En clave de África

"Paraísos de corrupción y nepotismo"

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(AE)
Sé que no es para reírse ni para tomárselo en broma, pero si soy sincero confieso que me resulta bastantes divertidos todos los detalles que aparecen en los periódicos digitales cobre la corrupción y suciedad que están aflorando alrededor de la llamada trama “Gürtel” en España, de putas de lujo a coches de marca pasando por trajes y otros desmelenes... es realmente conmovedor cómo la ambición humana y la erótica del poder – junto con la poca vergüenza, digámoslo también - apenas conocen límites.

Muchas veces, cuando uno habla en Europa sobre lo que se podría hacer para ayudar a África sea en la forma de proyectos, donativos, apoyos de cualquier clase... uno siempre se encuentra con el enteradillo que dice algo así como: “Yo he decidido no enviar dinero para allá. Con los dirigentes corruptos que hay y el tribalismo de esas gentes, no merece la pena enviar nada porque no va a parar a los pobres y se lo van a comer ellos.” Un razonamiento que respeto profundamente pero que parte de una premisa falsa, que es la de ponernos encima de la tarima de nuestra superioridad como “nación civilizada” libre de mancha y de entrada descartar que pueda haber cualquier aspecto bueno en esas situaciones – como por desgracia ya ha estigmatizadas nuestra lengua castellana con una expresión tan castiza como “merienda de negros” - o verdaderos paraísos de corrupción donde todos meten mano, de genocidas a dictadores pasando por traficantes y mercenarios.

Pues va a ser que no, las cosas no son tan de blanco y negro como se quiere pintar a veces. Nuestro mundo tiene infinidad de tonos grises y podemos decir que asuntos como la falta de honestidad, la opresión o la corrupción están presentes en todas las culturas y sociedades. El mundo occidental – no hay más que abrir los periódicos y no sólo en estos días – no es en absoluto el paradigma de la virtud y la ecuanimidad. En todos sitios hay corruptelas y cocida de habas en calderadas... lo que varía son los métodos: tal como vemos en Occidente, la corrupción es mucho más sofisticada y de guante blanco (Madoff, Gürtel, empresas farmacéuticas, presupuestos inflados, informes encargados por instituciones gubernamentales sobre los temas más peregrinos, dietas de escándalo, etc.) mientras que en los países “en vías de desarrollo” la corrupción es mucho más artesanal... es la corrupción del policía de la esquina, o la del dictador que no osará ocultar toda la riqueza que tiene y monta palacios y organiza saraos o incluso coronaciones napoleónicas como aquella decadente imagen de aquel Bokassa centroafricano laureado de oro... la corrupción está en todos lados pero tiene diferentes matices y si me apretan mucho, la verdad es que casi no sé con cuál quedarme... si con la del banquero o del político que haciendo ingeniería financiera sacan millones sin haberse manchado ni el falso de los pantalones o la del funcionario o policía que te para en la esquina y se inventa una infracción ficticia y está dispuesto a perdonarte por un módico importe simplemente para poder tener algo caliente que echarse a la boca a media mañana.

Por lo menos los líderes corruptos africanos no ocultan lo que roban. Se sabe que tienen o han tenido – como el que más y el que menos – sus cuentas en Suiza, pero a la vista está el lujo del que se rodean, los palacios que se construyen y la magnanimidad con la que tratan a sus parientes y allegados (o a sus cortes reales dado el caso). Tan mala es una corrupción como la otra, no absuelvo a la una para condenar a la otra; lo único que quiero decir es que la que hay en África está a ojos vista – y es injustamente más blanco de las iras de los que intentan desterrar estas prácticas – mientras que la otra es tan refinada y sofisticada que ni se ve.

Pero también, hay que reconocer que hay una corrupción que nace al calor de la injusticia, de los sueldos míseros, de las partidas presupuestarias procedentes de la capital que se quedan en el camino... y hay una corrupción que simplemente nace de la codicia. Moralmente no me parece la una comparable a la otra de la misma manera que uno que roba para sobrevivir no me parece tan condenable como el que roba para tener más.

Por lo cual, cuando alguien me diga que no quiere ayudar económicamente a África, porque aquello es una partida de mangantes, creo que no tendré problemas para revertir la dirección de su dedo acusador y hacerle ver la mucha pestilencia moral de la cual nuestro mundo civilizado – con tanto avance tecnológico, tanta legislación, tanta madurez democrática y tantas cantinelas – parece no haberse librado todavía.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por maria pura 17.10.09 | 18:04

    Completamente de acuerdo contigo. Yo no sé que tiene el poder y el dinero que corrompe a todo el que puede acceder a el. Pienso como tu que hay diferentes matices aunque no deje de ser todo corrupcción.

Martes, 29 de mayo

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