(AE)
El albinismo es un fenómeno genético que afecta a animales y a humanos; esta anomalía causa que la piel no tenga pigmentación y que tenga un tono blanco
pálido, dejando a la piel extremadamente sensible al inclemente sol tropical y haciéndola especialmente vulnerable al cáncer de piel. Muchas personas albinas tienen problemas de visión o incluso se ven abocados a la ceguera total.
Se pueden imaginar que en una cultura casi completamente negra, estas personas sientan de manera muy clara el rechazo y la discriminación. La ignorancia – apoyada por creencias culturales – hace que se les discrimine socialmente, que tengan que aguantar las burlas o el rechazo cuando son jóvenes y de manera mucho más solapada y disimulada cuando son adultos.
En los últimos años, ser albino en Tanzania se ha vuelto incluso más complicado y doloroso. Hechiceros locales dicen poder hacer pociones mágicas para incrementar la riqueza de sus clientes
(AE)
En este mundo donde se puede hacer negocio con tantas cosas, pocos campos hay tan lucrativos
como la sanidad para hacer pingües beneficios en un corto periodo de tiempo. Este negocio viene propiciado por la lamentable situación de la sanidad pública en muchos países subsaharianos, donde los hospitales o no los hay o funcionan mal, donde los médicos locales vuelan como abejas a la miel de un trabajo mucho más remunerado en ultramar o donde los funcionarios de sanidad copan los titulares de manera regular, debido a sus maniobras, su desdén y la corrupción institucional en la que viven.
(JCR)
“Si el mundo pudiera tener un padre, el hombre que todos elegiríamos sería Nelson Mandela”. Esto dijo el músico Peter Gabriel hace años y volvió a repetirlo el actor
estadounidense Hill Smith el pasado 27 de junio durante el concierto celebrado el pasado 27 de junio en Londres por la fundación 46664 de lucha contra el SIDA que Mandela preside.
Todos recordamos que como abogado y activista político en Suráfrica, Mandela luchó durante los años 50 y principios de los 60 contra el régimen racista del “apartheid”. En 1964 fue sentenciado a cadena perpetua después de ser acusado de traición. Tras su puesta en libertad en 1990 recibió el Premio Nobel de la Paz y en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica, cargo que dejó después de un mandato, en 1999.
(JCR)
Después de un mes y medio de silencio, vuelvo a estas páginas intentando encontrar mi lugar en la nueva situación en que vivo. Hace ya algunos meses que, debido a motivos personales,
dejé Uganda después de 20 años de trabajo misionero allí. Han sido los años más felices e intensos de mi vida. Sigo escribiendo en este blog, tal vez con menos asiduidad que antes, pidiéndoles perdón por no poder contar experiencias directas “desde allí”. Ahora serán más bien reflexiones “desde aquí” sobre lo que África me ha enseñado.
Y siguiendo con peticiones de perdón, hoy me van a disculpar si me quejo un poco sobre cierto trato poco justo que recibimos los misioneros cuando volvemos a nuestro país de origen. Hace pocos días leía yo en el diario ABC unas declaraciones, creo que del embajador de España en la República Democrática del Congo, en la que decía textualmente: “El gobierno español reconoce la gran labor de los misioneros en África”. Aquello era con ocasión de la entrega de una condecoración al nuncio de Su Santidad, Andrés Carrascosa, en la vecina República del Congo. Conozco personalmente a monseñor Carrascosa, y estoy seguro de que merece que se reconozcan sus esfuerzos por apoyar la gran labor evangelizadora y social de la Iglesia en este país. Nada que objetar sobre esto. Más bien tengo mis dudas sobre algunos aspectos prácticos de ese supuesto reconocimiento a la labor de los misioneros, sobre todo en el momento del retorno.
(AE)
El fiscal jefe de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, Luis Moreno-Ocampo, ha manifestado su intención de juzgar por crímenes de guerra al presidente de Sudán, Omar al-Bashir. Parece que será esta la primera vez en la que se pone a un jefe de estado en activo en la lista de los más buscados por el alto tribunal.
Esta situación merece un análisis mucho más a fondo del que puedo hacer yo aquí, pero es un ejemplo casi “de libro” que muestra que a veces la causa de la justicia puede chirriar con la causa del bien común, especialmente el de las poblaciones más vulnerables que están expuestas a la violencia que está teniendo lugar en ciertas partes del país desde hace muchos años.
(AE)
Reconozco que esta expresión, leída en un famoso blog, me dejó parado por unos segundos. No era la primera vez que me encontraba con ella, pero sí era la primera vez que me hacía tanta mella como para quedarme unos segundos pensando en la misma.
La verdad, quizás por deformación personal, no he pensado nunca en lo africano como un adjetivo para ser añadido a una palabra tan tremenda como el odio. Como casi siempre lo negro está asociado a lo negativo, me imagino que cuando hablan de “odio africano” quieren decir muy visceral, brutal, a mala leche, masivo... y a decir verdad me entristece porque para mala leche, ensañamiento y violencia la que tuvieron que sufrir los africanos durante los largos siglos de esclavitud y de colonialismo.
(AE)
No sabía absolutamente nada de ella, no sabía siquiera si estaba viva o muerta, si tenía que ver algo con José Ortega y Gasset (mira tú por dónde que al final iba a ser que sí), de dónde venía, si era de alta alcurnia, si aparecía en las revistas del corazón o formaba ya parte de los espectros gloriosos del pasado... el caso es que me acabo de enterar que Simone Ortega, la autora de “1080 Recetas de Cocina”, ha muerto, y – mira por dónde – me he dado cuenta que se ha muerto también algo que formaba parte de mi vida. Quizás sea esta la razón por la cual el post de hoy sea algo más autobiográfico que de costumbre.
Llevo fuera de España desde el año 1989. Los periodos más largos que he pasado en el terruño (de paso, de vacaciones, o por razones familiares o de cualquier otro motivo) no habrán pasado de un par de meses. No sé si le pasa a todo el mundo, el caso es que cuando yo salí al extranjero y comencé a vivir en una cultura que no era la mía, fue cuando me dí mucha mas cuenta de lo que significa la cultura a la que uno pertenece, las muchas cosas que uno ha mamado y que da ya por obvias pero que al final te diferencian mucho del resto de los vivientes.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez