En clave de África

La vida a la intemperie del misionero que regresa

15.07.08 | 12:41. Archivado en Gentes y rostros, Artículos José Carlos (JCR)
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

(JCR)
Después de un mes y medio de silencio, vuelvo a estas páginas intentando encontrar mi lugar en la nueva situación en que vivo. Hace ya algunos meses que, debido a motivos personales, dejé Uganda después de 20 años de trabajo misionero allí. Han sido los años más felices e intensos de mi vida. Sigo escribiendo en este blog, tal vez con menos asiduidad que antes, pidiéndoles perdón por no poder contar experiencias directas “desde allí”. Ahora serán más bien reflexiones “desde aquí” sobre lo que África me ha enseñado.

Y siguiendo con peticiones de perdón, hoy me van a disculpar si me quejo un poco sobre cierto trato poco justo que recibimos los misioneros cuando volvemos a nuestro país de origen. Hace pocos días leía yo en el diario ABC unas declaraciones, creo que del embajador de España en la República Democrática del Congo, en la que decía textualmente: “El gobierno español reconoce la gran labor de los misioneros en África”. Aquello era con ocasión de la entrega de una condecoración al nuncio de Su Santidad, Andrés Carrascosa, en la vecina República del Congo. Conozco personalmente a monseñor Carrascosa, y estoy seguro de que merece que se reconozcan sus esfuerzos por apoyar la gran labor evangelizadora y social de la Iglesia en este país. Nada que objetar sobre esto. Más bien tengo mis dudas sobre algunos aspectos prácticos de ese supuesto reconocimiento a la labor de los misioneros, sobre todo en el momento del retorno.

Ya he comentado en algún otro post el mal sabor de boca que siempre me ha dejado el desinterés de los diplomáticos españoles con los que he tratado por el Norte de Uganda, donde trabajé 17 años y medio. Durante ese tiempo he visto embajadores, primeros secretarios, parlamentarios y ministros de medio mundo venir a interesarse por la situación de los dos millones de desplazados y los 40.000 niños secuestrados en nuestra zona. Ninguno de ellos de España. Cuando el ejército me detuvo y resulté herido en agosto de 2002 durante una negociación con los rebeldes en la selva, una breve llamada telefónica del embajador en Nairobi, y punto. Cuando pedí una pequeña ayuda a la embajada para pagar la escuela a alguno de los ex – niños soldados a los que atendíamos, un escueto fax explicándome que Uganda no estaba entre los países prioritarios. Y cuando estuvieron a punto de expulsarme del país en 2004, el señor embajador no quiso venir a encontrarse conmigo por temor a provocar algo parecido a un incidente diplomático. Qué diferencia con mis compañeros, los misioneros y cooperantes italianos, estadounidenses, británicos y alemanes qué sí recibían las visitas de los embajadores de sus países, y ayudas económicas por parte de estos para los trabajos que realizaban a favor de la población más vulnerable.

Pero la parte que me ha dejado una mayor frustración ha venido hace pocos meses, cuando pasé tres meses en el paro. La verdad es que cuando a uno le han llamado durante muchos años “reverendo padre”, “señor director”, “señor secretario ejecutivo” y le han tratado como a alguien de cierta relevancia, pasarse varias mañanas esperando turno en una oficina del INEM es un ejercicio de humildad del que se aprende mucho. Hasta ayer yo era director de una revista en Kampala, secretario de Justicia y Paz, párroco de una iglesia y administrador de su centro de salud. Hoy todo eso se acabó, hoy vuelvo a España y como además la vida da muchas vueltas y uno toma las opciones que cree más acertadas en su vida y estoy en proceso de dejar la vida religiosa (que no la Iglesia), he tenido que pasarme varios meses buscando trabajo, que en sí mismo es un trabajo.

Y entonces, después de pasarme muchos días de oficina en oficina y presentar toda la documentación solicitada, hete aquí que un buen día me llega una carta de la delegación del gobierno en la que se me niega el certificado de inmigrante retornado, dándome como razón que al haber sido religioso mi relación con mi congregación no ha sido laboral, etc, etc. Después de esto me llega otra carta del INEM diciéndome que no tengo derecho a cobrar ninguna prestación. En resumen, que no tengo derecho a cobrar los meses que he estado en el paro. Ya podrán imaginarse ustedes que después de 20 años en África como misionero he vuelto sin ningún dinero, ni tengo en España propiedades ni acciones ni nada excepto el tesoro de valores humanos y maravillosa experiencia acumulada al vivir con personas que han sufrido lo indecible. Si no llega a ser por la generosa ayuda de mi familia, amigos y mis hermanos combonianos, al estar sin recursos de ningún tipo me habría visto en la indigencia.

Es decir, que por si alguien no se ha enterado aún, una persona como yo que ha trabajado como misionero 20 años en el Norte de Uganda bregando día a día con refugiados, con niños soldado, con víctimas de guerra, haciendo de mediador en el conflicto, construyendo escuelas y dispensarios, haciendo puentes y pozos, trabajando siete días a la semana, aparte de la labor religioso pastoral, que también es trabajo, no tiene derecho a cobrar del paro y tampoco tiene ninguno de esos años cotizados a la Seguridad Social. Me consuela pensar que todo esto me acerca algo más a los miles de personas desprovistas de todo con los que he vivido todos estos años (aunque mi situación nunca llegará ni remotamente a ser como loa suya).

Y si me permiten añadir un toque irónico, si en lugar de hacer todo esto hubiera montado yo, por poner un ejemplo, un puticlub en Mombasa o una agencia de comercialización de material bélico, sí que habría tenido derecho a todo esto y hubiera cobrado del paro.

Así que espero que comprendan ustedes que no termino de creerme eso de que el gobierno español reconozca ninguna labor a los misioneros. A la hora de la verdad eso no es así. He presentado un recurso, más que para cobrar lo que me correspondería (que sería poco más de mil euros), por cuestión de dignidad. Pero, qué quieren que les diga, no tengo casi ninguna esperanza ni de que me contesten.

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Susana Acosta Díaz de León 11.03.09 | 20:51

    estimado josé carlos: buscando algunas fotografias de africa encontre este lugar y lei el articulo que escribiste hace unos meses sobre tu regreso del africa. yo tambien trabaje 20 años en kenya, de 1985 al 2005, llegue de 27 años, regrese de 47, solo dios y quienes hemos vivido esta experiencia sabemos realmente lo que hemos vivido, y desde mi regreso siempre he dicho que todos piden, ayudan, entienden, apoyan al misionero que se va, ero nadie toma en cuenta al misionero que regresa, regresa a casa y ya, todo mundo asume que ya estas en casa y punto, pero que difícil es regresar de nuevo a la patria, despues de que has dejado la vida, familia (que adoptas y te adoptan) lengua y costumbres (que haces tuyas) amigos, trabajo, estilo de vida, y regresas a un mundo en donde ya no conoces muchas generaciones, en donde no viste crecer a tu familia de sangre, en donde se te olvida tu propia lengua, en donde no conoces siquiera las rutas de los camiones, la ciudad donde naciste, etc. a mi en l...

  • Comentario por Susana Acosta Díaz de León 11.03.09 | 20:49

    estimado josé carlos: buscando algunas fotografias de africa encontre este lugar y lei el articulo que escribiste hace unos meses sobre tu regreso del africa. yo tambien trabaje 20 años en kenya, de 1985 al 2005, llegue de 27 años, regrese de 47, solo dios y quienes hemos vivido esta experiencia sabemos realmente lo que hemos vivido, y desde mi regreso siempre he dicho que todos piden, ayudan, entienden, apoyan al misionero que se va, ero nadie toma en cuenta al misionero que regresa, regresa a casa y ya, todo mundo asume que ya estas en casa y punto, pero que difícil es regresar de nuevo a la patria, despues de que has dejado la vida, familia (que adoptas y te adoptan) lengua y costumbres (que haces tuyas) amigos, trabajo, estilo de vida, y regresas a un mundo en donde ya no conoces muchas generaciones, en donde no viste crecer a tu familia de sangre, en donde se te olvida tu propia lengua, en donde no conoces siquiera las rutas de los camiones, la ciudad donde naciste, etc. a mi en l...

  • Comentario por Susana Acosta Díaz de León 11.03.09 | 20:44

    Estimado José Carlos: Buscando algunas fotografias de Africa encontre este lugar y lei el articulo que escribiste hace unos meses sobre tu regreso del Africa. Yo tambien trabaje 20 años en Kenya, de 1985 al 2005, llegue de 27 años, regrese de 47, solo Dios y quines hemos vivido esta experiencia sabemos realmente lo que hemos vivido, y desde mi regreso siempre he dicho que todos piden, ayudan, entienden, apoyan al misionero que se va, ero nadie toma en cuenta al misionero que regresa, regrso a casa y ya, todo mundo asume que ya estas en casa y punto, pero que difícil es regresar de nuevo a la patri, despues de que has dejado la vida, familia (que adoptas y te adoptan) lengua y costumbres (que haces tuyas) amigos, trabajo, estilo de vida, y regresas a un mundo en donde ya no conoces muchas generaciones, en donde no viste crecer a tu familia de sangre, en donde se te olvida tu propia lengua, en donde no conoces siquiera las rutas de los camiones, la ciudad donde naciste, etc. A mi en lo p...

  • Comentario por Ahmed Alava 20.08.08 | 22:42

    Por mi parte déjeme decirle que goza ustede una riqueza casi inalcansable para algunos. Es mucho más fácil estudiar una buena carrera, asociarse y hacer dinero, que ser pobre a su modo. ahora que tiene hijos que ver quizá sea más difícil, pero seguro nada sería mejor para el alma que regresar a las misiones y morir en su ley. Coincido que ese texto y sus experiencias las envíe a otros medios a parte de este. Soy periodista peruano y déjeme decirle que ya quisieran muchos medios tener en sus páginas sus experiencias de vida. Aunque aun así es muy bueno lo que hace desde esta tribuna. Un saludo y mucha suerte.

  • Comentario por Arturo 23.07.08 | 22:12

    Estimado Jose Carlos, le he leido en este blog, así como en la revista mundo negro durante algun tiempo. Aunque el gobierno, el estado o quien sea no le reconozca su labor (cosa que clama al cielo), quisiera agradecerle personalmente todo lo que ha hecho en sus 20 años fuera de España. Estoy seguro que nada de lo que usted hacía, lo hacía por recibir el reconocimiento de nadie, más que de aquellos con los que compartía su vida, pero aún así, muchas gracias. Como dice en el texto, al menos guarda los recuerdos de la vida vivida con sus amigos Ugandeses. En cualquier caso, le recomiendo que dirija este texto a algun medio de comunicación importante, para que se difunda, y en especial, para que la gente vea la tan ilustrativa comparación que hace al comparar lo que pasa en la sociedad si uno vende armas, o si uno dedica su vida a ser buena persona.

Martes, 29 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Los más recientes

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación