(JCR)
Ya tienen los norteamericanos su 44º presidente, y los libios con el mismo Gaddafi desde que el chupa-chups valía una peseta. Lleva en el poder en
Libia desde que diera un golpe de Estado en 1969, y hace pocos días fue elegido presidente en ejercicio durante la cumbre de la Unión Africana celebrada en Addis Abeba, tomando el testigo del presidente tanzano Jakawa Kikwete. Uno se pregunta, por ejemplo, cómo puede la Unión Africana condenar los golpes de Estado que tuvieron lugar el año pasado en Mauritania y Guinea Conakry, y al mismo tiempo tomar como modelo a un dirigente que accedió al poder mediante el mismo método violento. Me imagino que dinosaurios que llevan décadas oprimiendo a sus pueblos, como Omar Bongo en Gabón, Paul Biya en Camerún y Mugabe en Zimbabue, se habrán frotado las manos.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez