(AE)
Hay veces en las cuales, cuando se juntan los ministros de Asuntos Exteriores o los jefes de Estado de los países africanos y se ponen de acuerdo en algo, estos se asemejan más a un grupo de amigotes con un pacto de silencio y de mutua protección que en representantes comprometidos con la paz y la justicia.
La Unión Africana es muy gremial, y la reciente decisión de “proteger” al
presidente sudanés Omar el-Bashir de la orden de captura de la Corte Internacional de Justicia de La Haya no hace sino confirmar que, más allá de lo justo o injusto de esta orden judicial, lo que buscan los jefes de estado o los representantes de las diplomacias africanas es autoprotegerse ellos mismos de posibles “ataques exteriores” promovidos por otros grupos que puedan luego degenerar en procesos judiciales. La verdad es que no faltan miembros realmente impresentables que están muy interesados en que esta versión africana de la “omertá” mafiosa siga siendo la moneda de cambio que rija las decisiones del rumbo diplomático de la Unión Africana.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez