Prioridades en la producción agrícola... ¿alimento o combustible?
16.04.08 @ 11:30:13. Archivado en Desarrollo, Política y Economía, Artículos Alberto (AE)
(AE)
La paradoja que se está dando estos días es realmente escalofriante. Como todo el mundo sabe, los precios del petróleo se han disparado. Los bienes
de consumo valen por tanto cada vez más mientras que los salarios siguen siendo los mismos y esto afecta de manera especial a los bolsillos más humildes, los cuales se encuentran al borde de su nivel de vulnerabilidad. Las noticias de estos días recogen algunos incidentes que han ocurrido en diferentes países del mundo producidos por la escasez de alimentos y la subida de los precios de los alimentos de primera necesidad. En algunos países, como es el caso de Egipto, los bajos precios de alimentos como el pan se consiguen sólo por medio de subsidios estatales a los productores.
Por otro lado, parece como si se hubiera dado el pistoletazo de salida a una carrera virtual para acaparar el mercado de los biocombustibles. Algunos países intentan promoverlos en países terceros, mientras que otros parecen como si vieran el cielo abierto ante la perspectiva de poder tener una producción agrícola más rentable que la que tienen hasta ahora.
Ni que decir tiene que estas dos carreras (por la subsistencia y por el comercio de combustible) son a todas luces de dimensiones desiguales y tienen intereses muy diversos detrás. El mundo occidental y desarrollado se preocupa de “mantener funcionando la máquina del progreso” y busca por doquier aquellos elementos que sostengan el ritmo normal de vida. Por otro lado, los países más desfavorecidos buscan soluciones para que sus poblaciones estén lo suficientemente abastecidas. Sin duda que algún país habrá que, entre la dialéctica de cultivar algún alimento mal pagado para la población interior y la de transformar los cultivos en el biodiesel o alguno de los derivados, optará por lo segundo debido al lucrativo beneficio añadido de esta actividad y el incremento de la demanda en todo el mundo.
Paralelamente a esta situación el Programa Mundial de Alimentos, dependiente de las Naciones Unidas, nos dice que cada vez son más escasas las reservas de alimentos que tiene a su disposición para atender las necesidades de las emergencias más urgentes. Solamente en Kenia, que tiene ahora más de medio millón de desplazados internos, se ha hecho público que si no hay más contribuciones al PAM, de aquí a pocas semanas todos esos desplazados estarán desatendidos en sus necesidades alimentarias más básicas.
Y todo esto sucede en un planeta que, si los recursos estuvieran bien repartidos y se utilizaran de manera razonable, podría dar de comer más que de sobra a todos los habitantes del planeta. Una situación realmente kafkiana para un mundo que va a tener que escoger entre cambiar su forma de vivir (parece obvio que si queremos un mundo para las próximas generaciones hay que terminar con la dependencia de los combustibles fósiles) o relegar a la mitad de la humanidad a la miseria. Parece ser que el dilema está entre progreso y supervivencia ¿quién saldrá victorioso de este pulso? Me imagino que por desgracia no serán los más pobres, sino los más potentes. Mientras tanto, algunos prefieren pensar que mientras puedan pagar la comida que encuentran en el supermercado no se tienen que preocupar de aquellos que ni siquiera pueden soñar con tres comidas al día.
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JC Rodríguez, A Eisman
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