(AE)
Se la iban a comer con patatas y mira por dónde la mosquita muerta les salió respondona.
Iban a por Lubna Hussein, por el simple hecho de haberse vestido con unos pantalones, ella, como han estado yendo por muchas otras víctimas inocentes de la intolerancia y la cerrazón fundamentalista.
Movió cielo y tierra para llamar la atención sobre su caso y la bola de nieve comenzó a rodar. El caso Lubna encontró un lugar en los rotativos, en las redes sociales y en los periódicos digitales. Muchos periodistas colegas suyos se movieron para que este caso fuera conocido y los talibancitos de Jartum se cagaron... porque el caso se les iba de las manos y se convertía cada vez más en un asunto internacional. Hubo que recular y de la manera más discreta posible: en vez de 40 latigazos (en público los quería ella, con un par de narices)la multan solo con 140 Euros para quedar más o menos bien porque dejarla ir iba a ser ya demasiado. Para más inri, ha aparecido en la corte de justicia llevando pantalones, la misma prenda que ha causado su arresto y su proceso judicial.
Gracias, Lubna, por demostrar con tu arrojo la verdadera cara de ese régimen sudanés, su cobardía y su vileza. Un régimen despótico y sangriento que, durante decenas de años, ha sobrevivido gracias a la cerrazón religiosa, la opresión política de cualquier disidente, la pasividad junto con las dobles varas de medir del mundo árabe y la violencia impune de sus cuerpos de seguridad.
P.D. Las últimas noticias fueron que la han enviado a prisión porque se negó a pagar la multa.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez