(JCR)
El balance con que África cierra este año su cuenta de haberes tendría que empezar con la tercera edición de guerra en el Este de la República
Democrática del Congo, comenzada en agosto (aunque a los medios de comunicación sólo empezó a interesarles a finales de octubre) en forma de una auténtica rapiña de recursos minerales –con Ruanda y algunos países occidentales detrás- que ha provocado el desplazamiento de 300.000 personas.
(JCR)
Perdonen ustedes si estas líneas desentonan con el tono general de este medio digital tan dominado a veces por cotilleos de sacristía o si la familia en España está siendo atacada o no. En muchos lugares de África hay millones de familias que, simplemente, se ven atacadas por la violencia brutal de bandas armadas que convierten a muchos niños en huérfanos, a mujeres en viudas y a padres en seres desconsolados que han visto a sus hijos asesinados o secuestrados y que convierten sus vidas cotidianas en un infierno. Acaba de ocurrir en el noreste de la República Democrática del Congo, donde los rebeldes ugandeses del LRA (Ejército de Resistencia del Señor, en sus siglas inglesas)han matado a algo más de 200 personas desde el pasado 24 de diciembre. Sesenta de ellas murieron el 26 de diciembre durante una masacre realizada en el interior de una iglesia. Triste Navidad para ellos, que ni siquiera tienen el consuelo de que la prensa internacional les preste la misma atención que dan, por ejemplo, a los muertos en Gaza también durante las mismas fechas.
(AE)
A veces se dice que los melifluos sentimientos de paz, bien, amor y fraternidad propios de estos días
son puro sentimentalismo creado por el ambiente, el subconsciente o incluso por los intereses comerciales que por desgracia imperan en estas fiestas tan comercializadas y que tradicionalmente se aprovechan del tirón de estos días para fomentar el consumismo y poder así hacer caja.
Yo estoy convencido que en el mundo hay “personas navideñas”, es decir seres que nos hacen creer mucho más en lo mejor que hay en cada humano. Recuerdo una familia “procedente del sur” que llegó a un pueblo europeo en medio de unas montañas con gente buena pero bastante cerrada de mollera y de costumbres. Hablaban otra lengua y tenían costumbres bastante diferentes de las de los lugareños.
(JCR)
Hace unas tres semanas, hablé con mi suegra por teléfono y le comenté que su hija y yo
habíamos pasado una tarde de sábado viendo las luces de Navidad en las calles de Madrid. Su comentario me hizo bastante gracia. “Pues vaya un país mas raro donde vivís. Aquí la Navidad empieza el 24 de diciembre por la tarde”. Ella es de Uganda, y vive en un poblado muy remoto en la parte norte del país. A sus setenta y tantos años, dos o tres veces por semana camina cinco kilómetros por senderos de montaña para acudir al mercado donde vende algunos de los productos que ella ha cultivado y compra artículos como sal, jabón, aceite para cocinar y parafina para que la lamparilla que usa por las noche pueda alumbrar su cabaña de barro y paja. El mercado de la localidad de Erussi está muy cerca de la frontera del Congo. Pero para la gente a ambos lados de la frontera, esta línea trazada en tiempos coloniales tiene poco significado, ya que ambos son de la etnia Alur, hablan la misma lengua y son parientes.
(JCR)
Un nuevo, peligroso y poco conocido fenómeno se está desarrollando en África desde hace pocos
años: multitud de compañías de países asiáticos y árabes se han lanzado a una carrera desenfrenada de compra de tierras en países africanos. Este proceso es favorecido por la conversión de los alimentos como objeto de especulación financiera. Pero durante los últimos meses se ha acelerado por la fuerte subida del precio de los alimentos y las fuertes expectativas levantadas por los biocarburantes. El presidente de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, no ha tenido reparos en llamarlo un “nuevo colonialismo”.
(AE)
Esto parece ya una situación de opereta pero no de género cómico, sino más bien trágica y
sangrienta. Vas a morir matando y parece que te alegraras de ello. Qué maestro del engaño, máster cum laude del descaro, Honoris Causa de la manipulación más artera.
Después de años de exabruptos, salidas por la tangente y los miles de balones que echas fuera para desviar la atención tanto interna como externa, ahora te superas y rizas el rizo del esperpento internacional: no solamente afirmas con rotundidad que el cólera estaba controlado – no os os lo creéis ni tú ni tu gabinete hartos de vino – sino que ahora vienes a decir que esta epidemia es simplemente el resultado de una ofensiva militar del Reino Unido - ¿quién, si no? Tu Bestia Negra preferida - que ahora utiliza la guerra biológica contra el indefenso pueblo zimbabuense.
(JCR)
Si viven en Madrid, no se pierdan la exposición de “Belenes del Mundo”
organizada, por tercer año consecutivo, por los Misioneros Combonianos. Pueden visitarla todos los días, hasta el 7 de enero, de 5 a 8 de la tarde, en su sede de la calle Arturo Soria 101. La entrada es libre y gratuita. Allí encontrarán 150 Belenes de países tan variopintos como: China, India, Filipinas, Colombia, Ecuador, México, Brasil, Rusia, Uganda, Ruanda, Chad, Mozambique, Suráfrica, Malaui y un largo etcétera.
(JCR)
“Nuestra época es un tiempo de escepticismo sin precedentes. Cualquier opinión vale tanto como las demás. Lo único que se puede decir es que algunas opiniones son antiguas y
aburridas, mientras que otras son interesantes”. Así comienza el libro “Jesús Hoy”, escrito por el surafricano Albert Nolan y publicado este año en edición castellana por editorial Sal Terrae, cuya lectura les recomiendo vivamente, especialmente a aquellos que buscan alimento para la mente y el espíritu en este tiempo de Adviento. Sus primeros capítulos son una radiografía clarísima de nuestro mundo de hoy, con su globalización y su individualismo feroz, pero también con una enorme hambre de espiritualidad.
(AE)
Me encuentro estos días en España, invitado por la Coordinadora de Oenegés de Asturias para asistir a unas jornadas sobre conflictos olvidados que van a tener lugar del 11 al 14 de Diciembre en Gijón. Al mismo tiempo, aprovecho también para pasar algunos días en familia.
Pequeñas pausas como estas son realmente positivas para los que vivimos en un contexto tan diferente del nuestro. Creo que es bueno tomar algo de distancia para poder mirar a las cosas desde otra perspectiva y poder de nuevo sumergirse en el trabajo y la rutina cotidianos.
(JCR)
“Cuando se trata de actuar en África, hay una discriminación inherente”. Lo acaba de afirmar el antiguo coordinador de operaciones humanitarias de Naciones Unidas Jan Egeland, quien, junto con otros 15 dirigentes mundiales de conocido prestigio, ha firmado una carta enviada a los jefes de Estado de los países de la Unión Europea llamando la atención sobre la falta de acción internacional en el Este de la República Democrática del Congo. Otros firmantes de este documento, en el que se pide el envío inmediato de tropas de la Unión Europea, son los antiguos presidentes Mary Robinson (Irlanda), Vaclav Havel (República Checa) y Frederick de Klecrk (Sudáfrica) y el premio Nóbel de la paz Desmond Tutu.
(JCR)
En un país como España donde las noticias que llegan de África no suelen despertar un gran interés (excepto si afectan a nuestros intereses, como es el caso de los piratas de Somalia),
no es probable que muchos de nuestros lectores hayan oído hablar de la detención de Rose Kabuye, jefa de protocolo del presidente de Ruanda Paul Kagame. Ocurrió el pasado 9 de noviembre, cuando la señora llegó al aeropuerto de Francfort, en Alemania, y pocos días después fue trasladada a Francia, donde tiene que responder cargos delante de un juez francés. Pues les cuento.
Rose Kabuye, una coronel retirada del ejército ruandés (conocido como Frente Patriótico Ruandés o RPF) y antigua alcaldesa de Kigali, era uno de los diez altos cargos que fueron acusados en 2006 por el juez francés Jean-Louis Bruguière, quien piensa que hay motivos suficientes para pensar que el avión en el que viajaba el antiguo presidente de Ruanda, Juvenal Habyarimana, el 4 de abril de 1994 (pilotado por dos franceses) fue abatido por un misil disparado por el RPF.
(AE)
Pongo aquí el link de una noticia que me parece muy relevante, sobre todo para aquellos que ven a África simplemente con los ojos de la tragedia, el retraso y la negatividad.
Al final resulta que incluso este continente atrasado nos está sacando las castañas del fuego en lo que a la lucha contra el calentamiento global se refiere.
(AE)
Durante las últimas semanas percibo que se está midiendo la crisis en los
países desarrollados según el porcentaje de morosidad de las personas que están pagando una hipoteca, las cuales son la gran mayoría dentro de la ciudadanía económicamente relevante.
Este baremo sin embargo no tiene gran relevancia en los países en vías de desarrollo ya que el número de personas que está pagando una hipoteca es relativamente pequeño en comparación con Europa y los Estados Unidos. En África la crisis se manifiesta no en la desaceleración inmobiliaria o la falta de pagos asociados a la misma sino en los productos de consumo básicos.
Declaración de la Comisión Permanente de los Obispos
sobre la guerra en el Este y Noreste de la R.D. del Congo.
1.“Nosotros, arzobispos y obispos, miembros de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo, reunidos en Kinshasa, en sesión extraordinaria del 10 al 13 de noviembre del 2008, afligidos y conmocionados por la tragedia humana en el este y noreste de la R. D. del Congo, lanzamos un grito de desesperación y protesta. En efecto, hace sólo un mes que en nuestra última Conferencia Episcopal Nacional del Congo, la CENCO, a través de su presidente, hizo una declaración sobre la reanudación de las hostilidades en el este y el noreste de la R. D. del Congo. A pesar de nuestros angustiados gritos de ayuda dirigidos tanto a nuestros gobernantes como a la comunidad internacional, la situación en esta parte de nuestro país no ha hecho más que empeorar y está tomando dimensiones insoportables, sumamente inquietantes y capaces de desestabilizar toda la región si no se hace algo urgentemente.
(AE)
El numero dos de al Qaida se ha despachado a placer con el futuro
presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. En el estilo chulesco y perdonavidas que le caracteriza, el cabecilla de este grupo lo ha puesto como un personaje vendido a Israel, hasta ahí nada nuevo. Lo que sí resulta sorprendente es que no se corte y declare al político de Illinois como un "esclavo negro".
Sé que siempre es peligroso hacer juicios de valor sobre grupos, naciones o razas; sin embargo para mí es sintomático que este cabecilla, que teoricamente defiende la posición de muchos árabes, no tenga reparo alguno en hacer unas declaraciones de este tipo.
(JCR)
La foto que acompaña a este post la hice hace dos años en Goma, la capital
de la región del Kivu Norte en el Este de la República Democrática del Congo. En ella se ve al padre Mario Pérez con dos niños del centro Don Bosco que los padres salesianos tienen en el barrio de Ngangi, a los pies del majestuoso volcán Nyaragongo. El padre Mario es venezonalo, tiene 50 años, y cuando lo encontré con su pañoleta al cuello en medio de un grupo de niños de la calle, me llamó la atención por su jovialidad y su energía que parecía no tener límites.
Un querido amigo, Xavi Mir, buen conocedor de África ya que ha trabajado en diferentes países del continente, ha sido entrevistado recientemente sobre la guerra del Congo. Dado que en esta entrevista se proporcionan valiosas informaciones sobre la génesis y el trasfondo del conflicto, la copio aquí por su interés en su totalidad.
(AE)
Hoy nos ha entristecido a todos los que amamos este continente la noticia de la muerte de Miriam Makeba, la cantante surafricana más universal.
Quizás si hubiera nacido en otro país y continente, su estrella habría sido mucho más fulgurante, hubiera estado rodeada de mucho más glamour y fama, pero vivió de acuerdo al tiempo que le tocó vivir y murió en su gira final de despedida, en pleno uso de su voz... “con las botas puestas” utilizando el manido cliché, y se ha encontrado con una repentina muerte al final de un concierto en el Sur de Italia.
(AE)
Escribo estas lineas en el autobus que me lleva de Kampala a
Nairobi. Desde tempranas horas de la manana hay un nombre en todas las bocas “Obama”. Acabo de pasar cerca del cruce que lleva a Siaya, el distrito del cual procede el padre del político y entro en la ciudad de Kisumu, donde nos saluda un inmenso cartel traído de los Estados Unidos y que obviamente procede de la campaña demócrata. Como si los locales pudieran votar o alterar el resultado de la contienda electoral. De alguna manera, parece como si las elecciones norteamericanas hubieran tenido lugar en este pais por la intensidad con la que se han vivido. No en vano el vencedor de estos comicios es un hijo de keniano y por tanto casi todos los ciudadanos aquí lo consideran hijo de este pais, aunque haya nacido en Honolulu.
(AE)
Más de una vez en el mundo de la cooperación internacional y las oenegés he oído con frecuencia frases del tipo “nosotros somos
profesionales, no somos misioneros,” “nosotros hacemos justicia, los misioneros caridad.” Reconozco que afirmaciones así me repatean y me entristecen. Conozco lo mejor y lo peor de ambos mundos y me parece una gran injusticia que se apunte a la profesionalidad o la justicia como un término contrapuesto a lo que es la labor misionera. La expresión da a entender que los misioneros no son profesionales. Hombre, sobre eso creo que habría mucha tela que cortar. Posiblemente algunos no tengan los títulos universitarios tan corrientes en los currículos del personal de las oenegés pero tienen otros títulos y “másteres” no otorgados por universidades:
(JCR)
La situación en el Este de la República Democrática del Congo se agrava cada día que pasa en medio de la indiferencia de la comunidad internacional. Los rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), del general tutsi Laurent Nkunda, han tomado durante los últimos días las estratégicas ciudades de Rumangabo y Kibumba, y amenaza con caer sobre Goma, la capital del Kivu Norte. Desde que comenzó esta nueva ofensiva rebelde 200.000 personas han huido de sus hogares y se han añadido al millón de desplazados internos que ya existían. Muchos de ellos están severamente desnutridos y se han dado ya casos de personas que han muerto de hambre.
(JCR)
El anuncio realizado ayer de la próxima visita de Benedicto XVI a Camerún y Angola en marzo de 2009 es una excelente noticia para la Iglesia africana. Personalmente, tuve la suerte de seguir muy de cerca la vista de Juan Pablo II a Uganda en 1993 y pude comprobar cómo fue un verdadero “confirmar en la fe a sus hermanos”, como corresponde al ministerio de Pedro.
Por su interés reproducimos aquí la declaración de los Obispos del Congo ante el deterioramiento de las condiciones de seguridad en el país.
DECLARACION DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL NACIONAL DEL CONGO (CENCO) SOBRE LA REANUDACIÓN DE HOSTILIDADES EN EL ESTE Y NORDESTE DE LA RD DEL CONGO.

1. La Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO) se siente profundamente preocupada por la reanudación de hostilidades en el Este y Nordeste de la RD del Congo. Estas hostilidades siembran de nuevo la desolación y el duelo en el país: otra vez miles de muertos, poblaciones obligadas al éxodo en condiciones infrahumanas, rapto y reclutamiento forzoso de niños por los grupos armados etc. En suma un verdadero drama humanitario se despliega ante nuestros ojos y no puede dejar indiferente a nadie. Nos preguntamos:¿Por qué esta reapertura de hostilidades cuando se han realizado significativos avances con el Acta de compromiso de Goma?
¿Hasta cuándo nuestra tierra debe continuar siendo regada con la sangre de sus hijos e hijas?
(AE)
Les confieso que me fastidia ser profeta de cualquier desgracia, pero aún más me duele el haberlo sido de mi propia desventura. Me explico: hace unos cuantos días hablaba yo en este blog que la crisis – por lo menos tal como yo la veía desde esta perspectiva tan particular que es la de un humilde rincón africano – no era que bajaran los índices del Ibex o del Dow Jones. Tampoco es la verdadera crisis cuando una familia no alcanza para comprar un yogur bífidus estilo griego con pasas orgánicas y ultraligero de calorías (ingrediente como todos sabemos imprescindible en cualquier dieta que se precie de ser sana y moderna).
(JCR)
“Mira, joven, yo vine a Uganda en 1927, durante la administración colonial británica, y siempre iba a visitar las aldeas en bicicleta”. Así empezaba siempre sus charlas conmigo el obispo (ya retirado entonces) Juan Bautista Cesana cuando, a mis 25 años, recién ordenado diácono me enviaron a la remota misión de Kalongo, en el Norte de Uganda allá por 1985. Me impresionaba hondamente escuchar a este hombre quien pasaba ya de los ochenta años y pasaba sus días escuchando a la gente, celebrando misa para los enfermos del hospital, rezando y –como solía repetir- “esperando la llamada final del Señor que me trajo a África”, llamada que le llegó pocos años después.
(AE)
Hoy he acudido a una famosa librería regentada por unas monjas. A la hora de pagar veo unos folletos que están ahí encima de la formica para que los clientes se los
lleven. El montón en el que me fijo tiene como título “Europa ¿un paraíso? ¡¡No te creas todas las historias!!”. La frase realmente atrae mi atención y hace que coja un folletito y me lo lleve.
Cuanto tengo un poco más de tiempo y lo leo con más detenimiento, me doy cuenta que es una iniciativa de varias congregaciones religiosas femeninas para impedir que mujeres africanas se vean engañadas por los cantos de sirena de individuales o de organizaciones que prometen el oro y el moro una vez que se han pasado las fronteras de esa Europa idílica y utópica que ata los perros con longaniza.
(JCR)
Una de las cosas que me llamaron la atención en Uganda desde el primer día que puse el pie, allá por agosto de 1984, fue la facilidad con que todo el mundo respondía
invariablemente y con una gran sonrisa “no problem” ante cualquier pregunta, propuesta o petición. Con frecuencia ocurría a continuación que cuando llegaba el momento de la verdad uno descubría con sorpresa que la persona en cuestión no movía un dedo para llevar a la práctica lo que yo pensaba que habíamos acordado, ya que en realidad no podía estar más en desacuerdo. Este miedo a desagradar o contradecir al interlocutor, que lleva a menudo a situaciones entre lo cómico y lo frustrante es uno de los choques culturales a los que cualquier occidental se enfrenta más a menudo en África.
(JCR)
El fin de semana pasado lo pasé en Alemania, hablando en varios actos públicos en Friburgo y Constanza con motivo de la campaña del Domund, que se celebra el próximo domingo 19 de octubre. La organización Missio (el equivalente de nuestras Obras Misionales Pontificias) tiene una larga historia de animación misionera en un país donde los católicos siempre se han tomado muy en serio su apoyo a las Iglesias jóvenes y lo han demostrado con una gran generosidad.
(AE)
Los titulares de estos días sobre la crisis rozan el tono apocalíptico y los desplomes de las bolsas parece como si fueran resortes que nos quitan el suelo debajo de nuestros pies, cuando la realidad, la pura realidad es otra.
Un admirado columnista lo ha llamado “Crisis de idolatría”, cuando al final se reconoce que se han puesto todos los huevos en la cesta del capital y de la codicia a él asociada y cuando se ha construído y justificado un orden económico teóricamente regido por “el mercado” pero que a la postre depende de la bondad del estado – al cual siempre denigran por su afán intervencionista y su obstruccionismo – para que venga a arreglar los platos rotos de la burbuja en la que se ha vivido todos estos años.
(AE)
Los Luo son una tribu originaria del Sudán, pero que actualmente en su mayoría viven en Kenia ya que hace varios cientos de años
se trasladaron del Sur del Sudán hacia el Sur posiblemente al hilo de las noticias de la presencia de un gran lago, el que posteriormente se vino a llamar lago Victoria.
Esta tribu es la segundo grupo étnico más importante de Kenia. Lo mismo que muchos kikuyu se han especializado y han brillado en actividades comerciales, los luo encontraron en la educación uno de sus filones fundamentales. Son luo muchos de los profesores de universidad, literatos, pensadores e intelectuales.
En comparación con el resto de los grupos étnicos que los rodean, esta tribu se destaca porque no practican la circuncisión entre sus miembros masculinos.
(JCR)
Acabo de leer en Religión Digital las declaraciones del jesuita de origen egipcio y director del Centro de Documentación y Estudios Arabes Cristianos, Samir Khalil, quien ha denunciado que Occidente ignore las persecuciones de cristianos en países asiáticos como China o India por ser víctimas 'sin peso político'. Este sacerdote de 70 años, que lleva gran parte de su vida enseñando en la Universidad de Beirut (Líbano), ha recordado que en la región oriental india de Orissa “se están masacrando cristianos desde hace más de un mes y aquí no se le está prestando atención”.
(JCR)
Infinidad de servicios indispensables para millones de personas vulnerables en África funcionan gracias a fondos enviados desde Europa o Norteamérica. No estamos hablando aquí de la cooperación oficial de los gobiernos para el desarrollo, sino de pequeñas iniciativas como un dispensario, una escuela, un centro social, una cooperativa de agricultores, un grupo de mujeres, o unas becas de estudio… llevadas adelante por ONG locales o grupos de Iglesia que trabajan a pie de obra y reciben sus fondos de agencias humanitarias que tienen sus oficinas en países desarrollados.
Hace ya bastantes años que en el mundo de la cooperación internacional se intenta evitar la nomenclatura “donantes” y “receptores”, y se prefiere hablar de “socios”, aunque al final es evidente que unos –los que han recogido el dinero- lo dan y otros –los que no lo tienen- lo reciben y lo usan para fines caritativos. Yo mismo, durante los 20 años que he trabajado en Uganda, puedo dar fe de cómo, nos guste o no, al final casi nada que tenga que ver con la ayuda a la gente más necesitada puede funcionar en África sin ayuda financiera de fuera.
(JCR)
Hoy he intentado imaginarme cómo sería una jornada normal de mi vida en el hipotético caso de que el día anterior todos los inmigrantes que tenemos en España se hubieran marchado al mismo tiempo. Un día de tales características podría desarrollarse de esta manera:
Muy de mañana, como de costumbre, salí de casa pero el portal y las escaleras ofrecían un aspecto lamentable. La mujer rumana que viene a limpiar todos los días hoy no estaba, y su ausencia se notaba.
Cuando llegué al el trabajo faltaba la recepcionista, una chica de Camerún, y hubo problemas para pasarnos las llamadas a las 70 personas que trabajamos aquí.
(JCR)
Han aceptado volver a ser madres por segunda vez, por un periodo que
normalmente se extenderá hasta el final de sus días. Acogen a los retoños de sus hijos vivos y también a los huérfanos que otros han dejado a la intemperie. Día tras día se despiertan, tras pasar noches de poco sueño, para encontrarse con bocas abiertas que piden alimento, cuerpos enfermos que demandan curación y mentes agitadas que necesitan consuelo. Son las heroicas abuelas de África.
Veintidós años de guerra, desplazamiento y trauma en el Norte de Uganda han dejado un legado de ruina social que tardará varias generaciones en recomponerse.
JCR)
Hace varias semanas me llamaron por teléfono de una productora que estaba preparando una serie para televisión. Me explicaron que en la historia aparecía un diálogo en lengua acholi (del Norte de Uganda) y que –queriendo ser fieles a la realidad- deseaban que los personajes hablaran realmente en ese idioma. Se habían enterado que yo conocía la lengua en cuestión y me pedían que tradujera las frases que necesitaban, y acudiera un día con ellos a su estudio para enseñar a los actores que tenían que representar esa parte la pronunciación de la manera más correcta posible.
Mi primera reacción fue alegrarme por el hecho de que esa partecita de África donde he vivido durante casi 20 años hasta hace pocos meses saliera en un espacio público de gran audiencia.
(AE)
Kisii, Oeste de Kenia... hace unos cuantos días:
Los feligreses de aquella iglesia que se había congregado al aire libre no daban
crédito a sus ojos. En medio de un encendido sermón bajo un sol de justicia, el pastor sudaba profusamente, por lo que a los pocos minutos de comenzar su exhortación se le notaba ya castigado tanto por el arrebato de su oratoria como por el acaloramiento de hacerlo expuesto a los rayos solares. En ese momento y movido por una necesidad de alivio, metió su mano en la chaqueta buscando un pañuelo salvador que pudiera borrar las múltiples perlitas de sudor que habían comenzado a poblar su frente y su rostro.
(AE)
En cada país hay líderes rumbosos, salerosos y únicos, de esos que hay que echarles de comer
aparte; tales elementos tienen tasas altas de gracejo mezclado con gramática parda y sus salidas o incluso sus exabruptos se ganan a pulso los titulares de los medios y las discusiones en las tertulias y corrillos. Uganda parece ser que ha encontrado ya el político de turno que está poniendo pimienta a todas las salsas y no es otro que el Ministro de Ética e Integridad, ahí queda eso.
El buen hombre, llamado Nsaba Buturo, posiblemente estará harto de luchar con asuntos tan correosos y desagradecidos como la endémica corrupción en la administración y los cuerpos de seguridad, y se ha puesto a buscar un frente de lucha más agradable y menos prosaico: las minifaldas.
(AE)
Una lectora de este blog me preguntó hace varios días si no iba a hablar del ataque del ejército sudanés al campo de desplazados de Kalma. La verdad es que la noticia
me llegó pocas horas después del hecho pero, desgraciadamente, no me pilló por sorpresa y no la comenté.
El atento comentario de esta persona me ha estado rondando la cabeza todos estos días, cuando ya ha pasado el hecho y se han producido nuevos ataques y hay nuevas razones para dudar de la honestidad del gobierno de Omar al-Bashir y de su gobierno junto con el partido que le apoya en su sangrienta y execrable gestión. Creo que, personalmente, me he acostumbrado a esta danza macabra a la cual el gobierno de Jartum somete a muchos de sus súbditos; no me sorprende las acciones más abominables. Posiblemente de tanto predicar en desierto me he hartado ya de señalar que este gobierno – aunque haya firmado solemnemente acuerdos de paz – no es sincero en sus intenciones y tiene las manos manchadas de sangre.
Los Toposa son una tribu nilótica que vive en la parte sureste del Sudán. Desde el punto de vista antropológico pertenecen a la
misma familia que los Nyagatom (Sudan), Karimoyong (Uganda) y Turkana (Kenya). Como sucede con todos ellos y algunas tribus más de la región, su mundo y su cultura gira en torno al ganado, la mayor riqueza según ellos. Esta circunstancia determina muchos de sus valores y al mismo tiempo condiciona una de las prácticas que con la proliferación de armamento ligero se ha convertido en una verdadera maldición moderna: el saqueo de ganado.
(AE)
En los primeros años del SPLA (el movimiento para la liberación del Sudán,
en sus siglas inglesas), este movimiento rebelde recibió considerable apoyo ideológico, logístico y técnico del régimen comunista de Mengistu Haile Mariam en Etiopía. En aquellos tiempos, el movimiento insurgente incluía en su agenda política elementos que prácticamente coqueteaban con la concepción marxista y comunista.
En aquellos duros años de lucha, muchos de los jóvenes del Sudán Meridional dejaron su país buscando refugio en Etiopía. Gracias a los fuertes lazos del régimen marxista etíope con Cuba, más de 600 jóvenes recibieron la oferta de ir y poder acceder a una mejor educación en diferentes disciplinas
(AE)
No sé qué es más diminuto en los fundamentalistas, si el cerebro o el corazón. Recuerdo las historias de Anthony de Mello en las cuales describía
con gran maestría la paradoja del hecho religioso, el cual por desgracia en vez de unirnos a todos en una espíritu cordial, humano y fraterno, es con frecuencia un factor de separación a través de las divisiones, reglas, prejuicios y etiquetas a las que va asociado. En una de sus historias decía que si una vez excaváramos en un cementerio y encontráramos huesos, nunca podríamos saber si este fémur era de un budista, un protestante o un católico, y ya puestos, tampoco podríamos saber si el finado era liberal, conservador o anarquista en sus ideas porque Dios fue lo suficientemente inteligente como para hacernos a todos iguales en lo esencial y nosotros ya nos encargaríamos de hacernos diferentes en nuestras etiquetas.
Esa historia me ha acompañado hasta el día de hoy y la traigo a colación al leer la increíble historia del sindicato médico egipcio, dominado parece ser mucho más por los delirios de los Hermanos Musulmanes que por el juramento hipocrático o la ética profesional; tan reputado gremio ha anunciado oficialmente la prohibición de cualquier transplante de órganos entre cristianos y musulmanes, como si de dos tipos de seres incompatibles se tratara.
(AE)
En estas cálidas semanas de verano en el hemisferio Norte tan dadas al sesteo y el asueto, permítanme que desde el relativo frío del hemisferio Sur haga hoy una recomendación
literaria para aquellos lectores que quieran comprender mejor el África moderna y quieran disfrutar de una lectura realmente amena e informativa.
Aunque el libro en cuestión no es que sea precisamente una novedad en las librerías, sigue teniendo una actualidad que creo no perderá en los años venideros. Además, ha dado la casualidad que sin quererlo ha ocurrido que lo estaba leyendo cuando el autor celebró su 90º cumpleaños, por lo cual la lectura atenta de sus capítulos se convirtió dentro de mí en un improvisado homenaje para uno de los hombres que sin duda ha marcado el siglo XX: Nelson Mandela.
Su libro se llama “El largo camino hacia la libertad” y es su autobiografía, cubriendo desde su nacimiento hasta las primeras elecciones libres de Suráfrica y su investidura como presidente del país.
(AE)
En estas olimpiadas, al parecer dominadas ya por un nadador que va a romper todos los records conocidos, por una superpotencia que además juega en casa y por algún que
otro escándalo de dopaje... yo hoy me alegro con un pequeño país africano que acaba de conseguir su primera medalla olímpica.
Cuando llegan estos momentos estelares del deporte y como se quiere aprovechar el tirón mediático de los mismos, algunos gobiernos africanos (especialmente los presididos por dictadorzuelos necesitados de relaciones públicas) fuerzan la máquina para que sus más destacados pupilos puedan entrar en el mundo de la alta competición. Recordarán aquel abnegado nadador ecuatoguineano enviado por el siempre excelso Teodoro Macías para ver si sonaba la flauta y conseguía un poco de prestigio para su decrépito gobierno... el pobre muchacho, que vio por vez primera una piscina olímpica el día que le mostraron el lugar en el que se iba a competir, hizo bastante con llegar a la meta; eso sí, lo hizo creo que 20 minutos más tarde que el ganador.
(AE)
En la confluencia de dos avenidas de Nairobi, la avenida Moi y la Haile Selassie, hay un
pequeño parque rodeado por un seto y un muro. Dentro de este recinto, hay una gran piedra con el nombre de las personas que murieron el 7 de Agosto de 1998 – hoy hace 10 años – en uno de los mayores ataques terroristas en África. Aquel día, el comando liderado por Fazul Abdullah Mohamed – un fanático religioso seguidor de lo que en aquellos días era el germen de Al-Qaida – consiguió poner un camión lleno de explosivos en la puerta del garage de la embajada de los Estados Unidos en Nairobi y lo explosionó. Otro atentado pero de menores consecuencias tuvo lugar simultáneamente en la embajada norteamericana en Dar-es-Salaam, Tanzania.
Los efectos de la detonación, realizada a uno de los momentos más transitados del día, fueron devastadores. Uno de los edificios anexos a la embajada se desmoronó como un castillo de naipes y el vecino inmueble de una institución financiera – casi un rascacielos para lo que son las construcciones en África – resultó completamente destrozado en su estructura exterior de cristal.
(JCR)
Perdonen ustedes que últimamente no me prodigue mucho en este blog, pero además de mis obligaciones profesionales últimamente dedico una buena parte del poco tiempo libre que me
queda a preparar biberones y cambiar pañales. Desde que mi hijo Luis Mungumiyo (regalo de Dios, en lengua Alur de Uganda) nació en Madrid el pasado 23 de junio duermo menos, uso menos el ordenador y cuando lo hago me levanto más a menudo. Eso sí, también tenemos más alegrías su madre (que es ugandesa) y un servidor.
Mi hijo es español, con sangre africana. Y también con facciones y colorcito, que ya va tomando, hasta el punto de que algunos de mis amigos empiezan a decirme que “este niño se parecerá a Obama”. En fin, qué les voy a contar de las mil pequeñas y grandes alegrías, y también algún sacrificio, que el tener el primer hijo trae consigo.
(AE)
El albinismo es un fenómeno genético que afecta a animales y a humanos; esta anomalía causa que la piel no tenga pigmentación y que tenga un tono blanco
pálido, dejando a la piel extremadamente sensible al inclemente sol tropical y haciéndola especialmente vulnerable al cáncer de piel. Muchas personas albinas tienen problemas de visión o incluso se ven abocados a la ceguera total.
Se pueden imaginar que en una cultura casi completamente negra, estas personas sientan de manera muy clara el rechazo y la discriminación. La ignorancia – apoyada por creencias culturales – hace que se les discrimine socialmente, que tengan que aguantar las burlas o el rechazo cuando son jóvenes y de manera mucho más solapada y disimulada cuando son adultos.
En los últimos años, ser albino en Tanzania se ha vuelto incluso más complicado y doloroso. Hechiceros locales dicen poder hacer pociones mágicas para incrementar la riqueza de sus clientes
(AE)
En este mundo donde se puede hacer negocio con tantas cosas, pocos campos hay tan lucrativos
como la sanidad para hacer pingües beneficios en un corto periodo de tiempo. Este negocio viene propiciado por la lamentable situación de la sanidad pública en muchos países subsaharianos, donde los hospitales o no los hay o funcionan mal, donde los médicos locales vuelan como abejas a la miel de un trabajo mucho más remunerado en ultramar o donde los funcionarios de sanidad copan los titulares de manera regular, debido a sus maniobras, su desdén y la corrupción institucional en la que viven.
(JCR)
“Si el mundo pudiera tener un padre, el hombre que todos elegiríamos sería Nelson Mandela”. Esto dijo el músico Peter Gabriel hace años y volvió a repetirlo el actor
estadounidense Hill Smith el pasado 27 de junio durante el concierto celebrado el pasado 27 de junio en Londres por la fundación 46664 de lucha contra el SIDA que Mandela preside.
Todos recordamos que como abogado y activista político en Suráfrica, Mandela luchó durante los años 50 y principios de los 60 contra el régimen racista del “apartheid”. En 1964 fue sentenciado a cadena perpetua después de ser acusado de traición. Tras su puesta en libertad en 1990 recibió el Premio Nobel de la Paz y en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica, cargo que dejó después de un mandato, en 1999.
(JCR)
Después de un mes y medio de silencio, vuelvo a estas páginas intentando encontrar mi lugar en la nueva situación en que vivo. Hace ya algunos meses que, debido a motivos personales,
dejé Uganda después de 20 años de trabajo misionero allí. Han sido los años más felices e intensos de mi vida. Sigo escribiendo en este blog, tal vez con menos asiduidad que antes, pidiéndoles perdón por no poder contar experiencias directas “desde allí”. Ahora serán más bien reflexiones “desde aquí” sobre lo que África me ha enseñado.
Y siguiendo con peticiones de perdón, hoy me van a disculpar si me quejo un poco sobre cierto trato poco justo que recibimos los misioneros cuando volvemos a nuestro país de origen. Hace pocos días leía yo en el diario ABC unas declaraciones, creo que del embajador de España en la República Democrática del Congo, en la que decía textualmente: “El gobierno español reconoce la gran labor de los misioneros en África”. Aquello era con ocasión de la entrega de una condecoración al nuncio de Su Santidad, Andrés Carrascosa, en la vecina República del Congo. Conozco personalmente a monseñor Carrascosa, y estoy seguro de que merece que se reconozcan sus esfuerzos por apoyar la gran labor evangelizadora y social de la Iglesia en este país. Nada que objetar sobre esto. Más bien tengo mis dudas sobre algunos aspectos prácticos de ese supuesto reconocimiento a la labor de los misioneros, sobre todo en el momento del retorno.
(AE)
El fiscal jefe de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, Luis Moreno-Ocampo, ha manifestado su intención de juzgar por crímenes de guerra al presidente de Sudán, Omar al-Bashir. Parece que será esta la primera vez en la que se pone a un jefe de estado en activo en la lista de los más buscados por el alto tribunal.
Esta situación merece un análisis mucho más a fondo del que puedo hacer yo aquí, pero es un ejemplo casi “de libro” que muestra que a veces la causa de la justicia puede chirriar con la causa del bien común, especialmente el de las poblaciones más vulnerables que están expuestas a la violencia que está teniendo lugar en ciertas partes del país desde hace muchos años.
(AE)
Reconozco que esta expresión, leída en un famoso blog, me dejó parado por unos segundos. No era la primera vez que me encontraba con ella, pero sí era la primera vez que me hacía tanta mella como para quedarme unos segundos pensando en la misma.
La verdad, quizás por deformación personal, no he pensado nunca en lo africano como un adjetivo para ser añadido a una palabra tan tremenda como el odio. Como casi siempre lo negro está asociado a lo negativo, me imagino que cuando hablan de “odio africano” quieren decir muy visceral, brutal, a mala leche, masivo... y a decir verdad me entristece porque para mala leche, ensañamiento y violencia la que tuvieron que sufrir los africanos durante los largos siglos de esclavitud y de colonialismo.
(AE)
No sabía absolutamente nada de ella, no sabía siquiera si estaba viva o muerta, si tenía que ver algo con José Ortega y Gasset (mira tú por dónde que al final iba a ser que sí), de dónde venía, si era de alta alcurnia, si aparecía en las revistas del corazón o formaba ya parte de los espectros gloriosos del pasado... el caso es que me acabo de enterar que Simone Ortega, la autora de “1080 Recetas de Cocina”, ha muerto, y – mira por dónde – me he dado cuenta que se ha muerto también algo que formaba parte de mi vida. Quizás sea esta la razón por la cual el post de hoy sea algo más autobiográfico que de costumbre.
Llevo fuera de España desde el año 1989. Los periodos más largos que he pasado en el terruño (de paso, de vacaciones, o por razones familiares o de cualquier otro motivo) no habrán pasado de un par de meses. No sé si le pasa a todo el mundo, el caso es que cuando yo salí al extranjero y comencé a vivir en una cultura que no era la mía, fue cuando me dí mucha mas cuenta de lo que significa la cultura a la que uno pertenece, las muchas cosas que uno ha mamado y que da ya por obvias pero que al final te diferencian mucho del resto de los vivientes.
(AE)
Después de varios meses de no haberlo visto, me encuentro hoy con Kiandu.
Tenía ganas de verlo ya que fue una de las personas más cercanas a mí que se vieron directamente afectadas por la violencia post-electoral en Kenia, durante el fatídico mes de Enero de este año. En aquellos turbulentos días, turbas de jóvenes alentados por políticos locales se lanzaron a la búsqueda y captura de los “rivales” políticos de la otra etnia. Como si de una macabra recreación del genocidio ruandés se tratara, estos exaltados se dedicaron a parar autobuses y sacar a los de otras tribus o a peinar pueblos enteros buscando contrincantes: lúos buscaban kikuyus, kikuyus buscaban a lúos, kalenjín buscaban a kikuyus y kisiis... todo un rosario de antagonismos, odios y animadversiones bien guardadas en el subconsciente durante años.
Dicen que las personas afectadas por situaciones psicológicas extremas tienen solo dos opciones: o hablar o callar sobre el asunto. Los que eligen el primer camino tienen muchas más posibilidades de superar los terribles recuerdos... los que deciden guardarse todo para sí lo tienen mucho más difícil ya que es difícil el poder experimentar niveles de empatía y de autoexpresión interior que ayuden a superar el trauma.
(AE)
Acaba de hacerse pública la noticia que la Abadía de Nuestra Señora de la
Victoria de Kipkelion, en la provincia keniana de Rift Valley ha sido cerrada después de 50 años de existencia. Esta abadía estaba en manos de la orden cisterciense y contaba con 24 monjes, que ahora se han dispersado a otros destinos, especialmente hacia Uganda.
Según el responsable del monasterio, los edificios y terrenos de la abadía se han puesto bajo la responsabilidad de la Conferencia Episcopal Keniana. Las razones para la clausura del monasterio parecen ser diversas
(AE)
Es curioso ver lo escatológicos que se ponen ciertos dictadores cuando empiezan a oler que les quedan pocos telediarios de estar en sus privilegiadas posiciones.
Como si fuera una norma inscrita en los genes despóticos y opresivos... al final no hay quien se resista y se apropian de términos quasi-divinos para perpetuarse en el poder o para justificar aún más la vocación divina de “dirigir sabiamente a sus países.” Macías Ngema, Idi Amin, Bokassa, Banda, Mobutu Sese Seko (“Mobutu para siempre”, era la traducción de tan rimbombante título) y ahora nuestro querido enfant terrible del África meridional, se aferran antes o después a un discurso esperpéntico para dar a entender que no se van a ir tan fácilmente. Podríamos decir que es algo humorístico si no fuera por el gran coste humano que supone la permanencia de tales personajes en el poder y los estragos que causan.
La verdad es que el caso de Mugabe es realmente de pena. Quizás otras dictaduras hace algunas decenas de años se podrían justificar debido a la situación de inmadurez democrática de muchos de los países africanos.
(AE)La verdad es que la imagen, a pesar de su falta de nitidez, habla por sí misma. La tomé hace una semana, por la calle. Ante tal escena no era yo el único que, por unos minutos, decidimos hacer una pausa y contemplar ... estábamos todos con una curiosa mezcla de fascinación y horror ante lo que veíamos.
Un hombre había subido a lo más alto de un árbol y ahí estaba, machete en mano, podándolo mientras él estaba en la copa del mismo, subido a unos 30 metros de altura y con la única sujección de una simple cuerda de seguridad. Nada más.
(AE)
Alguna otra vez he mencionado que, en África, una de las modalidades de
picaresca más lucrativa y recurrente es la religiosa. El último caso me pasó esta semana con una señora que se me acercó por la calle y me dijo “deme algo de dinero porque estoy enferma y necesito que recen por mí”. No me hizo falta mucho tiempo para comprender de qué iba la cosa.
En una situación donde los servicios sanitarios brillan por su poca eficiencia, su pobre infraestructura y por la corrupción de sus responsables, no es raro que haya por ahí desaprensivos que aprovechen para hacer el agosto prometiendo curas milagrosas, ya sea utilizando medios alternativos, hierbas y sahumerios ya sea a través de intercesiones espirituales que prometen curar absolutamente todo, comenzando por la pandemia del SIDA, nada más y nada menos.
Tales charlatanes, sobre todo religiosos, ofrecen curaciones y soluciones para todo, no hay nada que esté fuera “del poder de Dios”, dicen ellos. Sin embargo, para llegar a la solución o la curación ansiadas – eso sí – hay que pasar primero por caja.
(AE)
Las noticias de las últimas semanas sobre los estratosféricos precios del petróleo y de desastres naturales en diferentes sitios del planeta son inquietantes. Mientras estamos dándonos tortas por acceder a las reservas petrolíferas que quedan en el subsuelo, esa misma energía basada en los combustibles fósiles con sus emisiones de CO2 es la espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas y nuestro recalentado y degradado medio ambiente.
Acabo de regresar de una pequeña estancia en Kampala, la capital ugandesa, y debo decir que ha habido una imagen que me ha llamado poderosamente la atención. En una de sus avenidas, me he encontrado toda una fila de farolas de alumbrado público que funcionan con energía eólica y solar, gracias a unas aspas unidas a unos paneles solares. Esto no me llamaría la atención en otro país or región, pero creo que en un país de África, esto es una buena señal.
(AE)
Comparto hoy con los lectores de este blog esta noticia que me parece interesante. Un fuerte saludo desde Uganda.
http://es.youtube.com/watch?v=IbETa_oxY2k
Pulsa sobre el enlace superior para ver la presentación audiovisual de "África en la Escuela" y disfrutar con la música y los cuentos del pueblo Gogo, de la meseta central de Tanzania, interpretados por Polo Vallejo, Premio de Humanidades de las Universidades Públicas Madrileñas (CRUMA) 2007.
"África en la Escuela" es una experiencia pedagógica de Educación al Desarrollo, realizada dentro del programa de extensión social y cultural de la Biblioteca "Dionisio Segura" de la Fundación Sur, con la colaboración de la Dirección de Cooperación al Desarrollo de la Comunidad de Madrid, que pretende capacitar a los estudiantes madrileños como individuos informados, activos y conscientes de que son parte de una realidad intercultural.
(AE)
Recuerdo aquel post que escribí en Febrero del año 2007 sobre un flamante senador norteamericano que tenía entre sus planes presentarse a las elecciones presidenciales de su país y ser así el primer afroamericano a llegar a ese puesto. En aquel tiempo pocos de los lectores lo conocían, aunque hacía ya tiempo que en África se le seguía la pista debido a sus orígenes (su padre era keniano y su madre norteamericana). Me alegro que aquel post fuera una premonición acertada de lo que ha pasado posteriormente en la larga carrera para el nombramiento oficial de Barack Obama como candidato demócrata a la presidencia de los EE.UU.
Antes que se hablara de su candidatura presidencial, sus visitas en África como senador habían sido ya antológicas y muy sonadas en los distintos medios de comunicación locales.
(JCR)
Les avanzo algunos párrafos más de mi libro HIERBA ALTA. HISTORIAS DE PAZ Y
SUFRIMIENTO DEL NORTE DE UGANDA, que sale publicado esta semana por editorial Mundo Negro.
Por cierto, estaré todo el Domingo 1 de Junio firmando ejemplares en la Feria del Libro, caseta 282 (Mundo Negro)
Buena lectura.
(AE)
Hace pocos días la vicepresidenta del gobierno español se declaraba horrorizada ante la foto
que inadvertidamente se había hecho con un empresario africano que resultó ser el marido de tres mujeres mucho más jóvenes que él... hombre, ya puestos a horrorizarse, a ver si primeros quitamos de casa las piedras de escándalo para luego poder hacer lo propio fuera ¿no? Y para muestra un botón. Gracias a una amiga, me han llegado las sentidas palabras del último galardonado por los premios Ortega y Gasset.
En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del gobierno, varios ministros, exministros, la presidenta de la Comunidad de Madrid, el alcalde de Madrid, el presidente del Senado y centenares de asistentes.
Juzguen Uds. por sí mismos.
DISCURSO PRONUNCIADO POR GERVASIO SANCHEZ (PERIODISTA Y FOTÓGRAFO) DURANTE LA ENTREGA DE LOS PREMIOS ORTEGA Y GASSET ESTE 7 DE MAYO.
(AE)
Hoy me lo vuelvo a encontrar después de meses de ausencia. Me cuesta trabajo reconocerlo. Sus brazos, otrora fuertes, fibrosos de puro músculo y fuerza, están ahora desinflados y fofos. Apenas puede caminar, su gesto es triste y sus ojos no pueden evitar una mirada profundamente triste.
La enfermera que lo atiende me dice que sospechan lo peor. No sabemos exactamente lo que tiene, pero habría que hacerle la prueba para ver si tiene “la enfermedad”. La llama así, con artículo determinado, como si fuera una definición bien clara y contundente. Por desgracia, pienso lo mismo que ella. No es posible que el físico de Sukiri (nombre ficticio) haya podido cambiar tanto en los últimos meses a ser que haya habido una gran infección o una transformación masiva en su organismo.
Hoy día, miles de personas en África luchan diariamente contra la pandemia del SIDA. Especialmente en Kenia y Uganda, es maravilloso ver a personas que, gracias a la buena labor de grupos de apoyo y de otros grupos de presión que han conseguido que se generalice y se abarate el tratamiento de medicamentos antiretrovirales, hoy son personas renovadas física y espiritualmente.
(JCR)
Hoy les comunico, humildemente, que esta semana la editorial Mundo Negro publica un libro que terminé de escribir el año pasado. Se llama Hierba Alta.
Historias de paz y sufrimiento en el Norte de Uganda.
El próximo domingo 1 de junio, si se pasan por la Feria del Libro (caseta 282) me encontrarán allí firmando ejemplares. Les anticipo unos párrafos del primer capítulo, y que lo disfruten. En los próximos días les serviré algo más.
Capítulo 1
La banda del Matamujeres
No hay nada que me desconcierte tanto como la hierba alta de la sabana africana, y en octubre pasa de los dos metros, formando altos muros a ambos lados de los caminos que cortan la espesa foresta. Cuanto más se adentra uno, más impenetrable se torna la exigua senda delante de nosotros. Si vamos a pie, la hierba se nos echará encima del cuerpo, produciéndonos picores y haciendo que el trayecto sea molesto en extremo. Si la marcha se prolonga varias horas, resultará harto monótona, privándonos de toda perspectiva que nos levante el ánimo. Tal vez vayamos doblando y arrancando briznas para entretenernos con su roce entre los dedos.
(JCR)
Recuerdo hace algunos años cuando daba clase de religión en una escuela secundaria en Kitgum, una pequeña localidad del Norte de Uganda, y me tocó hablar a mis alumnos de las cartas de San Pablo a los Corintios. “Para que nos hagamos una idea de lo que era Corinto –empecé diciendo- vamos a considerar cómo suele vivir la gente en una gran ciudad…” A continuación pregunté si habían estado alguna vez en la capital, Kampala. Ni uno solo levantó la mano. “¿Conoceréis por lo menos Gulu (la capital de la región norteña, a unos 100 kilómetros de Kitgum)?” De mis 30 estudiantes, dos alzaron el brazo mientras empecé a devanarme los sesos sobre cómo continuar mi lección… Nunca como hasta aquella ocasión me había dado cuenta de que para la gente con la que yo trataba diariamente las fronteras de su mundo estaban a muy pocos kilómetros de su villorrio.
Los que tenemos la suerte de viajar regularmente, tener amigos de varios países, leer periódicos y navegar por Internet corremos el riesgo de acabar pensando que todos tienen nuestro mismo conocimiento del mundo en que vivimos. Nada más lejos de la realidad. Una gran parte de la humanidad está excluida de los beneficios de vivir en una aldea global y no podrán nunca tener una visión de conjunto del mundo. Lo he visto infinidad de veces en el África rural.
(AE)
Tiene aspecto de personaje bíblico con su barba blanca, su unción y su hablar pausado. Sus
vivos ojos hablan por sí mismos como si quisieran salir de sus órbitas y contarnos ellos mismos la historia de turno. Lo mismo te habla de una fábula de alguno de los animales del bosque que de una de sus innumerables vivencias en 72 años de vida, la gran mayoría de ellos vividos en medio de la guerra que ha asolado el país durante decenas de años. Él es la memoria viva del Sur de Sudán, de su sufrimiento y sus luchas y a pesar de todo todavía se empeña en ser un pacificador, un “pontífice”, es decir, un constructor de puentes que lleven a un futuro de armonía, de convivencia pacífica, de respeto para cada ser humano.
Su nombre es Monseñor Paride Tabán, obispo emérito de la Diócesis de Torit, en el Sur de Sudán. Después de intensos años al servicio de su diócesis convenció al Papa para que le aceptara su dimisión antes de tiempo, para poder así dedicarse a su última misión que se materializaría en un poblado llamado Kurón.
(JCR)
Hoy quisiera recomendarles un excelente libro que acaba de ser publicado
en castellano. Aunque en sí mismo no es de tema africano, el 95% de lo que su autor escribe es sobre este sufrido continente. Se trata de “El Club de la Miseria”, del economista británico Paul Collier, profesor de Oxford y antiguo oficial del Banco Mundial. Su planteamiento de base no podía ser más certero: hay que distinguir entre “países en vías de desarrollo” y aquellos que están estancados y no crecen. Los primeros –como India, Brasil, China y otros antiguos integrantes del “Tercer Mundo”- están levantando cabeza y sus habitantes tienen la convicción de que sus hijos van a vivir mejor que ellos (como pasaba en Europa hace 50 años). Pero queda un grupo de 57 países, casi todos ellos en África, que forman parte de este peculiar “club de la miseria” en el que están integrados mil millones de seres humanos.
(JCR)
No sé si están ustedes informados (y si no lo están asumimos la parte de culpa que nos toca) de que el año próximo se celebrará en
Roma el Segundo Sínodo Africano. Recordemos que el primero de ellos tuvo lugar en 1994, año que por cierto tuvo una gran significación para África por ser cuando se produjo el genocidio de Ruanda y las primeras elecciones democráticas y no racistas en Sudáfrica. Al año siguiente Juan Pablo II recogió las conclusiones de este Sínodo en la excelente carta apostólica Ecclesia in Africa, un documento por desgracia aún sin asimilar en muchos rincones de la Iglesia Católica en este continente. El tema del próximo encuentro de obispos del que estamos hablando gira en torno a algo muy a flor de piel: Justicia, Paz y Reconciliación, tres palabras que son gritos en toda África.
(AE)
La noticia del ataque a la capital de Sudán por parte de grupos rebeldes darfuríes del JEM (Movimiento para la
Justicia y la Igualdad, en sus siglas inglesas) ha sido una gran sorpresa pero no comparable con el mayúsculo fiasco que supone para el país que un grupo de 3000 efectivos hagan cientos y cientos de kilómetros con armamentos y vehículos sin ser detectados y puedan llegar hasta Omdurmán, la parte antigua de la capital Jartúm.
Hace pocos meses, veíamos una situación muy similar pero a la inversa, en la cual rebeldes procedentes de Darfur (aparentemente con apoyo del régimen de Sudán) llegaron a poner en jaque a la población de N'Djamena, capital del Chad, asediándola durante varios días hasta que fueron repelidos gracias a la “providencial” ayuda del ejército francés, experto en intervenciones militares en la región.
(AE)
Una vez más se repite la desgracia: el clamor de los pobres no encuentra un eco en aquellos que están más obligados a escucharlo, sus representantes políticos. Ante una tragedia de gran magnitud como la que está teniendo lugar en Myanmar, el gobierno de aquel país impide la entrada de las organizaciones humanitarias e incluso las Naciones Unidas deciden suspender la ayuda una vez que se ha confirmado que el gobierno la ha confiscado y no la reparte... con amigos así ¿quién necesita enemigos?
La indefensión de todas esas personas terriblemente vulnerables en su adversidad es manifiesta y todas las personas e instituciones de buena voluntad ven con impotencia cómo los recursos humanos y materiales están ahí preparados pero no pueden ser empleados debido a la deliberada obstrucción de un régimen que, en su intento de mantenerse en el poder y evitar cualquier intento de subversión o revolución política, no tiene reparos en dejar morir a miles de personas.
(JCR)
Hoy traigo a colación dos temas, que aparentemente no tienen mucho que ver entre sí y que ocurren en dos lugares harto distintos y distantes en
Africa. El primero es este: si van ustedes a la República del Níger (el país más pobre del mundo si no me equivoco) encontrarán abundantes cebollas de bastante buena calidad procedentes de Holanda en casi cualquier mercadillo o tienda del país, y a precio más barato que las cebollas que produce cualquier agricultor nigerino, que ya le debe costar sus buenos sudores con el secarral que es aquello. Imagínense ustedes las consecuencias para los productores locales que intentan vender sus hortalizas en el mercado local. El segundo lo conozco algo mejor y me causa una gran pena: en Uganda muchas familias tienen que enfrentarse estos días a una difícil situación, la de decidir cuáles de sus hijos abandonarán sus estudios y se quedarán en casa, porque debido a la subida de los precios de los alimentos las escuelas han visto dispararse el coste de sus modestos menús escolares y no han tenido más remedio que subir el precio de las tasas escolares, que muchos padres ya no pueden pagar.
(JCR)
“Dios sabe que este mundo está lleno de desgracias”, “Jesús cargó con
la cruz en un mundo de miseria”. Así empiezan dos himnos religiosos en lengua acholi, del Norte de Uganda. Hay muchos más de parecido tono. Cada vez que los he oído cantar no he podido evitar un estremecimiento difícil de describir, quizás porque durante 20 años he visto muy de cerca lo triste que puede ser la vida para quien cada jornada está tejida de un entramado de carencias y frustraciones y se vuelve a Dios para encontrar respuestas o por lo menos algo de consuelo.
Si la Biblia está llena de referencias a la religiosidad de los pobres poco extraña que en lugares como África la gente con menos medios muestre una gran facilidad para desarrollar un sentido religioso que ya de por sí abunda en casi todas las culturas africanas.
(AE)
Las declaraciones del presidente de Senegal parece que no daban lugar a duda. Saltándose la exquisita diplomacia que adorna las maneras y actitudes de ciertos políticos, el estadista no dudó en poner a la FAO en el punto de mira de la presente crisis alimentaria que está afectando incluso a los productos más esenciales de los países más pobres e incluso hizo un llamamiento para que se eliminara a esta agencia que, según su opinión, no estaba haciendo su trabajo de la manera debida.
Creo que, aunque la afirmación del presidente pueda ser osada, es cierto que en el terreno más de una vez nos encontramos con organizaciones dependientes de las Naciones Unidas que, debido a gestores incompetentes, a políticas a veces inadecuadas y a situaciones de una administración deficiente, no proveen servicios adecuados a las personas que más lo necesitan.
(AE)
La noticia se ha hecho pública ya, pero se veía venir. Después de anunciar a bombo y platillo la composición del nuevo gobierno de coalición, ahora el ministro de hacienda de Kenia anuncia que se las va a ver canutas a la hora de encontrar la pasta para poder pagar tanto cargo, tanta oficina, tanto coche y sobre todo tanto sueldo. Estamos hablando de un gabinete de 40 ministros y 52 viceministros... "muy fuerte" dirían los más jóvenes.
Los cargos políticos en Kenia se cuentan entre los mejor pagados del mundo. Unos 17.000 dólares del ala que se lleva cada uno a casita (libre de impuestos) junto con coches, beneficios y otras prebendas adicionales (como, por ejemplo, asistir y calentar una silla durante una comisión)
(AE)
Una de las costumbres que más me llaman la atención en esta parte de África es ver cómo las mujeres de alguna manera se trasforman cuando llegan a ser madres y cómo se revalora su posición social en una cultura que siempre tiene en gran estima a quien es capaz de dar a luz una gran prole.
Es curioso ver cómo una señora, llamémosla Lisa, en cuanto tiene su primogénito (o primogénita), de pronto para la gente se convierte en “mamá de” la criatura que haya dado a luz. Lo cual quiere decir que en su interacción con la gente a partir de ahora, no se le llamará normalmente Lisa, sino “mama John” o “mama Lucy” refiriendo a que es la madre de ese hijo o hija, como si eso a partir del momento que ha dado a luz fuera una seña indeleble de su identidad y su reconocimiento social. Cuando he preguntado a alguien, me han dicho con sorpresa... “naturalmente, si se la quiere llamar con respeto se le tendrá que decir 'mama John', no sería adecuado llamarla ahora por su nombre de pila”
(AE)
Hace pocos días falleció Aimé Césaire, escritor caribeño
y una de las figuras más importantes de la literatura negra de buena parte del siglo XX. Queriendo hacer alarde de las peculiaridades de la raza negra, él junto con el senegalés (luego presidente) Leopold Sedar Senghor y otro escritor caribeño Leon Gontran formularon el término “negritud”, que pasó a ser parte integral del vocabulario y de las disputas literarias de los escritores negros durante decenas de años.
Césaire se rebeló contra la arrogancia expresada en la asimilación cultural francófona que hacía del continente africano una tabula rasa (como una pizarra vacía), donde sólo había ignorancia y barbarismo y donde no quedaba otra cosa que asimilar la “cultura” que indudablemente venía exclusivamente del poder colonial, de su historia y de su arte.
(JCR)
“Si no tienes vacas ni hermana y te quieres casar alístate al ejército”. Así empieza una canción acholi del Norte de Uganda sobre un tema harto curioso y la vez cotidiano: en una cultura en la que el hombre tiene que pagar una dote (que hasta hace muy poco se hacía con cabezas de ganado) a la familia de la novia, el que tiene pocos recursos tiene escasas perspectivas de poder casarse. A no ser que su hermana se case primero, en cuyo caso usará la dote que ha sido pagada a su clan por ella. Y si no... pues a buscar un trabajo que te dé el dinero suficiente en el menor tiempo posible, y entre tantos lugares a donde acudir ninguno como el ejército, donde si no consigues dinero con tu soldada lo puedes conseguir por otros medios menos convencionales.
Lo de la dote en el matrimonio podría interpretarse desde nuestros parámetros culturales europeos como un “comprar a la mujer”, y la verdad es que hay ocasiones en las que por desgracia las cosas terminan por funcionar de esta manera.
(AE)
Para el Sur del Sudán, hoy comienza uno de los periodos más importantes de su historia moderna. Durante las dos próximas semanas, comenzando hoy día 22, habrá un censo en todo el país el cual es un paso previo para la celebración de elecciones en el 2009 y para el referéndum de autodeterminación que según los acuerdos de paz se celebraría en el año 2011 y en el cual el Sur del país decidiría si quiere formar parte de un Sudán unido o quiere la independencia.
A nadie se le escapa la gran importancia estratégica de este ejercicio. Si uno mira las estadísticas, nadie sabe a ciencia cierta cuál es la población de Sudán ya que debido a la situación de guerra y a las dificultades logísticas para controlar demográficamente un país tan enorme, se hacen basándose en meras conjeturas. Incluso la distribución de habitantes entre el Sur y el Norte es desconocida y más de una vez las estimaciones se han inflado debido a susceptibilidades o intereses políticos.
(AE)
Finalmente, después de varios largos meses de espera e incertidumbre,
parece con el nombramiento de los miembros del nuevo gabinete de Kenia se cierra oficialmente la crisis abierta a raíz de las elecciones del pasado Diciembre. Trabajito le ha costado a la clase política y a los líderes de los partidos ponerse de acuerdo y repartirse el suculento pastel del poder. Lo siento, no puedo evitar el pensar que si hubieran hecho hace unos meses los gestos que han hecho en estos días, quizás varios cientos de personas estarían todavía viva y cientos de miles estarían todavía en sus casas en vez de malvivir confinados en campamentos provisionales de desplazados.
Alguna vez he mencionado ya en este blog que quien sale perdiendo de toda esta disputa es el pueblo de Kenia, aquel que se manifestó masivamente en las elecciones cuyos resultaros se manipularon y se utilizaron como arma arrojadiza contra los enemigos políticos, azuzando sentimientos de deudas históricas y soliviantando los ánimos de aquellos que se aprovechan de cualquier circunstancia para sacar ganancia política, no importa si está bañada de sangre.
(JCR)
Dos acontecimientos trágicos sucedidos el pasado 15 de abril me han hecho reflexionar una vez más lo barata que es la vida en África. Ese día se estrellaba un avión en Goma, en el este de la República democrática del Congo, causando 40 muertos. Aquella misma noche 20 niñas (de entre cuatro y nueve años) morían abrasadas en un incendio en su dormitorio en una escuela de Uganda, la Budo Junior School. La vida humana, el valor supremo, y tradicionalmente rodeada de un enorme respeto en las culturas africanas, está muy barata hoy en África, y sobre todo entre los más pobres.
(AE)
La paradoja que se está dando estos días es realmente escalofriante. Como todo el mundo sabe, los precios del petróleo se han disparado. Los bienes
de consumo valen por tanto cada vez más mientras que los salarios siguen siendo los mismos y esto afecta de manera especial a los bolsillos más humildes, los cuales se encuentran al borde de su nivel de vulnerabilidad. Las noticias de estos días recogen algunos incidentes que han ocurrido en diferentes países del mundo producidos por la escasez de alimentos y la subida de los precios de los alimentos de primera necesidad. En algunos países, como es el caso de Egipto, los bajos precios de alimentos como el pan se consiguen sólo por medio de subsidios estatales a los productores.
(JCR)
Lo he visto cientos, tal vez miles de veces en 20 años de trabajo en Uganda, sobre todo en el Norte del país: hombres, mujeres y niños
recorriendo casas buscando trabajo. No estoy hablando de gentes que buscan un contrato laboral –lujo inalcanzable para la mayoría- sino de personas que se conforman con que les permitan hacer algo unas horas para poder ganarse así unas monedas y comer algo antes de ir a acostarse.
(AE)
Hay personas que se mueven ante las grandes tragedias que nos tocan en el mundo occidental. No hay más que ver los casi 3000 muertos de las Torres
Gemelas y los terribles atentados de Madrid y de Londres. Creo que todo esfuerzo para evitar y mitigar el dolor producido por estas situaciones es poco.
Sin embargo, me encuentro con muchas personas que o no saben o no tienen demasiado interés por otras tragedias con unas cifras mucho mayores. “Nos pilla muy lejos”, me dicen... pero es que al fin y al cabo las muertes de seres humanos, nos guste o no, tienen el mismo valor, no importa si éstas se producen en Darfur o en Oklahoma.
(JCR)
Cuando llegué por primera vez al norte de Uganda, a finales de 1984, la gente era pobre pero vivía con una cierta
dignidad. Una familia normal podía tener de 15 a 20 hectáreas de terreno, más algunas cabezas de ganado, y vivía –azada en mano- de lo que daba la tierra. Hoy las cosas han cambiado mucho en lo que a alimentación se refiere, y no todas para bien.
(JCR)
Para quien vive en medio del bosque o en la montaña, en zonas rurales aisladas, desplazarse, al menos hasta la carretera principal, sólo es posible a pie o en bicicleta. Caminar cinco o seis kilómetros al día para ir a la escuela es la cosa más normal del mundo para un niño. Acarrear veinte litros de agua en la cabeza desde un pozo de agua turbia situado a una o dos horas de camino es el pan cotidiano para muchos millones de mujeres. Y el marido se armará de paciencia para empujar un saco de sesenta kilos de maíz o de mandioca colocado en la parte trasera de la sufrida bicicleta y llevarlo al mercado a varias decenas de kilómetros para –con un poco de suerte- traer a casa el día después el equivalente a unos diez euros.
(JCR)
A la entrada no hay valla, ni portal, ni inscripción que muestre la dirección porque la casa donde entramos no está ubicada en
ninguna calle, plaza ni avenida. La vivienda fue construída hace tal vez dos o tres años con un entramado de cañizo o palos relleno de barro secado al sol, o en el mejor de los casos de adobes trabajosamente moldeados a base de fuerza de pies y cocidos en un horno tras apilarlos con esmero. Unas ramas dotadas de elasticidad y sujetas al suelo por postes coronan la última fila de ladrillos. De ella salen hacia la bóveda unos juncos de bambú que sirven de soporte al entramado donde se colocarán los haces de hierba traídos normalmente por las mujeres durante la estación seca y que hacen de techumbre.
(AE)
En los años de mi tierna infancia, recuerdo haber asistido un día a una representación de aquel famoso musical creo que de los años 70 llamado “El diluvio que viene”. En esa función, recuerdo perfectamente una canción cantada por uno de los protagonistas que decía algo así como
“una hormiguita sola, es imposible,
es un cero sin ningún valor
pero una hormiguita
junto a otra hormiguita... mueven la montaña”.
En estos días me encuentro en España y, después de haber asistido en Barcelona al ENVIVO, la asamblea general de los miembros y voluntarios de Intermón Oxfam, he recordado una y otra vez esta canción. La razón de esto es que en estos dos intensos días he podido encontrarme con cientos de personas que de la manera más desinteresada dedican horas y esfuerzos sin par para la noble tarea de “obtener un mundo más justo.”
(AE)
Lo confieso, hay un grupo de personas cuyos posicionamientos encuentro difícil aceptar: los Afropesimistas. La gran mayoría de
estos son personas muy bien formadas intelectualmente, algunos de ellos con experiencias en diferentes países y situaciones (no sé si en contacto real con la gente) pero con ideas y opiniones muy claras sobre la imposibilidad de que África salga adelante. Normalmente críticas de ese tipo se hacen repanchingado en un sofá ubicado en algún lugar de moda, saboreando una gélida cerveza y haciendo aros de humo con un cigarro o puro de calidad... me creería mucho más la crítica si se hiciera desde un bar de las polvorientas carreteras africanas, a la sombra de un camión o autobús que se ha estropeado o incluso debajo de un mango esperando que aparezca la comunidad que parece ser se ha puesto de acuerdo para llegar dos horas más tarde de la hora acordada...
(JCR)
El bautismo del conocido periodista de origen árabe Magdi Allam, recibido del papa Benedicto XVI el pasado domingo de
Pascua en Roma, ha dado lugar a todo tipo de comentarios y reacciones. No han faltado incluso los que han criticado al Papa por haber derramado el agua bautismal en la cabeza del musulmán converso, como si se tratara de un gesto contra la tolerancia religiosa. Lo que más me ha sorprendido es el casi total silencio en la prensa occidental de otro hecho que se produjo pocos días antes cuando el líder libio Gadafi hizo unas sorprendentes declaraciones sobre el cristianismo en la capital de Uganda.
(AE)
Uno de los libros superventas de los últimos meses se llama “La Audacia de la Esperanza” y lo ha escrito el ahora afamado candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama. Este libro no ha llegado a mis manos, pero el título sí que me ha impresionado y me ha hecho ponderar acerca del misterio oculto en este tiempo de Pascua.
Hay muchos aspectos de este mundo que parecen el reflejo de un eterno Viernes Santo, donde el dolor y la violencia parecen tener la supremacía sobre cualquier otro valor. Ante una realidad así de sombría... ¿a qué viene esto de seguir creyendo en la esperanza, en la vida, en la parte positiva de la vida? ¿Somos masoquistas?
(AE)
Parece como si a veces hubiera conceptos claros, unívocos e inamovibles. La justicia parece uno de ellos. Sin embargo, hay situaciones que te hacen dudar de si todos entendemos lo mismo bajo ciertos conceptos.
En estos días, hay toda una disputa que ha surgido del hecho que la milicia del Ejército de Resistencia del Señor, que ha sembrado el terror y la violencia durante decenas de años se quiere acoger a los tribunales locales de Uganda en vez de entregarse a la Corte Internacional de Justicia. Los guerrilleros parecen dispuestos a someterse a la justicia tradicional, pero no a los tribunales internacionales. Aparte de las consecuencias prácticas de cada una de estas opciones, hay que reconocer que estamos ante dos tipos diferentes de justicia.
(JCR)
En mis 20 años en África no he visto procesiones, ni pasos de Semana Santa, ni cofradías. No las hay porque en lugares como Uganda, Congo, Sudán, Ruanda, Kenia, Chad y muchos otros cada persona que camina por el arrabal sucio de una ciudad o por los senderos pedregosos de una aldea pobre es un Nazareno, cada refugiado es un Jesús atado a la columna y cada víctima de las guerras es un Cristo yacente. El Cristo viviente condenado por los Pilatos de este mundo, flagelado y cargado con un madero, seguido de su santa madre, la dolorosa que lleva al niño a la espalda enfermo de malaria, la del corazón traspasado por las mil penas de una existencia hecha de trabajo duro, bandas armadas que te arrasan el poblado, te matan a tu San José y de paso te ultrajan con impunidad.
(JCR)
Llegar a una aldea remota en coche, moto, bicicleta o simplemente a pie, sudando bajo un sol sofocante, por caminos donde no hay asfalto. Nos esperan varias personas en una pequeña iglesia de ladrillo y techo de paja, el aula de una escuelita, una cabaña o simplemente bajo la sombra de un frondoso árbol. Nos entretenemos en saludarlos sin prisa, uno a uno. Si es domingo, te fijas discretamente en la ropa que llevan y sabes que la camisa remendada, el pantalón con parches y las sandalias hechas de neumáticos viejos son sus mejores ropas. Si tuvieran algo mejor se lo habrían puesto para acudir a la oración. El catequista nos indica una mesita que cojea y un viejo taburete para que nos sentemos.
(JCR)
Concluyo esta serie de los países africanos que he visitado por diversos motivos con Sudán. Y lo hago, claro está, con permiso de mi compañero de blog, quien lo conoce como la palma de su mano después de trabajar en él durante muchos años, habla árabe con fluidez y se las ha visto en situaciones de guerra. Yo conozco muy poquito: apenas un pequeño rincón del sur del país lindando con Uganda, recortado por un trayecto que pasa por Nimule, Juba, Torit, Isoke e Ikotos. Sudán –lugar de rica historia y de difícil coexistencia entre árabes musulmanes del norte y negros cristianos y animistas del sur- es muchísimo más grande y variado que esta miniatura que yo conozco, pero lo poco que he pisado de esta tierra me ha calado hondo, por varias razones.
(JCR)
La isla de Zanzíbar es parte de la República de Tanzania desde que poco después de la independencia se unió con la parte peninsular
de Tanganika. De Tanzania no puedo hablar porque volé directamente a la isla tras una breve escala en el aeropuerto de Dar Es Salaam. Envuelta en un atractivo ambiente híbrido donde se entremezcla lo árabe, lo africano y lo asiático, tiene el perfil característico de un lugar que ha sido cruce de culturas, Zanzíbar es un lugar digno de ser visitado, y yo tuve la suerte de hacerlo en 2005. Fue la única vez en mis 20 años en África que me concedí el capricho de marcharme a visitar un lugar para irme de vacaciones, de descanso puro, playa y chiringuito. Y me quedé con ganas de repetir la experiencia.
En Zanzíbar aterricé con algo de mala conciencia. Había reservado el viaje, en temporada baja para ahorrar dinero, con bastante tiempo de antelación, y justo unos días antes de empezar mi condescendencia para conmigo mismo falleció el Juan Pablo II.
(JCR)
He perdido la cuenta de las veces que he visitado Kenia. Desde la vecina Uganda, es destino casi obligado para acudir a reuniones,
hacer compras y encontrar un lugar donde descansar. La primera vez que acudí, en abril de 1986, Uganda era un país que acababa de salir de una guerra y décadas de caos y desorden. En aquella época Kenia se presentaba como un paraíso donde se encontraba de todo en las tiendas, se vivía en paz y los servicios parecían ser medianamente decentes. Me acuerdo que lo primero que me llamó la atención al cruzar la frontera es que había aceras en las calles y las farolas funcionaban, cosa que no se veía entonces en Uganda. Además, acudían turistas en masa atraídos por sus parques nacionales y las playas del Índico. El trayecto más interesante fue uno de 24 horas que hice en tren de Kampala a Nairobi en un ferrocarril tristemente desaparecido.
(AE)
Pasó en aquella lúgubre y turbulenta Ruanda de 1994. La provincial de un instituto religioso español intentaba a través de la embajada tener algunas noticias sobre el paradero de varias hermanas de congregación cuando el diplomático de turno echó aquel exabrupto de “el servicio diplomático no está para buscar monjas perdidas en la selva”. Aquello, sin duda, iba a traer cola.
No me queda duda que el pobre hombre (déjenme que en mi deliberada inobservancia del protocolo lo llame así, a pesar de su prestigioso pasaporte azul), se arrepintió de decir esa frase en el momento mismo de proferirla... pero el daño estaba ya hecho. Además creo que se cayó con todo el equipo, hubo sonada sanción y el entonces ministro Solana le destituyó de su cargo.
(JCR)
Cualquier persona que haya vivido en algún país africano y se haya molestado en salir más allá de la capital no ha dejado de ver una estampa habitual que habla por sí sola: cientos de personas esperando pacientemente a ser atendidos en algún hospital o dispensario donde escasea el personal sanitario. En la primera misión donde trabajé en el norte de Uganda había un hospital de 350 camas atendido por tres médicos, de los cuales sólo uno era africano. Era el único hospital para una zona habitada por medio millón de habitantes. No es un caso excepcional. Y lo peor es que uno de cada cuatro médicos africanos –formados en sus países de origen- se marcha de su país para trabajar en Europa, América del Norte o los Emiratos del Golfo. Lo acaba de decir la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estos y otros datos de la OMS se hicieron públicos en un reciente simposio celebrado en Kampala (Uganda) del 2 al 4 de marzo sobre la fuga de personal médico de países africanos. Según la OMS en el mundo faltal 4 millones de médicos, enfermeros y comadronas.
(AE)
Después del ansiado acuerdo entre las partes en conflicto
en Kenia, aquellos medios de comunicación que tanto se ensañaron con la brutalidad de los hechos posteriores a las elecciones presidenciales casi han pasado de puntillas por la difícil y enrevesada misión de Kofi Annan, el mediador que ha derrochado buenas artes y un fantástico tacto durante este difícil y largo mes de mediaciones, presiones, dimes y diretes por todos lados. Es normal, de África lo malo y lo truculento “siempre vende”; lo bueno, se obvia. Qué triste destino el de este continente en nuestros medios de comunicación.
(AE)
Sé que escribo desde el culo del mundo, desde un lugar perdido que posiblemente no se podrá encontrar en un mapa medio bueno. Sé que escribo desde un blog de tercera regional, visitado diariamente por una media de 150 personas que, inexplicablemente en los tiempos que corren y con la inmensa oferta de internet, deciden dedicar unos segundos de navegación informática a leer las cuitas, las opiniones o las experiencias de un par de locos perdidos en África...
Sé que escribo desde la inopia de quien –felizmente, todo debo decirlo- está fuera de los follones y la crispación de su terruño, pero es que hay momentos que, como cristiano, me planteo si los temas que propone realmente RD son relevantes para la iglesia o no. Más aún cuando nos llamamos católicos, y eso significa "universalidad", apertura, koiné, aires de todos los lados, colores y aromas diferentes, un mosaico de diversidades.
(JCR)
Pasé en Sudáfrica mes y medio en 1998. Participé en un curso de mediación y resolución de conflictos en Johannesburgo y aproveché el poco tiempo libre de que pude disponer para conocer lo que pude del país, aunque sólo pude visitar algo del norte: Pretoria, Liederburg, algunas zonas limítrofes con el parque Kruger y el antiguo Lebowa.
Mi conocimiento el país es, por tanto, muy limitado, pero creo sinceramente que es el único lugar de África donde no me he sentido a gusto. He vivido en lugares de pobreza y violencia extrema pero siempre me he quedado con la marca de un calor humano excepcional. No ha sido este el caso en Sudáfrica.
(AE)
Ayer día 28 por fin se produjo la ansiada foto: la firma de un acuerdo entre el presidente Kibaki y el líder opositor Raila Odinga. Trabajito les ha costado a las partes ponerse de acuerdo. No hay que olvidar que hace solo un par de días un claramente contrariado Kofi Annan declaraba oficialmente que se suspendían las negociaciones y se ponía el futuro de las mismas en las manos de los dos líderes políticos surgidos a raíz de las polémicas elecciones de Diciembre.
Ante la perspectiva de ver marchar al mediador que durante un mes no ha escatimado esfuerzos para traer a la mesa de negociación soluciones factibles a los graves problemas del país, parece ser que tanto el presidente como su contrincante han tenido que ceder en sus posiciones para alcanzar un consenso, especialmente en lo relacionado a la figura del Primer Ministro, inexistente en el sistema político keniano donde la figura del presidente concentra la mayor parte del poder ejecutivo, dejando un relativo margen al parlamento unicameral.
(AE)
Continúo aquí con algunos de los aspectos que encuentro más desconcertantes en las culturas que conozco de África:
- la infancia no importa. Me llama mucho la atención el ver que, con frecuencia, se subestima y se ningunea mucho a los miembros más débiles de la sociedad. Es cierto que África venera y respeta a los ancianos... sin embargo, uno desearía también que esto sucediera con los niños. Quizás sea el hecho que, al nacer, las circunstancias les obligan a crecer antes de tiempo... a los 4 o 5 años, ya están encargados de sus hermanos más pequeños y, sin duda, se les enviará al pozo más cercano a llenar una garrafa de agua que hace casi más bulto que ellos. Hasta cierto punto, me pregunto si a los niños se les deja ser niños... y la imagen más triste es la de tantos niños obligados desde sus años más tempranos a ejercer un trabajo duro y mal remunerado, perdiendo preciosos años de escuela y de formación. A veces, pareciera como si este estado de cosas fuera normal y nadie se sorprende del mismo.
(JCR)
Apenas pasé cinco días en Camerún en julio de 1989, a la ida y a la vuelta de un viaje por la República Centroafricana y Chad. Aunque estuve muy pocos días, no dejó de llamarme la atención el contraste entre la lucidez de las muchas “cabezas pensantes” que encontré en este bonito y exuberante país y la tiranía y corrupción de sus dirigentes. Su presidente, Paul Biya (siempre designado como “papa”), con 40 años en el poder, es el decano de los dictadores del continente africano. Durante muchos años Camerún ha estado el primero en las listas que la organización Transparencia Internacional elabora de países más corruptos del mundo. Nada más llegar al aeropuerto casi me roban las maletas los mismos funcionarios de allí y terminé forcejeando con ellos y saliendo a la carrera.
(JCR)Interrumpo hoy la publicación de mi serie “Mis Otras Áfricas” para comentar brevemente sobre la firma de tres protocolos de acuerdo de paz entre el gobierno de Uganda y los rebeldes del LRA (Ejército de Resistencia del Señor). Acostumbrados como estamos a que casi todo lo que nos sirven los medios de comunicación sobre África sea negativo, es una pena que acontecimientos esperanzadores como este pasen desapercibidos.
(AE)
En este blog siempre hemos intentado evitar el presentar una realidad africana completamente idealizada como
contrapeso a una información mediática bastante sesgada y que siempre hace hincapié en lo negativo, morboso y truculento de este continente.
Creo que, cuando ha hecho falta, no nos han dolido prendas a la hora de reconocer la ambivalencia, lo bueno y lo malo, lo blanco y lo negro, el tremendo vitalismo y las muchas limitaciones de estas culturas y personas tan diferentes entre sí y, cómo no, tan alejadas de nuestros clichés mentales.
(JCR)
Cuando crucé por carretera la frontera entre la República Centroafricana y el sur de Chad un día de julio de 1989 lo primero que me llamó la atención fue el contraste entre la parte centroafricana –de bosque espeso, animados chiringuitos, bullicio de mercado y animado ambiente sazonado de música congoleña- y la poco halagüeña bienvenida que se adivinaba en el puesto fronterizo chadiano, de paisaje arenoso y un ambiente tan seco como el carácter del funcionario de rostro árabe que me acribilló a preguntas mientras escrutaba mi pasaporte y no se acababa de creer que yo nunca hice el servicio militar en mi país. Mi nerviosismo aumentaba a medida que se acercaba la hora de la puesta del sol y me preguntaba dónde podía pasar la noche en aquel villorrio de casuchas de juncos a cuya sombra se sentaban en esteras hombres serios con turbante que bebían té.
(JCR)
Creo que no conozco país más triste y desesperanzador que la República Centroafricana. Aunque lo visité hace ya bastantes años, en 1989, no parece que las cosas hayan mejorado mucho. Uno de los diez países más pobres del mundo, lugares como este lugar pueden exhibir tanto las desastrosas consecuencias de una pésima colonización y peor neo-colonialismo. El país ha estado convulsionado por mil motines e intentos de golpes de Estado, a pesar de la presencia militar francesa que supuestamente están allí para garantizar la estabilidad del África central.
(AE)
Dada la preocupante situación de Kenia, con un balance de más de 1000 muertos y medio millón de personas desplazadas en los disturbios posteriores a las disputadas y fraudulentas elecciones del pasado Diciembre, es lógico que muchos países estén preocupados ya sea porque tienen relaciones con este país, ya sea porque ven esencial que haya un país estable en medio de una región tan convulsa como el África Oriental.
En los últimos días, y ante ciertos “titubeos” provenientes de las partes en negociación, diferentes líderes y representantes diplomáticos de diferentes países han manifestado que no aceptarán un fracaso en las negociaciones y que más vale que se pongan de acuerdo si no quieren ver a su país aislado y en una precaria situación diplomática. No sé si es mi mentalidad de blanco, pero hasta aquí me parece que son mensajes muy pertinentes ante una situación extremadamente grave que todavía tiene como espada de Damocles una amenaza de pequeñas milicias de corte étnico rearmándose y preparadas para actuar si la ocasión lo requiere.
(JCR)
“Los congoleños sabemos disimular nuestras penas con colores vivos y música alegre”. Me lo dijo hace año y medio, en un barrio de chabolas de Goma, un trabajador social que se ocupaba de niños de la calle y desde entonces admiro a los habitantes de la República Democrática del Congo por ser capaces de transmitir alegría en medio de una existencia plagada de desgracias. Aquel viaje de apenas ocho días a las dos ciudades principales del Kivu (Goma y Bukavu) me impresionó porque nunca he visto un pueblo tan sufriente y lacerado, y a la vez tan cordial.
(JCR)
Con una cultura semita milenaria, gentes hospitalarias y amables, playas limpias en el Mar Rojo y pueblos encantadores en paisajes de montaña, Eritrea sería un destino turístico digno de consideración. Sin embargo, es uno de los países más tristes de África. Primero, porque pasó por una devastadora guerra de 30 años y eso deja huella en las almas de las gentes y en las zonas rurales llenas de minas. Segundo, porque Eritrea está bajo la bota de una férrea dictadura del más puro estilo maoísta.
Este régimen totalitario se nota en todos los aspectos de la vida cotidiana: para poder usar un teléfono móvil hace falta un permiso especial del ministerio del interior, así como para viajar por muchas zonas del país; en todo el país sólo hay un periódico y una radio –huelga decir que gubernamentales- y los periodistas que se han atrevido a ser críticos del gobierno están en la cárcel.
(AE)
Al final el conjunto egipcio se llevó la Copa de África a
casa por sexta vez. Como no soy muy aficionado al fútbol, no he seguido los avatares de este campeonato continental, que, como es normal en estas ocasiones, levanta furor no solo en sus feudos nacionales, sino también en otros países.
Es maravilloso ver la energía y la pasión de países terceros que, aunque no estén compitiendo, siguen con gran interés las hazañas de sus selecciones preferidas.
(JCR)
“Akwaba” (bienvenido) es la primera palabra que uno lee, en grandes caracteres, al llegar al aeropuerto de Accra, la capital de este país de África Occidental que, como suele ser habitual entre los pueblos costeros, derrocha cordialidad y simpatía. Acostumbrado como he estado durante muchos años a viajar por países africanos en conflicto, Ghana es una invitación a relajarse y disfrutar de un África cálida donde la brisa húmeda del océano Atlántico impregna al viajero de calma sosegada. Además, es seguro. Una de las experiencias que más disfruté allí fue el dejarme llevar por la marea humana llena de colorido que discurría por las calles centrales del mercado.
(JCR)
Burundi y su vecina Ruanda son como dos hermanos gemelos. Tienen la misma extensión (aproximadamente como Bélgica), el mismo número de habitantes (8 millones), la misma composición étnica (15% de tutsis, 84% de hutus y 1% de pigmeos twa) y el mismo hermoso paisaje de valles y colinas donde prácticamente toda la tierra está cultivada. Burundi también ha tenido una tormentosa historia de guerras y masacres desde su independencia en 1961. Sin embargo, el ambiente que se respira hoy día en Burundi es distinto del de Ruanda. Hay más libertad y la gente habla con menos miedo.
(JCR)La noticia del procesamiento de 40 militares del actual gobierno de Ruanda por parte del juez de la Audiencia Nacional Francisco Andreu ha refrescado en mi memoria mi todavía reciente viaje a este pequeño país centroafricano hace apenas dos meses. Ya escribí en un post anterior que nunca en mi vida me había encontrado con un lugar en el que las apariencias esconden una realidad de miedo, opresión y engaño. Me alegro de que el auto del juez español pueda servir para que, por fin, salgan a la luz hechos que todos han barrido bajo la alfombra durante muchos años.
(AE)
Estoy estos días en Sudán y, lógicamente, desde los países limítrofes se mira con preocupación a la situación en Kenia, esa llamada “isla de estabilidad” en medio de una región cuando menos bastante activa desde el punto de vista de conflictos.
Como dice el refrán... “otro vendrá que a mí bueno me hará”.. y eso parece que haya pasado en Kenia, donde la situación política ha hecho que de pronto este Sudán, país maltrecho por los largos años de guerra civil, parezca ahora una balsa de aceite. El hecho que el Sur del país -y pronto Darfur- estén presentes los cascos azules es ya de por sí una garantía de protección para muchos civiles. Esa protección que no tuvieron los muchos muertos por la violencia de las últimas semanas en Kisumu, Eldoret, Nakuru o Naivasha, por poner solo unos ejemplos.
En situaciones así, siempre aprendemos algo: que la paz es un don muy frágil. Es mucho más fácil hacer la guerra que la paz y es infinitamente más impactante destruir que construir.
(JCR)
Los lectores de este blog me han oído hablar muchas veces de Uganda, país en el que he trabajado 20 años. Durante los próximos días quisiera darles unas pinceladas sobre otros países africanos que he visitado por distintos motivos. No pretendo ofrecer certeros análisis políticos, sociales o económicos, sino sencillamente algunos de mis recuerdos que me hacen afianzarme en esta extraña enfermedad incurable que tantos padecemos y que se suele conocer como “mal de África”.
(AE)
En este día donde los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos miden sus fuerzas y sus popularidades para poder estar en las papeletas electorales el año próximo,
no puedo evitar el imaginarme lo que sucedería si unas elecciones parecidas tuvieran lugar en África.
Es curioso que en Kenia muchas de las personas que en las recientes elecciones apoyaban al gobierno de Mwai Kibaki decían aquello de “un presidente luo nos llevará al desastre”, argumentando que el principal opositor Raila Odinga no podría llevar a cabo esta labor.
Es incluso más llamativo que Barack Obama, el carismático candidato demócrata que lucha contra Hillary Clinton por la nominación, es hijo de un luo keniano y que, por tanto, podría ser que si las cosas siguen así los Estados Unidos tuvieran un presidente de la etnia luo antes que Kenia mismo.
(JCR)
Un día de julio de 2006 muy de mañana en Gulu. Enfilo la polvorienta carretera hacia la ciudad y me encuentro con dos hombres filmando a unos niños que vuelven a sus casas después de haber pasado una de tantas noches en un refugio para menores que desde 2002 dormían –como muchos otros miles- por miedo a ser secuestrados por la guerrilla. Me paro a saludarlos. Uno de los dos cámaras es el director español Fernando León de Aranoa. Estaba trabajando en uno de los cinco capítulos de la película “Invisibles”, que hace dos días fue galardonado con el premio Goya al mejor documental.
(AE)
Hay noticias que, quizás en un ambiente marcado por los cotilleos de los famosos, sus devaneos y el glamour de sus saraos, no llamen mucho la atención. Por estos lares
africanos, donde parece ser que hay temas mucho más prosaicos y candentes de los que ocuparse, esas mismas noticias son cuando menos impactantes y, porqué no decirlo, incluso escandalosas.
En estos días, como es normal, abro alguna página web de una agencia de noticias para ponerme al día de lo que pasa tanto en el continente africano como en el terruño o incluso en los Estados Unidos donde cruzamos los dedos para que llegue como principal inquilino de la Casa Blanca por primera vez un afroamericano... pues bien, estaba en esas cuando en una prominente página web de noticias, cuyo nombre prefiero omitir, sale en titulares una de esas noticias de última hora: “Por prescripción de su psiquiatra, Britney Spears es llevada urgentemente en una ambulancia a una institución mental.”
(AE)
Pues sí, no se lo pierdan, que en medio del drama político que se está viviendo estos días en Kenia, ahora la cosa ha dado una vuelta de tuerca y se ha vuelto como si fuera un capítulo pasional de “El Caso”.
Ayer murió a tiros otro parlamentario de la oposición (el segundo en lo que llevamos de semana) ¿Rencillas políticas? ¿Venganzas por la situación enzarzada entre el gobierno y los partidos de oposición? No, simplemente un crimen pasional. Qué desgraciados son estos pobres africanos que no tienen “Salsa Rosa”, ni programas del corazón tan llenos de ese “periodismo de investigación” con el que tan bien adornan sus informaciones y que tan bien hace al imprescindible acervo cultural que necesita cualquier hijo de vecino del siglo XXI. Si hubiera aquí programas de esos, seguro que a estas alturas habría una cobertura exhaustiva del tema y habría informaciones de primera mano de los vecinos, el kiosquero de la esquina, la señora que vende las verduras y el cabo de la policía local. Por desgracia, nos faltan todos esos detalles.
(AE)
Creo que dado cómo está la cosa en Kenia, será siempre mejor tomarse todo con algo de filosofía y humor.
Alguien -un ciudadano de esta nación en crisis- me envía este correo electrónico, que me parece relevante para conocer un poquito lo que está pasando en Kenia:
10 razones por las que amo Kenia
(AE)
Lo que estamos viendo en estos días nos deja a mucho sorprendidos. Nunca desde la independencia de Kenia se había visto una espiral de violencia así... la televisión ni se atreve a transmitir las imágenes que graban sus cámaras. En diferentes partes del país, desolación sin par y mucha, mucha violencia y una agresividad que uno llega a preguntarse de dónde ha salido o dónde ha estado guardada todos estos años donde se presentaba a Kenia como una isla de tranquilidad en medio de una atribulada región. Los acontecimientos están mostrando que esa tranquilidad era un espejismo.
Incluso el mediador Kofi Annan, con su fino olfato diplomático, ha hablado al respecto y ha dado a entender que su misión mediadora -y los graves problemas que están asolando ahora mismo el país- va más allá de esclarecer quién ganó las elecciones.
(AE)
Ayer por fin tuvo lugar el encuentro entre los dos líderes de este dividido y dolorido país. Trabajito les ha
costado el poner al lado su orgullo para luego reunirse durante hora y media y terminar incluso con apretones de manos, sonrisas y alguna complicidad.
Aunque me uno a los millones de personas que se alegran por este evento... me pregunto si no podría haber tenido lugar antes... precisamente 700 muertos antes... en vez de utilizar a la calle y dar cancha a los desaforados jóvenes que como es normal hacen provecho del río revuelto y se dan a una espiral desenfrenada de sangre, venganza y revanchas locales...
Hoy hablo al teléfono con alguien que me dice que ayer mataron al padre de John, un kikuyu que trabaja en la procura que los combonianos tienen en Nairobi y que normalmente soluciona los problemas burocráticos de visados, permisos de residencia, etc.
(AE)
La calma ha vuelto a las calles de Nairobi. Especialmente los negocios y tiendas vuelven a abrir y a llevar a cabo sus actividades
normales. Parece como si nada hubiera pasado. Por aquí y por allá se ven constantemente patrullas de antidisturbios que, con sus cascos, petos, palos y escudos, parece como si fueran gladiadores que han perdido un coliseo o samurais ociosos en busca de un shogún que los contrate.
Parece como si nada hubiera pasado, pero el caso es que “lo parece” solamente... la realidad más allá de la superficialidad de los barrios comerciales es otra. Como bien saben, las luchas de los últimos días han tenido lugar sobre todo en barriadas extremadamente probres y deprimidas. Allí es donde tienen lugar las verdaderas tragedias... donde el puestecillo de la señora tal -donde vendía sus chuches, cerillas y poco más- lo tiraron, y los numerosos kioscos que venden pan, leche, huevos y periódicos terminaron pasto de las llamas... detrás de cada una de estas iniciativas pasto de la violencia y el arrebato hay una familia que de pronto dejará de tener ingresos (y eso si tienen suerte, ya que muchas veces para poner un puestecillo medio decente hay que entramparse con bancos y con prestamistas y se tardan años en poder pagar).
(JCR)
En lugares del mundo donde abunda la violencia, la tiranía y se pisotean los derechos humanos, a menudo la Iglesia es la única institución que
puede prestar su voz a los que no la tienen y llamar la atención sobre los abusos que sufren las personas más vulnerables para que se respete su dignidad. Las comisiones de Justicia y Paz realizan una gran labor en los rincones más apartados del mundo. Sin embargo, desde hace algunos años ha surgido una forma un tanto sutil de "domesticarlas" para que no supongan una amenaza a los poderosos. Les explico.
Déjenme que se lo cuente con mi propia experiencia. En 1997 formamos en Kitgum (Norte de Uganda) la comisión católica de Justicia y Paz ante la gravísima situación de guerra y abusos de todo tipo sufridos por la población. Todos los días se incendiaban poblados, se secuestraba a niños para obligarlos a combatir en las filas de la guerrilla, se saqueaban casas y las mujeres sufrían abusos sexuales, y todo esto ante la pasividad internacional más absoluta.
(AE)
Hace pocas horas que ha comenzado el Campeonato Africano de Fútbol y sin duda que los ojos de muchos aficionados africanos se dirigen hoy a Ghana. El fútbol en África, como no podría ser menos, levanta pasiones. Se siguen diferentes ligas europeas, especialmente la inglesa, pero sin quitar de ojo la española y la italiana. En estos dáis señalados para cualquier aficionado que se precie, muchos echarán de menos no poder desplazarse a Ghana para ver a algunos de los equipos favoritos; otros echarán de menos que la selección de sus amores no esté presente en esta ronda. Es el caso de Kenia, un país relevante desde el punto de vista político y económico... e incluso deportivo cuando se trata de atletismo... pero tremendamente desgraciado en lo que respecta tanto a la situación política de las últimas semanas como al panorama futbolístico.
Después de haber sido temporalmente excluido de la UEFA y con una gran crisis interna debido a acusaciones de corrupción, al final la selección nacional no pudo ni de lejos acceder al campeonato y va a tener que conformarse con ver los partidos en la tele.
(AE)
Varios días llevamos con esas medio ofertas por parte del presidente Kibaki y su rival Raila Odingaen las pasadas y fraudulentas elecciones . Ambos dicen con la boca chiquita que están abiertos al diálogo, cuando en realidad ninguno de los dos están dispuestos a dar su brazo a torcer.
Ahora ya casi da igual; a pesar de los esfuerzos del presidente Kuffuor de Ghana, no se sabe todavía el ganador.
(JCR)
Esta mañana, cuando estaba preparándome para ir a celebrar la Eucaristía y me resonaba dentro la lectura de Isaías sobre el Siervo de Yahvé, vino a verme de forma inesperada Odera, uno de los antiguos niños soldado con los que trabajé hasta hace poco tiempo en el Norte de Uganda.
(JCR)
“¡Que no, señora, que a su hija no le puedo poner por nombre “Aspirina”! Aunque les parezca mentira, no es esta una situación muy extraña cuando he tenido que bautizar a niños en alguna capilla perdida en el bosque del Norte de Uganda. La fiesta de mañana, del Bautismo de Jesús, me ha hecho recordar este y otros casos. Cuando uno oye esta salida no sabe uno si echarse a reir o si unirse al coro de los cuarenta o cincuenta angelitos que alternan el mamar de la teta de sus padres con el lloro a moco tendido y todo volumen, para desesperación del oficiante que pasea por entre las filas de los padres con el cántaro de agua.
(AE)
Me imagino que muchos de ustedes habrán visto las imágenes de los últimos días en los cuales se veía a incontrolados ciudadanos kenianos rompiendo
lunas y puertas de supermercados y arrasando con lo todo lo que pudieron encontrar. Aquellos saqueos dicen que costaron a los supermercados más de 1 millón de dólares, por lo cual se pueden imaginar que aquellas rapiñas no fueron moco de pavo.
Pues bien, aunque parezca mentira resulta que algunos de estos manilargos han comenzado a devolver algunos de los productos robados. ¿Se arrepintieron de esos viles actos? Parece que no, sino que más bien temieron la venganza “del más allá”. En los días posteriores a los saqueos corrió el rumor que se había echado un terrible maleficio contra todos aquellos que tuvieran en sus casas bienes robados.
(JCR)
Durante los últimos días he estado reflexionando sobre qué significa ser misionero hoy en África y lo primero de lo que me he apercibido es que hay, por lo menos, tres situaciones distintas a las que hay que saber adaptarse. Curiosamente, los tres escenarios se dan en Uganda, el país donde llevo 20 años, y me atrevo a describirlas de la siguiente manera.
(JCR)
Más de 40 representantes de confesiones religiosas cristianas y musulmanas han convocado para hoy una oración por la paz en Korogocho, uno de los slums de la capital de Kenia, Nairobi.
En este país africano la mayor parte de las iglesias se han destacado siempre por su denuncia de las situaciones injustas. En estos suburbios miserables son a menudo las únicas organizaciones donde la gente puede confiar y encontrar servicios sociales de calidad a los que pueden tener acceso (educación, sanidad, cultura). Con motivo de la convocatoria de esta oración por la paz, los 40 líderes espirituales han
hecho`público un comunicado en el que deploran la muerte de 18 personas en la violencia que se ha desatado en Korogocho (en todo el país se habla de 600).
(JCR)
En buena parte de las comunidades cristianas en África ocurre un fenómeno que a nadie que haya estado por estas latitudes se le escapa: las iglesias suelen estar a rebosar, y –en contraste con lo que suele ocurrir en Europa- con muchos jóvenes y adultos, pero a la hora de comulgar se acercan muy pocos. Es este un hecho al que nunca me he acostumbrado y contra el que cada vez me rebelo más.
El origen de ese desaguisado está en la situación matrimonial en la que se suelen encontrar la mayoría de los asistentes a misa, y al aplicar el Derecho Canónico con todo su rigor son pocos los que se pueden acercar a recibir los sacramentos. Ya lo decía un anciano obispo ugandés a cuyas órdenes trabajé un par de años, que cuando hace más de 35 grados a la sombra el Derecho Canónico funciona poco.
(AE)
Cuando todo el mundo se apresura para tener todo a punto para Nochebuena el día 24 de Diciembre, en Etiopía parece como si la vida
siguiera su curso sin cambios notables en la monotonía diaria. Eso sí, cuando se aproxima el principio de Enero es cuando, como si se quisiera recuperar un tiempo perdido, las ciudades se llenan de esa prisa pre-navideña porque para los Etíopes, sean de la denominación cristiana que sean, Navidad no es el 25 de Noviembre sino el 7 de Enero.
Etiopía, un país históricamente dominado por la poderosa Iglesia Copta (Ortodoxa), nunca aceptó la reforma gregoriana impulsada por el papa que, en el año 1582, suprimió del calendario varios días que se habían acumulado con pasar del tiempo y que habían hecho que la fecha de Pascua comenzara a retrasarse de manera notoria y que los meses del calendario no coincidieran exactamente con el año solar y las estaciones.
(AE)
Me llegan unos titulares diciendo que España es un país de alumnos
indisciplinados y de profesores deprimidos. No me extraña en absoluto. Tengo entre mis familiares y amigos de España bastantes personas que trabajan en diferentes ámbitos de la educación, desde preescolar hasta enseñanza universitaria. Prácticamente todos se quejan de la falta de motivación que tienen, causada casi siempre por la desidia del alumnado y en algunos casos por las actitudes chulescas y desafiantes de estudiantes para los que aparentemente estar en la escuela es un suplicio en el cual de paso se le hace pasar un calvario a quien intenta enseñar.
No me extraña que algunos profesores y maestros sufran de depresión; entre los enseñantes que conozco no faltan aquellos que han recibido amenazas físicas simplemente por llamar a alguien al orden.
(JCR)
“Kenya yetu, hakuna matata” ¿Les suena? Aunque no sepan ustedes suahili por lo menos es posible que hayan oído alguna vez la famosa expresión que podría traducirse como “no hay problemas”. La pegadiza cancioncilla, que empieza con las palabras “Yambo, yambo Buana!” –y que más de un guiri despistado ha debido de confundir con el himno nacional de Kenia- la aprenden los turistas que van de safari fotográfico o a las playas de Mombasa desde el primer momento en que pisan el hotel y les salen al paso los chicos vestidos de Masai que venden abalorios y cobran cinco dólares al extranjero lo suficientemente tonto como para hacerse la foto con ellos –convenientemente ataviado de camisas floreadas y pantalones cortos- y enseñarla después a los vecinos en Wisconsin o a los sobrinos en un barrio de Munich, de Milán o de Madrid.
Al hilo de la oleada de violencia que desde hace varios días no cesa en Kenia me ha venido a la mente que durante décadas los kenianos han vendido la imagen de su país como un idílico lugar “sin problemas”, imagen reforzada por países europeos y norteamericanos que se han hartado de afirmar sin pudor que Kenia era un modelo de estabilidad política en medio de países de África del Este afectados por mil guerras y convulsiones, léase Uganda, Sudán, Ruanda, Burundi y Somalia.
(AE)
Este es el grito que en unísono han lanzado los principales periódicos de Kenia, el “Standard” y el “Daily
Nation”, dirigido a la clase política del país. En medio de la locura sangrienta y revanchista que está asolando Kenia, sale por fin una voz que llena de cordura el desolado panorama de un país que apenas puede creer lo que está viendo en los últimos días.
Es a esos medios de comunicación independientes a los que el gobierno de Kibaki veta el acceso a las ruedas de prensa y les prohíbe cualquier tipo de transmisión en directo en el caso de los medios audiovisuales. Se les acusa de ser partidarios cuando desde hace semanas, durante la campaña electoral y en la jornada misma de los comicios, han hecho lo que mejor saben hacer. A pesar de ser Kenia un país con profundos problemas de corrupción y pobreza, los medios de comunicación son uno de los estamentos más dignos que se pueden encontrar en el país.
(JCR)
El reciente secuestro de las dos cooperantes –una española, la otra argentina- de Médicos Sin Fronteras en
Somalia me ha traído a la memoria la excelente labor que realiza esta organización humanitaria (no les suele gustar que les llamen ONG) en muchos de los lugares más olvidados y heridos del mundo. Durante varios años he conocido a sus distintas secciones (holandesa, francesa, suiza, española) en el Norte de Uganda, y siempre me ha llamado la atención su afán por ir a lugares donde otros no quieren ir.
Cuando a principios de 2003 el distrito de Pader era el epicentro de la violencia de los rebeldes ugandeses y había emboscadas y matanzas todos los días, allí no se quedó ninguna ONG excepto Cáritas. Recuerdo la desolada calle principal de Pader, mientras soplaba el viento seco y fuerte, como una ciudad fantasma de película del Oeste, rodeada de cientos de cabañas escuálidas donde se hacinaban miles de personas desesperadas sin apenas nada que comer.
(AE)
Escribo estas líneas con indignación, ironía y con terrible pena. Una noticia como la que recibimos en este teóricamente alegre principio de año
nos habla de 50 personas, en su mayoría mujeres y niños, quemados vivos en una iglesia de Eldoret, en el Norte de Kenia. Me llega esta terrible noticia y ¿qué veo en nuestra bendita página de Religión Digital? Las eternas discusiones sobre la ortodoxia y la eterna descalificación eclesiológica de los “conservadores” contra los “progresistas” y viceversa... titulares que hablan de arrianismo, del papel político de la iglesia, su presunta cercanía al PP y de la pureza de fe... otros días la discusión será sobre la misa en latín, sobre los hábitos de las monjas y sobre la declaración del tal o cual prelado...
Me acuerdo de aquel evangelio donde Jesús acusa a los fariseos de filtrar al mosquito y tragarse el camello.
(AE)
Los seguidores de este blog habrán visto que los acontecimientos de los
últimos días en Kenia han empañado incluso la atmósfera de optimismo y buenos deseos que todo hijo de vecino debería disfrutar en estos días.
Varios días después de las elecciones, hay ya 120 muertos confirmados sobre la mesa, algunos de ellos víctimas de la represión de las fuerzas de seguridad, que han utilizado munición real para controlar las manifestaciones callejeras, otros simplemente víctimas del odio tribal reprimido de aquellos que con machetes y piedras creen que con el derramamiento de sangre pueden corregir la injusticia que se les ha hecho manipulando las elecciones. Toda una situación tremendamente triste que afectará profundamente a uno de los países más estables de África, cuyo gobierno – si sale adelante – se verá marcado por la circunstancia de haber ganado por medios irregulares y fraudulentos.
Jueves, 16 de febrero
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes