(JCR)
El reciente secuestro de las dos cooperantes –una española, la otra argentina- de Médicos Sin Fronteras en
Somalia me ha traído a la memoria la excelente labor que realiza esta organización humanitaria (no les suele gustar que les llamen ONG) en muchos de los lugares más olvidados y heridos del mundo. Durante varios años he conocido a sus distintas secciones (holandesa, francesa, suiza, española) en el Norte de Uganda, y siempre me ha llamado la atención su afán por ir a lugares donde otros no quieren ir.
Cuando a principios de 2003 el distrito de Pader era el epicentro de la violencia de los rebeldes ugandeses y había emboscadas y matanzas todos los días, allí no se quedó ninguna ONG excepto Cáritas. Recuerdo la desolada calle principal de Pader, mientras soplaba el viento seco y fuerte, como una ciudad fantasma de película del Oeste, rodeada de cientos de cabañas escuálidas donde se hacinaban miles de personas desesperadas sin apenas nada que comer. Por aquellos días bauticé a aquella calle “avenida de los carteles”, ya que cada cinco metros te topabas con un cartel de una ONG internacional (Care, World Vision, Save the Children y otras similares), cada uno de los cuales tenía a su lado una oficina cerrada. Un día me llamó una chica catalana simpática y curtida en muchos lugares de crisis, jefa de Médicos Sin Fronteras Holanda, para pedirme contactos de autoridades del distrito de Pader, ya que querían ir a trabajar allí porque habían oído que era donde había más necesidad y la gente sufría más peligro. Al mes de aquello ya estaban allí trabajando.
En la parroquia de Minakulu, al sur de Gulu, donde yo trabajé de 2000 hasta el año pasado, pusimos en marcha un dispensario donde todos los días nos venían más de cien personas, muchas de ellas caminando más de diez kilómetros. Al poco tiempo de llegar Médicos Sin Fronteras España abrieron un centro de salud en el campo de desplazados de Awoo, de donde nos venía mucha gente que sufría disentería, y a los pocos días empezó a notarse la diferencia. Nunca había tenido aquella pobre gente una atención médica de tal calidad y competencia.
A diferencia de otras organizaciones, que montan su oficina a muchos kilómetros de donde ofrecen sus servicios y que, alegando motivos de seguridad, se mueven poco y apenas ven a sus beneficiarios, MSF suele seguir una política de vivir lo más posible en el lugar donde realizan su trabajo, en medio del campo de desplazados o de refugiados. Ni que decir tiene que eso les permite darse cuenta de cómo vive la gente y de adoptar su punto de vista de la situación, más allá de las apariencias. Sus excelentes informes y campañas sobre situaciones de derechos humanos que claman al cielo cuentan con la ventaja de estar hechos con información de primera mano (véase el excelente documental “Invisibles”, aparecido en febrero de 2007) y en muchas ocasiones han conseguido que personas con poder de decisión corrigieran una situación intolerable. Y, cómo no, les ha valido en más de una ocasión encontronazos y conflictos con los que abusan de los más débiles.
No me extraña que dos de sus cooperantes hayan sido secuestradas. Otros trabajadores de MSF han pagado incluso con sus vidas su compromiso de ayudar a la gente que vive más en peligro. Es lo que suele ocurrir con la gente que se moja y arriesga más.
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Ayer vi INVISIBLES por cable;mi pregunta es ¿Los gobiernos,líderes,la Comunidad Internacional no los ve?
Un niño decía ante una cámara: ¿Alguien nos puede decir cómo llegará la Paz?
Viven entonando canciones donde le piden a la Paz que vuelva.Creo, que aún en medio de las guerras o las tormentas, se puede llegar a tener Paz en el corazón.Creo también que es importante difundir la Cultura de Paz.
Formo parte de un Consejo de Paz en Argentina, desde donde trabajamos para
hacer notorio a la Sociedad, la necesidad de educar para la Paz.
"Habrá Paz en el Mundo, cuando haya Paz en los corazones"
Por favor, si alguien sabe la dirección del Arca de Noé donde están contenidos estos niños, tenga la amabilidad de escribirme.
Los saludo deseándoles que haya Paz en sus corazones.
Muchas gracias.
Ayer he visto INVISIBLES, ha salido con el Pais, esta semana.Es impresionante los niños soldados de tu Uganda, son horribles las pruebas que les hacen,quemar a los padres, matar a alguién cercano.Se les vé ir a dormir (tu te has referido a menudo a esto)todas las noches al Arca de Noé. Y se les ve unos crios que me recuerdan a los que me seguían en grupo todos los días para la "paga" del dia que les daba.Un reportaje muy, muy duro. Felicidades que veas a MSF positiva en África e involucrada.Feliz año
Mantengo una actualización constante de tus crónicas en mi blog. Pero además: de qué manera se puede dar una mano?
Martes, 29 de mayo
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