(AE)
Aparte de tales compañeros de viaje como he descrito en mi último post, el pasillo está lleno de vendedores ambulantes que ofrecen las más variadas mercaderías: líneas de
teléfono móvil, huevos duros, calcetines, espejos, peines, zapatos, bebidas, yogur, galletas, alguno incluso con mantas y manteles... aunque haya pasajeros que están entrando y que necesitan algo de espacio para encontrar sus asientos, ellos van a su bola y se posicionan en el medio del corredor con gran desparpajo, esperando que los pasajeros se animen a comprarles algo. En algún momento he llegado a contar hasta seis al mismo tiempo en medio del autobús. Eso sí que es celo comercial (o instinto de supervivencia nunca se sabe), los más lanzados hasta hacen una nueva ronda unos minutos después de la primera visita en la esperanza de captar a algunos de sus clientes más indecisos.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez