(JCR)
“En la escuela de don Bosco no hay lugar para el bastón!” Con suavidad pero con decisión, el padre Jonson Paulraj quita el palo al maestro sudanés que parece hacer valer
su autoridad con métodos poco convincentes mientras enseña a un grupo de niños a la sombra de un árbol a las afueras de Juba y lo tira lejos. El sacerdote indio sonríe mientras explica que en sus años de trabajo en este país entiende que la guerra haya dejado en sus habitantes una impronta de agresividad, pero no obstante su posición es firme: “Estos niños necesitan cariño y acogida, bastantes palos han visto y han recibido ya en su vida”.
(JCR)
La muchacha que aparece en la foto que ilustra este post se llama Rebecca y tiene 22 años. Acaba de terminar el último curso de bachillerato en
la escuela de Mapourdit, toda una proeza si se tiene en cuenta que es la primera chica que concluye sus estudios secundarios en esta localidad del sur de Sudán, en el corazón de la región de Bahr El Ghazal. La acompaña su madre, quien junto con el padre de Rebecca han tenido el valor de romper un tabú cultural que hace mucho daño a las niñas al negarles el acceso a la educación. A Rebecca le gustaría continuar sus estudios para acceder a la Universidad, pero su familia no tiene dinero para ello.
(JCR)
Cuando, hace dos semanas, me bajé del avión del Programa Alimentario Mundial
que me llevó de Juba a Rumbek, en la región sudanesa de Bahr El Ghazal, me saludó una bofetada de calor como no había sentido nunca en mi vida. Tierra árida y dura en la cima de la estación seca, polvo y cincuenta grados a la sombra me envolvieron y me penetraron hasta los huesos durante lo cinco días que estuve en esta región, una de las más castigadas por la guerra que azotó el sur de Sudán de 1956 a 1972 y de 1983 a 2005.
(JCR)
La primera vez que aterricé en Juba, la capital de Sudán
meridional, fue en Julio de 2006, y me dejó una impresión de ser una ciudad somnolienta y mísera. Hacía poco más de un año que se había firmado el acuerdo de paz entre los rebeldes del SPLA y el régimen islamista de Jartum, y esta ciudad situada a orillas del Nilo mostraba abundantes señales de haber sufrido los efectos de 22 años de una guerra que se cobró más de dos millones de muertos. Juba estuvo bastantes años sitiada por las fuerzas rebeldes, que la bombardearon repetidamente y la dejaron hecha un montón de ruinas que se alzaban entre las míseras cabañas donde los que no pudieron escapar malvivieron al no tener otra opción.
Reproduzco aquí parte de un interesante artículo de John Allen para el National Catholic Reporter. Me parece que por desgracia no se encontrará nada parecido en la prensa española. Espero equivocarme. Perdón si la traducción no está del todo pulida, la he hecho deprisa y corriendo
Para cuando aparezca esta columna, el papa Benedicto XVI habrá salido de Camerún rumbo a Angola, comenzando la segunda parte de su primer viaje a Africa. ... Creo que nunca antes hemos cubierto un viaje papal donde la diferencia entre las percepciones internas y externas del viaje hayan sido tan grandes como las de estos tres días.
Parecía como si el Papa hubiera hecho dos visitas separadas a Camerún: la reportada internacionalmente y la que han experimentado los africanos. En los EE.UU. y en muchas otras partes del mundo, la cobertura ha sido “todo condones, todo el tiempo”, la cual surgió de los comentarios de Benedicto a bordo del avión papal diciendo que los condones no son la manera adecuada de luchar contra el SIDA. En África, mientras tanto, el viaje ha sido un éxito, comenzando con la dramática insistencia de Benedicto que los cristianos nunca deben permanecer callados ante “la corrupción y los abusos de poder,”
(AE)
En los años del postconcilio se libró en África una gran lucha entre conservadores y progresistas. Los primeros querían conservar a toda cosa el hieratismo y la “dignidad” de la misa en latín, los cantos gregorianos y algunos elementos asociados. Los segundos querían sacar el mayor provecho posible del acervo cultural de cada tradición para que la liturgia tuviera un significado mayor, más verdadero y profundo.
(AE)
Creo que uno de los males de África es que a veces la política no solo se “tribaliza” (lo que importa es la etnia del gobernante, no importa si está cualificado para el puesto o no), sino
que se “personaliza” de una manera a veces inaudita.
Conozco de lejos el caso de Madagascar, ese microcontinente en el océano Índico que por su extraordinaria biodiversidad parece más bien un relicario de otras épocas hecho una inmensa isla (la 4ª en el mundo, dicho sea de paso)
(AE)
El 9 de Octubre de 1996, el internado de la escuela de St. Mary en el pueblo
de Aboke fue atacada durante la noche por el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), una milicia que ha aterrorizado el Norte de Uganda en los últimos 20 años.
Aquella noche, los rebeldes secuestraron violentamente a 149 niñas y desaparecieron en la oscuridad. En la confusión de aquella noche, La hermana comboniana Rachele Fassera, que estaba encargada de la escuela, tomó aquella noche una decisión que cambiaría su vida: perseguiría el rastro de esas niñas hasta que las devolvieran. No paró hasta que se encontró con aquella milicia, y “negoció” la vuelta de las niñas. Aquellos rebeldes, quizás poco acostumbrados a la tozudez de una religiosa que se ofrecía a sí misma en lugar de las chicas, acordaron que volverían todas menos 30. Rachele volvió con una determinación: hacer que todo el mundo supiera sobre las chicas que habían quedado atrás y conseguir que volvieran un día. Gracias a ella, el caso de “las chicas de Aboke” comenzó a conocerse y atrajo la atención internacional.
Comunicado las las Iglesias Sudanesas al Gobierno de Sudán y la Comunidad Internacional sobre el anuncio de la decisión de la Corte Internacional de Justicia de emitir una orden de arresto contra Omar Hassan Ahmed Al Bashir
“Bienaventurados son los constructores de paz, porque serán llamados Hijos de Dios” (Mateo 5:9)
Nosotros, líderes de la Iglesia Sudanesa, mostramos nuestra preocupación por las consecuencias que la reciente decisión de la Corte Internacional de Justicia de emitir una orden de arresto contra el Presidente Omar Al Bashir por cargos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
(JCR)
El pasado 10 de Marzo llegué a Juba, por fin. La segunda parte del viaje fue casi tan accidentada como la primera, y una muestra de como en África casi nada sucede como uno prevé y los planes pueden cambiar de un momento a otro de la forma más inesperada, para bien o para mal. Salimos de Ikotos rumbo a Torit sobre una carretera construida hace pocos meses, y a mitad de camino el camión que viajaba con nosotros sufrió otro pinchazo, el cuarto del viaje. Mi compañero y yo, que les seguíamos a poca distancia, nos paramos a ayudarles, y durante dos horas y media tuve ocasión de observar una vez mas lo complicado que puede ser intentar reparar un pinchazo a base de papel de lija, pegamento y parches de bicicleta. Todo esto bajo un sol de justicia, con poca agua, y un ejército de moscas zumbando a nuestro alrededor.
(AE)
Se decía por ahí en diferentes medios que África, por depender menos en su maquinaria macroeconómica de las bolsas y de los sectores inmobiliarios, estaría mejor preparada para
afrontar la presente crisis económica y se vería menos afectada por esta que otros países. Pues bien, parece que de eso... naranjas de la China. Lo acaba de recordar el director del Fondo Monetario Internacional al final de una cumbre. La crisis va a hacer que los modestos avances y las ganancias que África ha hecho en las últimas decenas de años se vean consumidos por el desgaste financiero y la desaceleración; de manera muy probable millones de personas pasarán de nuevo a una situación de pobreza de la que apenas habían salido años antes.
(JCR)
Una de las cosas que se aprenden en Africa es que la distancia más corta entre dos puntos raramente es la linea recta. El pasado domingo había planeado viajar desde Gulu, en el Norte de Uganda, a Juba, la capital de Sudan del Sur. Una distancia de 300 kilometros. En el momento de escribir estas lineas, en un rincón perdido de Sudán donde hay una conexión a internet que parece funcionar a pedales, rezo a San Cristobal para que pueda llegar a mi destino.
(AE)
Bien sabe Dios que me resisto a escribir este post, quizás porque en los últimos días me invade un poco el pesimismo. En África, con lo que está cayendo ya de por sí en el continente y más aún dentro de esta crisis global, tenemos una terrible necesidad de buenas noticias y ver de pronto que se avanza un paso con gran esfuerzo para inmediatamente retroceder dos es siempre un jarro de agua fría del que uno preferiría no hablar, pero así es la realidad y así hay que presentarla.
(AE)
Pues al final, tal como se esperaba, la decisión de los jueces del Tribunal
Internacional de Justicia sobre las pruebas presentadas contra el presidente Omar Al-Bashir ha sido en su mayor parte condenatoria. Se han desestimado los cargos de genocidio, pero se han aceptado tanto los cargos de crímenes de guerra (ataques intencionados contra civiles y pillaje) como los de crímenes contra la humanidad (asesinato, exterminio, traslado forzoso, tortura y violación)
Esta decisión es inusitada por su audacia (el presidente está en ejercicio) y también tiene dimensiones de diferente signo muy variadas y diversas que conviene considerar.
(AE)
Según el anuncio del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), la decisión
sobre la orden internacional de arresto contra el presidente sudanés Omar El-Bashir se tomará en La Haya mañana día 4 de Marzo. Ni que decir tiene que el país, los países árabes y muchos otros gobiernos e instituciones internacionales están expectantes y que la tensión se incrementa cada día y todos hacen cábalas de lo que pasará si – como se espera – y se confirman los cargos de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y se dictan las órdenes internacionales de arresto. Todo puede pasar.
(JCR)
Como nadie es buen crítico de uno mismo, no voy a extenderme mucho. Sólo decir que la
editorial Mundo Negro acaba de publicar mi segundo libro. Se llama "Desde Mi Veranda Africana" y recoge cien artículos que he escrito desde 1992 hasta el año pasado. La mayor parte de llos vieron la luz en la revista Mundo Negro, y otros fueron publicados en el periódico ugandés Weekly Observer y también en este blog.
(AE)
Quizás sea una de las páginas más
lamentables de la Iglesia en el siglo XX; sin duda lo es para el continente africano. Por el tribunal internacional que en la ciudad tanzana de Arusha está juzgando crímenes cometidos durante el genocidio de Ruanda en 1994, han pasado ya algunos clérigos y monjas acusados de participar activamente en el mismo. Miembros de la iglesia católica ruandesa tomaron parte activa en aquellas atroces semanas que sacudieron al mundo con una brutalidad sin igual.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez