(AE)
Lo confieso, hay un grupo de personas cuyos posicionamientos encuentro difícil aceptar: los Afropesimistas. La gran mayoría de
estos son personas muy bien formadas intelectualmente, algunos de ellos con experiencias en diferentes países y situaciones (no sé si en contacto real con la gente) pero con ideas y opiniones muy claras sobre la imposibilidad de que África salga adelante. Normalmente críticas de ese tipo se hacen repanchingado en un sofá ubicado en algún lugar de moda, saboreando una gélida cerveza y haciendo aros de humo con un cigarro o puro de calidad... me creería mucho más la crítica si se hiciera desde un bar de las polvorientas carreteras africanas, a la sombra de un camión o autobús que se ha estropeado o incluso debajo de un mango esperando que aparezca la comunidad que parece ser se ha puesto de acuerdo para llegar dos horas más tarde de la hora acordada...
Hoy tengo para los afropesimistas – y también, cómo no, para los que no pertenecen a esta cofradía – una noticia real que les dará una idea de lo arrojados que pueden ser los africanos cuando se encuentran con dificultades.
En Sahlumbe, un poblado perdido en la región de Zululand en Sudáfrica hay un poblado de 70 casas que vive enfrente de una escuela pública... el problema es que entre ese poblado y la escuela hay un señor río. Hace algún tiempo había una barca comunitaria que los locales utilizaban para pasar de un lado al otro de la orilla. Desgraciadamente, algún sinvergüenza la robó y desde entonces, unos 150 niños hacen el trayecto (que dura 10 minutos) nadando, sentados en neumáticos o incluso navegando en cubos. Para complicar la travesía, los niños llevan en la cabeza sus uniformes doblados y protegidos del agua para que no se mojen y lleguen inmaculados a la escuela.
La travesía no es lo que diríamos un trayecto idílico. El río, aparte de pescado, tiene cocodrilos y he aquí que los estudiantes crucen el río con un más que fundado miedo, un miedo compartido por sus familias que debido a la falta de medios y a la dificultad de construir un puente de tal envergadura no pueden hacer nada por cambiar la situación.
Hay que tener muchas ganas y motivaciones para desafiar un ancho caudal de agua evitando ser el desayuno de alguno de estos reptiles. Quizás a nuestros desganados y desmotivados estudiantes del mundo occidental merecería la pena exponerlos a una prueba así para que puedan experimentar en carne propia el arrojo y la decisión de otros niños como ellos que ponen su vida en peligro con tal de poder asistir a una institución educativa.
Creo que muchas personas que critican la presunta falta de desarrollo en África no tienen ni pajolera idea de lo que supone alcanzar ciertas metas en un ambiente tan diferente de las cómodas oficinas desde donde se desarrollan tantas teorías y especulaciones sobre el subdesarrollo.
A esos niños – aparte de amonestarlos por la temeridad que supone el cruzar así un río infestado de cocodrilos – habría que darles no la medalla del ministerio de Educación, sino la medalla al mérito civil ¿No creen? No se preocupen, esa noticia no saldrá en nuestros medios... hay que pescarla (como lo he hecho yo) de preciosos rincones donde salen a flote estas maravillosas historias humanas.
Por eso, hoy tomo la resolución de pagarle un pasaje a Sudáfrica y echar a ese río al próximo afropesimista que me encuentre en mi camino. Espero que entonces los cocodrilos puedan tener su festín y les aproveche.
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Caramba, ciertamente hay que echarle valor y ganas.
Viendo casos como estos, algunas veces me da la impresión que el humano necesita pasar dificultades para que salga de él lo mejor.
Parece como si uno cuanto más tiene más egoista se vuelve, qué cosa más rara...
Excelente blog.
Saludos!
Tengo un compañero en la Universidad que es apicultor aficionado. Me ha dado 3 tarros de miel de sus abejas. Uno me lo quedé, otro se lo día a mi hermana y otro fui a la cafetería de todos los días a dárselo al camarero, no estaba. Había 2 senegaleses y se lo dí a uno, y le alabé que era natural no de tienda. Le costó decir gracias, el otro no habló palabra. Ayer, en la misma cafetería, entra a vender y viene hacia mí y me dice "miel buena , quiero más". Le he explicado que si me regalan a mí yo le regalo a él. Que no me da regalo todos los días. No se si habrá entendido. Me sorprendió, cero gracias y después "quiero más". Saludos.
Si hay amor por ellos. Sobretodo por los jovenes y niños. He pagado medicamentos y hospitalizaciones, se iban a morir si no se les hospitalizaba, algunos salvaron y algunos murieron, eran casos tratados de paludismo y luego eran cólera o tifus, eran niños cercanos a algunas amigas. Han sido 4 ò 5 casos de hospitalización. Las gestiones me desesperaban, la indolencia, las corruptelas, quizás hubiese necesitado más tiempo allá o menos exigencia o prepotencia.Han sido respetuosos y agradables conmigo. He encontrado muy buenas gentes y muy buenos y malos momentos. He reflejado que en 1 generaciónpodría cambiar África, pero de momento no interesa, quizás cuando todo el tercer mundo esté desarrollado no quede más remedio que hacer consumidores a los africanos. Ya no lo veré,pero llegará ¿50 años?
Querido comentarista, cuando hablé de pesimistas, no pensaba en tí... de hecho te asomas diariamente a este blog, lo cual me dice que hay un interés o un amor por esta gente y eso ya dice mucho... Me refiero a los que de una manera recalcitrante piensan que todo va mal aquí (como si todo fuera bien en occidente!!) y se permiten criticar todo... Para mí esta noticia es una muestra que hay en África un valor y un arrojo admirables... Chapeau por ellos.
Ja,ja,ja. Es buena. Me alegro de que seas optimista. El contraste, en Andalucia darán 6.000 euros al años a los alumnos si sacan buenas notas y van a clase. Cero que la cosa va por ahí. Creo que soy más pesimista al respecto de esta noticia que de la tuya. Ojala tengas razones para el optimismo. Yo ya no quiero ni opinar al respecto y a veces somos pesimistas porque vemos que no toman los caminos para avanzar con nuestros valores, claro que ellos funcionan con los suyos. Quizás sea eso. Con 55 años, no puedo esperar mucho.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
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Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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