(AE)
Parece como si a veces hubiera conceptos claros, unívocos e inamovibles. La justicia parece uno de ellos. Sin embargo, hay situaciones que te hacen dudar de si todos entendemos lo mismo bajo ciertos conceptos.
En estos días, hay toda una disputa que ha surgido del hecho que la milicia del Ejército de Resistencia del Señor, que ha sembrado el terror y la violencia durante decenas de años se quiere acoger a los tribunales locales de Uganda en vez de entregarse a la Corte Internacional de Justicia. Los guerrilleros parecen dispuestos a someterse a la justicia tradicional, pero no a los tribunales internacionales. Aparte de las consecuencias prácticas de cada una de estas opciones, hay que reconocer que estamos ante dos tipos diferentes de justicia. La una es justicia retributiva, que insiste en el castigo ante un crimen; esta justicia está representada por la Corte Internacional de Justicia. Por otro lado, hay voces que se elevan y piden que se pueda aplicar la justicia tradicional, mucho más influenciada por un concepto restaurativo, un tipo de proceso que tiene como objetivo la reintegración del elemento díscolo o negativo en la sociedad.
Parece ser que los cargos ante la CIJ son el último obstáculo para que se entreguen los cabecillas de esta sangrienta milicia. Parece ser que estarían dispuestos a rendirse ante los jefes Acholi e incluso la jurisprudencia ugandesa, pero tienen reparos para hacerlo ante el tribunal internacional.
Cada vez más se alzan voces que piden que se dé una oportunidad para que los antiguos mecanismos tradicionales puedan cerrar una herida que ha costado la vida de demasiadas personas inocentes ya que el proceso tradicional, más que castigar, se enfoca a la “recuperación” e inserción de los culpables. Quizás no sea la justicia que nosotros nos imaginaríamos pero... ¿significa esto que sería una mala justicia?
Lo que me parece más relevante en toda esta reflexión es que sean precisamente las víctimas las que pidan que se permita que la justicia tradicional (la antigua tradición del “Mato Oput” descrita ya en otro lugar de este blog y que por medio de un rito con hierbas amargas reconcilia al criminal con la víctima) pueda seguir su curso.
Sin querer entrar en la controversia de quién tiene la razón o no, creo que es ya positivo ver que África tiene sus procedimientos tradicionales y su sabiduría para poder solventar sus problemas y crisis sociales. No es que sea la panacea para todo dada la complejidad de la sociedad moderna, pero sin embargo creo que es siempre necesario el poder experimentar el saber acumulado y otra manera diferente de hacer las cosas... que no siempre será conforme a nuestros criterios, pero posiblemente será más acorde con la cultura y mentalidad locales.
Podemos argumentar y defender los postulados más rectos y adecuados, pero cuando un representante de las víctimas te dice “son nuestros hermanos y deberían volver a casa para que así podamos perdonarlos”... entonces encuentro que ante tanta generosidad y anchura de corazón, no tengo nada más que decir.
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Perdonan fácil. A mi me gustaría ejemplificar,la próxima guerra se lo pensarían. El africano tiene una balanza de pros y contras, cuando está desequilibrada a favor de los pros,no se lo piensa. Tienen miedo al CPI, totalmente inoperante hasta el momento, al menos en lo que se refiere a África, los Balcanes si se han paseado los lideres derrotados, asesinos en serie africanos solamente está y ha estado Taylor, se arriesga a una condena de ¡10 años, máxima¡. ¡La de muertos a sus espaldas¡ Yo, no lo entiendo así. Matar a un hombre es como nosotros matar un conejo, ellos lo matan y siguen a lo suyo. No lo tengo claro.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez