(AE)
Me imagino que muchos de ustedes habrán visto las imágenes de los últimos días en los cuales se veía a incontrolados ciudadanos kenianos rompiendo
lunas y puertas de supermercados y arrasando con lo todo lo que pudieron encontrar. Aquellos saqueos dicen que costaron a los supermercados más de 1 millón de dólares, por lo cual se pueden imaginar que aquellas rapiñas no fueron moco de pavo.
Pues bien, aunque parezca mentira resulta que algunos de estos manilargos han comenzado a devolver algunos de los productos robados. ¿Se arrepintieron de esos viles actos? Parece que no, sino que más bien temieron la venganza “del más allá”. En los días posteriores a los saqueos corrió el rumor que se había echado un terrible maleficio contra todos aquellos que tuvieran en sus casas bienes robados. Esto, contrariamente a lo que uno esperaría, tuvo un efecto bastante claro en las conciencias o en el remordimiento de algunos de los maleantes ya que, casi siempre protegidos por la anonimidad que ofrece la noche, han ido poniendo delante de las puertas de los establecimientos algunos de los objetos robados. Ver para creer. Lo que no ha podido hacer la policía lo ha hecho un hipotético rumor de algún hechicero con un poderoso ensalmo que ha hecho que estos descarriados encuentren el “buen camino”.
Por otro lado, experiencias como estas nos muestran que en África el aspecto espiritual de las cosas tiene más peso de lo que a primera vista pareciera tener. Incluso en la jungla urbana, lejos de las costumbres ancestrales del campo, machotes hechos y derechos pueden eventualmente temblar ante la perspectiva de un oráculo que le diga “verás lo que te pasará si no haces esto...” En África no se debe subestimar el poder de lo oculto, lo inexplicable, lo irracional, lo incomprensible... se teme a la venganza del mundo espiritual, a la desaprobación de los antepasados, al poder de los espíritus, y esto no es algo que haya cambiado radicalmente, sino que sigue presente en muchos ámbitos de la vida diaria de los africanos. Esto es algo que está presente en muchas personas no importando que estas sean seguidoras de religiones como el Cristianismo o el Islam.
Mecanismos como el que mencionamos son capaces de determinar ciertas actitudes. Por lo menos, ahora está sirviendo para que se repongan algunos de los daños materiales realizados durante los críticos días de manifestaciones y saqueos en Nairobi. Seguro que más de un comerciante estará dando gracias a quien haya puesto en circulación este rumor y al destino que ha hecho posible que los maleantes teman más a la venganza del “más allá” que al peso de la ley.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez