentileza de enviarme un artículo escrito por él para 'Sal Terra' hace pocos años en el que hace algunas interesantísimas reflexiones sobre estas carreras como una imagen de la vida cristiana. Les invito a leer los siguientes párrafos, que he extraido de su texto:
(JCR)
Por si tenía alguna duda de que África es el continente donde crece más el número de católicos y de vocaciones el mes pasado volví a comprobarlo en Butembo, una ciudad del Este de la República Democrática del Congo que roza los 600.000 habitantes. Castigada duramente por la guerra que asoló buena parte del país de 1998 a 2003, aún persiste una inseguridad de esas que los expertos califican como “de baja intensidad” y que se nota todas las tardes cuando llegan las siete y las calles empiezan a vaciarse a ritmo acelerado. El domingo, para ir a misa de seis y media de la mañana en cualquiera de sus ocho parroquias, conviene ir media hora antes si se quiere encontrar un asiento desde donde participar en las dos o tres horas que dura la animada liturgia.
(AE)
En Lira, la ciudad ugandesa donde me encuentro, no hay pasos de procesión, ni imágenes que se
lleven en las calles, ni nada que se le parezca. La Semana Santa se reduce a los actos litúrgicos que cada iglesia organiza. Lo que más se parece a una procesión es la celebración del Vía Crucis que se organiza cada Viernes Santo por la mañana y que surgió como iniciativa de la Iglesia Católica en su departamento de Justicia y Paz y que con el paso de los años ha recibido el apoyo de otras iglesias cristianas como la Anglicana y la Ortodoxa.
(JCR)
Que en África se aprovecha todo, espacios incluidos, hasta extremos inimaginables es algo que ya conocía, pero cuando el pasado domingo 21 de marzo me encontré con siete partidos de fútbol disputándose a la vez en el mismo estadio de Goma no salí de mi asombro. Bienvenidos a la liga infantil Don Bosco, que desde 1981 se organiza en esta ciudad, la principal del Este de la República Democrática del Congo.
(JCR)
La humareda que se levanta de la fogata donde la mujer de mirada perdida se afana por hervir la papilla de maíz hace que se cierren los ojos del niño envuelto en un retal de camiseta del Barça que luce el nombre de Eto’o. Su cuerpecillo de poco más de un año es piel y huesos, y por si quedara alguna duda luce una pelambrera rojiza que anuncia una desnutrición seria. La mujer que lo acoge en su regazo se llama Pauline y me cuenta que su madre murió durante el parto y ella se hizo cargo de él. Ya tiene otros cinco, pero en África las madres aceptan a un niño más con toda naturalidad. La escena tiene lugar en el suburbio de Nyabiunyu, a las afueras de Goma, la ciudad de la República Democrática del Congo que desde 1994 ha conocido una sucesión interminable de refugiados, epidemias y guerras de rapiña.
(AE)
Cuando Joseph Thomson, el explorador escocés que hizo la primera crónica escrita de
los lagos de la región, llegó al lago Naivasha, en lo que hoy es Kenia, lo describió como un verdadero paraíso de ibis, pelicanos, aves acuáticas y muchos otros animales de diversas clases. Durante muchos años fue uno de los lugares más impolutos de la naturaleza, albergando una diversidad biológica única en el mundo.
(AE)
Para las personas que conocen la historia de los descubrimientos en África Central y particularmente la carrera por llegar a las fuentes del Nilo, con Speke y Burton a la cabeza,
seguro que la palabra kabaka no les será desconocida. El kabaka es el rey del reino Buganda, uno de los más antiguos y poderosos de Uganda, con una larga historia que se remonta al siglo XIII.
Algunos de los reyes de este reino que han gobernado desde el siglo XVIII están enterrados en un lugar llamado Kasubi, bajo imponentes cabañas de paja de 30 metros de diámetro y de casi 8 metros de altura interna que posiblemente eran las más grandes del mundo en su clase. Entre los monarcas Baganda enterrados allá están Mutesa I, Mwanga II, Daudi Chwa II y Sir Edward Mutesa II, padre del actual kabaka Ronald Muwenda Mutembi II.
(AE) Han pasado ya 14 años de aquel secuestro masivo de chicas en la escuela de Aboke. Sin
embargo, aquel triste capítulo no supuso el fin de la precaria situación de seguridad. En los años 2002 y 2003 la amenaza de un nuevo ataque a la escuela se cernía confirmada por la presencia de elementos de la misma guerrilla en la zona. A veces, el ejército ugandés recurría a medios tales como los ataques con misiles lanzados desde helicópteros. Más de una vez, las estudiantes tuvieron que mantener el tipo ante episodios de violencia que se sucedían alrededor de la escuela. Volver a sus pueblos no era una opción, ya que el peligro para su integridad física era aún mayor.
(AE)
Me encuentro en estos días en la escuela de Aboke, un pueblo con una escuela secundaria femenina regentada por unas religiosas combonianas que
hace varios años saltó a la fama debido a la triste circunstancia de haber sido uno de los lugares donde la terrible y sangrienta milicia del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en sus siglas inglesas) hizo acto de aparición. Era el 9 de Octubre de 1996. El jefe de la milicia, un iluminado con aspiraciones casi mesiánicas llamado Joseph Kony envió a unos 200 rebeldes a esta escuela secundaria para que le proveyeran nuevas y mas jóvenes esposas que se agregaran a su ya hartamente populado harén.
Con una gran maestría, los rebeldes se dividieron en varios grupos y, aprovechando la ausencia del ejército y de la policía de la zona en esos días, llegaron por la noche y rodearon varios dormitorios. Al verlos cerrados con candados y cerrojos, conminaron a las chicas a salir por su propia iniciativa, diciéndoles que si se negaban a hacerlo lanzarían una granada por la ventana y saldrían por los aires.
(AE)
Acabo de perder a una de mis mejores colaboradoras. Pocos meses después de mi llegada a la radio comunitaria – Radio Wa, perteneciente a la diócesis de Lira en el Norte de Uganda – buscamos voces nuevas para presentar las
noticias y ahí la tuvimos, pequeñita y débil como si se la fuera a llevar cualquier viento medio fuerte, pero con una voz preciosa, pausada y exacta.
Esther, con sus 30 y pocos años, comenzó a dar nuevo sabor a las noticias. Su inteligencia y la entonación que tenía para leer cualquier texto encandilaban a los oyentes y pudimos disfrutar de su presencia y de su carisma durante algunos meses. Lo hacía tan bien que queríamos enconmendarle nuevas tareas dentro de la radio: grabaciones en el terreno, nuevos programas y desafíos profesionales... pero no contábamos con su condición física. Ante las propuestas de hacer nuevas cosas en la radio ella simplemente se limitó a decir “me encantaría, pero cuando me vuelvan las fuerzas.”
(AE)
Para las personas que trabajan en cooperación internacional, el nombre de Gonzalo Fanjul no les
será desconocido. Es economista, un verdadero "crack" en el terreno de la cooperación internacional, comercio justo y lucha contra la pobreza. La crítica de Gonzalo es siempre lúcida y hecha desde el respeto. Ha hecho callar en público a ministros y políticos, poniéndolos en evidencia con su saber arrollador en temas de cooperación. Es una persona que "no se vende" a ideologías y familias políticas, mantiene siempre su independencia poniéndose siempre del lado de quien defiende la lucha contra la pobreza y un mundo más justo.
Me acabo de enterar que ha abierto su blog y creo que puede ser un punto de referencia para personas que estan interesadas en este campo. Lo disfrutarán.
http://ideascontralapobreza.blogspot.com/
(AE)
En otras ocasiones he mencionado ya el gran poder que tiene la religión en África, para lo bueno y para lo malo. A veces ve uno a un tío biblia en ristre apostado al lado de un semáforo en una gran ciudad, desgañitándose estoicamente desafiando el
polvo y la polución enfrente de los coches que se paran allí y repartiendo puras soflamas para quien quiera aceptarlas y hacer examen de conciencia. La gente mirará con curiosidad o con interés, habrá quien en su fuero interno se mofe de él... pero nadie irá a decirle “mire Ud., casi mejor que vaya a un psiquiatra porque esto de predicar al humo de los tubos de escape no es que sea síntoma de normalidad psicológica y menos aún de santidad.” Hay como un miedo reverencial ante todos los representantes de la religión, como si todo el mundo tuviera en su mente la sospecha de “¿y si de verdad ha enviado Dios a este tío?”
(JCR)
Hace ya tres años y medio que mi compañero de blog, Alberto Eisman, hizo gala de su personalidad persistente para convencerme de que nos embarcáramos en un blog sobre África en este ciberespacio. Yo, que me dejo liar muy fácilmente, le dije que sí y desde aquel día de 2006 Religión Digital se ha convertido en una parte de mi vida, en la que, junto con Alberto, comparto algunas de mis experiencias vividas en África, sobre todo las que se refieren a la vida de la Iglesia en este continente tan querido.
Religión Digital ha tenido recientemente dos alegrías: ser merecedora del premio Unamuno concedido por Protestante Digital, y beneficiarse de un acuerdo de colaboración con Radio Vaticana. Ambas me han provocado una reflexión sobre las razones que tengo para seguir escribiendo aquí y cómo veo la información religiosa hoy en España.
(AE)
Esta frase se la oí a un veterano misionero. A veces parecía una perogrullada pero en estos años en África he descubierto la gran verdad que encierra. La pobreza material se subsana... pero la ignorancia del que no quiere aprender ni siente que lo necesita es la que mantiene a ciertas personas en una situación de indigencia y de postración.
Les cuento ahora una historia que me pasó hace varios años, viviendo con una tribu sudanesa cuyo nombre omitiremos por caridad. Los miembros de esta tribu eran en su gran mayoría expertos agricultores, bendecidos con una tierra fertilísima y con un clima que hacía posible hacer al año casi tres cosechas. Con tales condiciones, no tendrían problemas para prosperar, pero el hecho es que no terminaban de salir de la pobreza. Vivían en míseras cabañas (había un dicho popular que los miembros de esa tribu, la primera vez que utilizaban en su vida el cemento era cuando les hacían la tumba) y temían prosperar materialmente debido al miedo al “mal de ojo” y esta actitud les hacía ocultar cualquier signo de riqueza.
(AE)
Pensaba escribir algo para celebrar los 20 años de libertad de Nelson Mandela, pero preferí dejar que fueran los medios de comunicación los
que hablaran de él. Hoy, varios días después, quisiera compartir algunas reflexiones que me han surgido de la lectura de estos artículos.
Ni que decir tiene que para profundizar en el personaje recomendaría muy mucho a los lectores que lean su autobiografía “El largo camino a la libertad” en la cual podrán comprender también los muchos y diversos dilemas de su vida y las opciones vitales que decidió tomar, entre ellas, el espíritu de reconciliación y no de revancha que infundió al resto del país cuando alcanzó la libertad y el puesto de presidente del país.
(AE)
Creo que los lectores de este blog habrán visto hasta la saciedad que, aunque los posts de este blogs estén escritos con un gran amor a África y a sus gentes, eso no quita para que
también podamos hacer un poco de crítica sobre ciertas realidades y actitudes que merezcan ser criticadas.
En los últimos días, África vuelve a estar en el candelero de los medios de comunicación, pero no se preocupen, la noticia en cuestión no es algo positivo como una exitosa política social, una victoria en la lucha contra el SIDA o un nuevo fármaco contra la malaria... No, se trata de nuevo del morbo que producen ciertas situaciones, personajes y personajillos que les sirven muy bien a los medios para ocupar un espacio de segundo orden que entretenga al personal, ávido de caspilla y de chismes de alcobas.
JCR)
Resulta muy extraño encontrarse delante de 160 chicos y chicas, llenos de vitalidad, que acaban de salir de clase y que al comunicarse contigo lo hacen en silencio. Pero en el recinto de la escuela de Kitgum (Uganda) que ostenta las siglas NUCBACD, uno se encuentra sólo con alumnos sordos que para comunicarse usan el lenguaje de los signos, moviendo con rapidez las manos en un ambiente sin sonidos sólo roto de vez en cuando por algún sonoro aplauso. Mientras preparo un viaje a África en el que espero volver a verlos, recuerdo mi primer encuentro con ellos, el año pasado.
(JCR)
(Continuación) A finales de marzo de 1919 llegaron cuatro misioneros más de Italia. Entre ellos estaba el padre Pasquale Crazzolara, uno de los grandes lingüistas que ha tenido el instituto comboniano. Después de algunos meses, preparó un libro de oraciones y un catecismo en lengua alur, mientras sus compañeros se afanaban en construir una escuela. La misión siempre estaba llena de gente: enfermos que pedían medicamentos, y hombres y mujeres ya mayores que mostraban sus pipas vacías y pedían a los misioneros que se las llenaran de tabaco.
(JCR)
Las piedras medio ocultas en la hierba que muestra esta fotografía son lo único que queda de la ciudadela de Koba, un puesto colonial británico que existió a orillas del Nilo, en Uganda. Un día de febrero de 1910 llegaron allí dos misioneros combonianos tras un largo y penoso viaje. Aquello fue el comienzo de la evangelización del norte del país, una efemérides que varias diócesis ugandesas celebran ahora. El relato de aquellos comienzos es una parte de la historia de la Iglesia que nos lleva a la segunda mitad del siglo XIX y los albores del siglo XX, cuando la ruta del Nilo en Egipto, Sudán y Uganda estuvo jalonada de las tumbas de innumerables misioneros que morían jóvenes víctimas de las enfermedades.
(JCR)
Tarcisio Pazzaglia es un misionero comboniano de Italia que lleva en el norte de Uganda 50 años. Lo conocí, recién llegado yo en 1984, y al instante nos hicimos amigos. Ni yo sabía italiano, ni él español, y tampoco podíamos comunicarnos en inglés porque el veterano misionero nunca tuvo tiempo de aprender la lengua oficial de este país africano y apenas la chapurreaba un poco. “No te preocupes, si te sientas conmigo después de cenar al fresco y tomamos un poco de grappa en seguida aprenderás el italiano”, me dijo. Y en serio que este método dio resultado. Me esforcé en aprender italiano solo por comunicarme con él. Tarcisio fue para mí el confidente, el consultor, el amigo veintitantos años mayor que yo que me explicaba las cosas con paciencia y que resolvía mis dudas. Su sentido del humor, con sabor “meridional” me cautivó, sobre todo cuando hacía gala de él en medio de situaciones muy difíciles, que las tuvo y muchas.
(AE)
El principio de Febrero marca el comienzo del curso escolar en Uganda. Es uno de los momentos de más actividad dentro de las familias. Dado que la red de escuelas públicas del
estado no es suficiente para cubrir gran demanda necesidades del gran número de estudiantes, la enseñanza se ha convertido en una de las actividades económicas más lucrativas del mercado. Cualquier pardillo de tres al cuarto se junta con un grupo de personas afines (no siempre suficientemente cualificadas) y montan una escuela o un internado.
(JCR)
“Si quieres acercarte a tu enemigo, aprende su deporte favorito”. Esta frase, pronunciada por Nelson Mandela en muchas ocasiones para explicar su idea de reconciliación, explica el concepto detrás de “Invictus”, la película basada en el libro “El Factor Humano”, del periodista John Carlin. La soberbia interpretación de Morgan Freeman, que habla con la misma voz que Mandela, camina como él y repite sus mismos gestos, da vida a este brillante film, que pone ante los ojos del espectador la fuerza que tiene el deporte para unir como lenguaje universal.
(AE)
Posiblemente ya no aparezca en los titulares de las noticias internacionales, pero parece que los ataques a
presidentes con zapatos se generalizan como protesta que va más allá de razas y naciones. Si primero fue el Bush norteamericano quien recibió el feo en Irak, ahora ha sido Omar al Bashir, presidente de Sudán y nombre buscado en las listas de busca y captura de la Corte Internacional de Justicia.
Estoy seguro que el evento no tendrá la gran cobertura mediática de aquella rueda de conferencia en Irak. Lástima ya que creo que la cosa tiene una relevancia muy especial, ya que Sudán es uno de los países en los que el estado policial no permite en absoluto que nadie que se mueva salga en la foto
(JCR)
El fin de semana pasado tuve el privilegio de ser padrino de un bautizo. Después de tantos años bautizando (desde 1985, para ser más exactos)no está mal cambiar de papel. Creo que en sólo una ocasión oficié el bautizo de unos niños españoles. El resto, seguramente varios miles, fueron todos africanos. El bautizo en el que muy mujer y yo fuimos padrinos fue de una niña ugandesa, cuyos padres -unos viejos conocidos nuestros- viven en Londres. Lo que más me sorprendió (o quizás no tanto) fue que yo era el único europeo en aquella iglesia, dedicada a San Antonio por más señas, en el distrito de West Ham, en el Este de la capital británica, un mosaico de culturas de todo el mundo. A la entrada de la iglesia se invitaba a los feligreses a poner una chincheta de color en sus países de origen. Conté más de cuarenta.
(JCR)
Siempre he sospechado que las ayudas oficiales al desarrollo que se dan a África consisten en ofrecer con una mano una parte de lo que se ha quitado con otra mano. Una noticia aparecida recientemente me ha confirmado esta percepción que ha ido creciendo durante los 20 años que pasé en África: Durante su presidencia de turno al frente de la Unión Europea, España se ha comprometido a promover en Bruselas que se levante el embargo de venta de armas a China. Así se desprende por lo menos de unas declaraciones del embajador español en Pekín, Carlos Blasco, en una entrevista publicada hace pocos días en la portada del diario en inglés “China Daily”. “Esperamos profundizar las conversaciones para levantar el embargo”, ha dicho el diplomático. Pues si es verdad, para África esto será un verdadero desastre.
(AE)
Dicen que en la antigua Grecia las lentejas eran el plato más humilde, asequible y barato. El sabio Diógenes, en su intento de buscar la sabiduría
y la rectitud dejando de lado los honores mundanos, se mantenía casi exclusivamente de estas legumbres en su austera morada. Un día, unos pensadores que habían sido compañeros de juventud de Diógenes y que habían hecho carrera en el régimen le espetaron: “querido Diógenes, si adularas un poquito al rey, no tendrías que comer lentejas cada día.” A lo que el filósofo respondió “y si tú aprendieras a encontrarle el gusto a las lentejas, no tendrías que vivir adulando al rey cada día.”
(AE)
Dado que vivo en un apartado rincón de este mundo y con limitadas posibilidades de
comunicación... diré que no he visto ningún boletín de noticias con imágenes de Haiti y por tanto no estoy tan al día como cualquiera de las personas que lean este post. Lo único que he podido ver han sido desgarradoras fotos en los diferentes medios digitales que hablan por sí mismas de la gran tragedia que se ha cebado con el pueblo más pobre de América Latina.
(AE)
Hace varios años, me encontré en El Cairo con un cineasta argelino llamado Rachid Benhadj que había venido a Egipto a filmar un documental. Parte de las escenas de
esta cinta tenían lugar en la Iglesia Católica de Sakakini, uno de los lugares de culto en los que se reunían los miles de refugiados sudaneses que a lo largo de los años se habían reunido en la capital egipcia y sus alrededores, esperando que las Naciones Unidas les concedieran el estatus de refugiados.
Un domingo por la tarde, durante la Eucaristía, el cineasta hizo varias tomas de la celebración, la cual – debido a la gran diversidad tribal y lingüística de aquellos refugiados – se oficiaba en árabe, una de las lenguas francas de Sudán.
(AE)
Soy consciente que los primeros días del año – tan llenos de esperanza y de buenos deseos después de habernos desparramado entre nuestras familias y amigos tanta voluntad de prosperidad y felicidad –
no son los más propicios para hacer de aves agoreras... pero no hay más remedio que ser sinceros con la realidad y actuar en consecuencia. Es más, en estos días varias agencias de desarrollo que trabajan en Sudán nos recuerdan en un informe que el Sur del país puede volver a la guerra en cuestión de pocas semanas o meses (pueden bajarse el documento original en inglés en http://www.reliefweb.int/rw/rwb.nsf/db900SID/MUMA-7ZG586?OpenDocument ) y no es cuestión de hacer oídos sordos a lo que están diciendo, que no son otra cosa que verdades como puños.
(JCR)
Al menos por una vez, en España nos daremos cuenta de que necesitamos a África para algo importante. Este 10 de enero, comienza en Angola la XXVII edición de la Copa de África de naciones, y en la liga española nos quedaremos sin once jugadores africanos, que se perderán cinco partidos de liga y dos de copa. Pobres de nosotros. A mí el fútbol empezó a interesarme en Uganda cuando ayudábamos a jóvenes guerrilleros a dejar las armas y al día siguiente de salir del bosque jugaban al fútbol en el campo de la misión con los soldados del destacamento militar, los mismos con los que habían estado disparándose a matar hasta el día anterior. Desde entonces me di cuenta de que el deporte pude hacer maravillas, y en África las hace y muchas.
(JCR)
Sesenta y tres catequistas murieron de forma violenta en la archidiócesis de Gulu, en el Norte de Uganda, durante los años de la guerra, de 1986 al 2006. Es una de las muchas noticias del mundo religioso que pasan desapercibidas pero que merece la pena recordar al término de la celebración de la Epifanía, en la que la Iglesia recuerda, entre otros temas, a todos estos muchos miles de hombres y mujeres que se dedican con entusiasmo a la evangelización, en la mayoría de los casos de forma totalmente voluntaria y desinteresada. Los que hemos trabajado en la pastoral en África sabemos que sin ellos y ellas el trabajo de evangelización sería prácticamente imposible, sobre todo en parroquias de una enorme extensión en las que el sacerdote se las ve y se las desea para visitar las cuarenta o cincuenta y tantas comunidades esparcidas en muchos kilómetros a la redonda.
(JCR)
Visitaba yo en marzo del año pasado la misión de Mapourdit, en el corazón de Sudán meridional y el joven hermano comboniano Rosario Ianetti, médico de profesión, me mostraba el hospital donde lleva varios años trabajando. Me contó cómo hasta 2004, pocos meses antes de que se firmara la paz, tenían que techar los pabellones con hierba seca porque los tejados de planchas metálicas podían ser detectados por los bombarderos Antonov del ejército de Jartum. Por esta razón utilizaban una gran tienda de campaña que hacía las veces de quirófano.
Lunes, 13 de febrero
Carlos Corral
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Isabel Gómez Acebo
Francisco Margallo
Urbano Sánchez García
Rodrigo del Pozo Fernández
JC Rodríguez, A Eisman