Algunas cosas que te hacen desesperar ( y II)
27.02.08 @ 09:47:11. Archivado en Desarrollo, Costumbres, Artículos Alberto (AE)
(AE)
Continúo aquí con algunos de los aspectos que encuentro más desconcertantes en las culturas que conozco de África:
- la infancia no importa. Me llama mucho la atención el ver que, con frecuencia, se subestima y se ningunea mucho a los miembros más débiles de la sociedad. Es cierto que África venera y respeta a los ancianos... sin embargo, uno desearía también que esto sucediera con los niños. Quizás sea el hecho que, al nacer, las circunstancias les obligan a crecer antes de tiempo... a los 4 o 5 años, ya están encargados de sus hermanos más pequeños y, sin duda, se les enviará al pozo más cercano a llenar una garrafa de agua que hace casi más bulto que ellos. Hasta cierto punto, me pregunto si a los niños se les deja ser niños... y la imagen más triste es la de tantos niños obligados desde sus años más tempranos a ejercer un trabajo duro y mal remunerado, perdiendo preciosos años de escuela y de formación. A veces, pareciera como si este estado de cosas fuera normal y nadie se sorprende del mismo.
- Una sociedad traumatizada. Especialmente en situaciones donde ha habido un conflicto armado de larga duración, es evidente que la población civil sufre con mucha más fuerza las consecuencias del trauma acumulado durante años de guerra. Las disputas entre vecinos o dentro de las familias se resuelven no pocas veces a golpes y mandobles, como si no hubiera otra forma de hacerlo o el diálogo solo sirviera como mero preludio para la “acción”. Es curioso ver que, cuando ha habido generaciones enteras que han crecido en la violencia, es muy difícil hacer crecer de nuevo una cultura del diálogo, el respeto, la tolerancia... es como si hubiera que comenzar de cero.
- La vida no vale nada. Quizás este punto vaya muy unido al anterior. En sociedades donde ha habido tan flagrantes violaciones de los derechos humanos, es muy normal encontrar situaciones en las cuales uno se da cuenta que la vida pende simplemente de un hilo. Basta una palabra fuera de lugar, un mal paso o un soldado borracho para poner tu vida en un brete y pasar por un trago verdaderamente difícil. ¿Cuántas personas han muerto víctimas de banales discusiones, peleas de borrachos o pleitos por un “quítame allá estas pajas?”
- El tribalismo. Hay países donde esta palabra lo invade todo. Yo estoy convencido que el tribalismo no es otra cosa que un racismo local, de corte provincial y casi mítico. A veces puede estar reforzado por la situación histórica y los avatares sociales... pero es sin duda un mal que afecta a muchas sociedades y que, de la manera más irracional, siembra terribles divisiones y prejuicios en el corazón de la gente. El llevar escrito en la frente como un sambenito los prejuicios unidos a una cierta etnia o cultura es algo muy triste, especialmente cuando se deja de ver a una persona para ver unos clichés que siempre marcan a “los otros”.
Creo que, como dice el refrán, no hay rosa sin espinas. El mundo ideal no existe, y aunque existiera, estoy seguro que a los dos días de estar allí algún defectillo le encontraríamos. Si nombro estos aspectos más críticos de África es simplemente para mostrar una imagen realista de lo que vivimos en el día a día, con sus cosas buenas y menos buenas. Sin duda que, para los que vivimos aquí, los aspectos positivos predominan sobre los negativos, en caso contrario, nos iríamos a vivir a otro lugar ¿no les parece?
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JC Rodríguez, A Eisman
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