En clave de África

Demasiadas cosas impensables

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(AE)
Escribo estas lineas en el autobus que me lleva de Kampala a Nairobi. Desde tempranas horas de la manana hay un nombre en todas las bocas “Obama”. Acabo de pasar cerca del cruce que lleva a Siaya, el distrito del cual procede el padre del político y entro en la ciudad de Kisumu, donde nos saluda un inmenso cartel traído de los Estados Unidos y que obviamente procede de la campaña demócrata. Como si los locales pudieran votar o alterar el resultado de la contienda electoral. De alguna manera, parece como si las elecciones norteamericanas hubieran tenido lugar en este pais por la intensidad con la que se han vivido. No en vano el vencedor de estos comicios es un hijo de keniano y por tanto casi todos los ciudadanos aquí lo consideran hijo de este pais, aunque haya nacido en Honolulu.

La alegria y el entusiasmo llega hasta tal punto que el presidente Kibaki ha declarado el día de hoy, 6 de Noviembre, jornada festiva en todo el país. ¿Se imaginan un pais donde el presidente declarara un dia festivo para celebrar el resultado de las elecciones norteamericanas? No quiero ni imaginar lo que pasaría si, por ejemplo el presidente del gobierno de España – por mencionar un país famoso en el mundo entero por su tolerancia, la honestidad de sus dirigentes y su falta de crispación en su clase política – decidiera also semejante. Cómo se pondría el patio, Dios mío. Pues un gesto asi de impensable y de irreal es no solo posible sino que es pura realidad, eso sí en un país completamente diferente. En los últimos minutos tengo incluso confirmación que también el Sur de Sudán ha declarado el día festivo, o sea que es ya más de un país el que tiene un gesto así de inusitado.

Junto con esta reflexión, quisiera mencionar otras cosas que han sucedido en estos días y que me parecen de especial valor desde una perspectiva africana:

Para los africanos estas han sido unas elecciones completamente diferentes. El hecho que un "hijo" de este continente fuera uno de los contendientes ha hecho que muchos paises africanos hayan tomado parte y hayan vivido estas elecciones con una pasión inusitada. El apoyo moral que Obama ha recibido en África – aunque no pueda ser mesurado en términos de votos – no es en absoluto moco de pavo.

No creo que sea exagerado afirmar que Obama encarna perfectamente el sueño americano, siendo hijo de inmigrante, miembro de una familia rota y siendo un trabajador que ha tenido que labrarse su futuro profesional sin el mecenazgo de una poderosa dinastía política o de una cantidad considerable de dinero o poder. El hijo de un simple inmigrante keniano puede llegar a ser presidente del pais mas poderoso del mundo. Esa realidad es ya impepinable. Lo que es paradójico es que si Obama hubiera sido keniano, a pesar de su preparación y su carisma, no habría conseguido nunca ser presidente de Kenia con el mensaje que ha lanzado en la campaña electoral y con 47 años. Los presidentes de este pais son dinosaurios de una rancia generación de politicos cuya edad minima ronda los 65 años y cuya pertenencia a los partidos tradicionales junto con sus fidelidades ocultas al clan tribal están fuera de toda duda. Un visionario que llamara como él lo ha hecho al cambio radical de estructuras y a una renovación del sistema politico no es que lo tuviera crudo en Kenia, es que se encontraria con tantos obstáculos por superar que sería una quimera impensable llegar a presidente de este país. Quizas sea este factor uno de los que contribuya también a que levante pasiones en estos paises que lo ven no como un politico representante del sempiterno sistema, sino como alguien que es "uno de los nuestros."

Otra cosa impensable para muchas culturas africanas (y no solo para ellas, me aventuro a decir) es el componente emocional que ha llenado especialmente el tramo final de la campaña. No me puedo imaginar que en mi propio país un político se ponga a llorar en público porque se le haya muerto su abuela. La noticia creo que acapararía montones de titulares en los periódicos, tertulias radiofónicas y – cómo no – programas de la telebasura. Pero yendo más allá, para muchas culturas africanas, un hombre simplemente no puede llorar y menos aún en público, es como un tabú cultural que en este caso se ha visto roto por el político afroamericano y que, sin embargo, no ha hecho mella alguna en la percepción que los locales tienen de él. ¿Se lo tomarán como un pequeño pecado de juventud o una faltilla que se barre debajo de la alfombra? No lo sé; lo que es cierto es que su gesto no ha tenido mayor trascendencia. Si hubiera sido un político africano en su propio feudo, la cosa creo que habría sido completamente diferente.

Es curioso también observar las vueltas que da el mundo. Hace mas de un año comentaba yo con un norteamericano que en África ya se barajaba la candidatura de Obama para las elecciones de este año. Cuando le dije esto, puso una cara de asombro e incredulidad y dijo "eso no va a pasar, la sociedad norteamericana en su chovinismo nunca elegiría un presidente negro y no creo que esto suceda en bastante tiempo." A estas alturas, mi amigo habrá tenido que tragarse su predicción. Es curioso ver que en pocos meses el entusiasmo de un candidato y el apoyo moral y económico de millones de personas han hecho que se cambien radicalmente las tornas y que ahora veamos una situación sin precedentes en la que un a persona de color se convierte en el presidente de los Estados Unidos. Ahí queda eso.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por tomas 06.11.08 | 18:43

    Buen articulo, Alberto, vivido en el propio país del padre de Obama. Por aquí dicen que Obama es la repetición de Zapatero. Imaginate por donde vamos, claro en manos del grupo Prisa y sus satélites que son todos los medios de comunicación españoles. Un saludo.

Martes, 29 de mayo

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