Ruanda (II), Los muertos por el genocidio y "los otros"
21.12.07 @ 10:00:12. Archivado en Gentes y rostros, Política y Economía, Artículos José Carlos (JCR)
(JCR)
Desde 1994 los medios de comunicación han informado ampliamente del genocidio que tuvo lugar durante tres meses en Ruanda contra los Tutsis, y que según cifras oficiales se cobró al menos 800.000 vidas. Esta tragedia sigue atrayendo
toda la solidaridad del mundo, y sus organizadores han merecido –justamente- la condena de la humanidad. Pero hay otra parte de la historia de la que apenas se habla, y cuya mención en Ruanda puede incluso constarle a uno la cárcel, si no la vida: los muchos miles de personas asesinadas por el régimen actualmente en el poder, el Frente Patriótico. Curiosamente, su presidente Paul Kagame recibe premios internacionales a los derechos humanos, sobre todo desde que hace unos meses suprimiera la pena de muerte, un castigo que sin embargo ha aplicado sin compasión a mucha gente durante muchos años.
En Ruanda hay monumentos para honrar la memoria de los muertos durante el “genocidio”, se organizan actos de recuerdo y desde 2002 han funcionado tribunales populares conocidos como “Gachacha”, en los que la gente de los vecindarios hablan de lo que ocurrió entonces y pasan sentencia a los que declaran culpables. Asimismo, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, con sede en Arusha, ha emitido 33 condenas a algunos de los máximos responsables de aquellas matanzas. Sin embargo, su fiscal jefe Carla del Ponte dimitió en 2003, en parte por la frustración de ver cómo todos sus intentos por traer a juicio a altos mandos del ejército ruandés acusados de crímenes de guerra fueron bloqueados. Se está juzgando sólo una parte de lo que pasó.
Así me lo asegura Justin (nombre ficticio), quien con una inmensa pena me cuenta cómo en julio de 1994 los soldados del Frente Patriótico (que habían invadido Ruanda desde Uganda en octubre de 1990) atacaron su aldea:
“Agruparon a 150 de mis familiares, entre los que estaban mis padres, mis hermanos, hermanas, sobrinos, cuñados... y se los llevaron a un recinto según dijeron “para protegerlos”. Al día siguiente los mataron a todos. No me queda nadie de mi familia. Nunca he podido saber dónde están sus restos para darles un entierro digno y organizar un funeral”.
También Jean Pierre (nombre supuesto) me dice cómo durante las mismas fechas, en el distrito oriental de Kibungo el Frente Patriótico mató a prácticamente todos los Hutus que no consiguieron huir a la vecina Tanzania. Cuando le pregunto qué piensa de la reconciliación en Ruanda me dice: “Es muy difícil hablar de reconciliación cuando no podemos decir TODA la verdad, sino sólo una parte de ella, la que quieren los que están en el poder”.
Y cuando visito Ruhengeri, en el norte del país, paso por una zona de camino hacia los volcanes donde el Frente Patriótico arrasó poblados enteros en operaciones de represalia contra grupos de Interahamwe que habían lanzado incursiones desde la vecina República Democrática del Congo.
El núcleo inicial del Frente Patriótico lo formaron oficiales y soldados del ejército ugandés –Tutsis ruandeses en su mayoría- que habían combatido con el presidente de Uganda Yoweri Museveni y le ayudaron a tomar el poder en 1986. Cuando lanzaron los primeros ataques desde Uganda en octubre de 1990 se les empezaron a unir otros jóvenes Tutsis de Ruanda y Burundi, así como bañamulengues del Congo. Desde aquel momento eliminaron sistemáticamente a todos lo que sospechaban de estar en contra de ellos. Cientos de miles de refugiados Hutus de aquellas zonas llegaron a Kigali en aquellos años. Las matanzas continuaron al mismo tiempo que tenía lugar el llamado genocidio, y después. En 1995 el Frente Patriótico lanzó un ataque armado contra el campo de desplazados de Kibeho, en el suroeste del país –donde había habido incursiones de rebeldes procedentes del Congo-, causando la muerte a al menos 2,000 personas.
Y cuando el mismo ejército ruandés atacó los campos de refugiados del Congo en 1996, desde donde operaban los antiguos soldados y milicias del anterior presidente Habyarimana, mató a decenas de miles de civiles. Naciones Unidas, por aquellos años, identificó al menos 40 lugares donde creía que habían tenido lugar masacres de Hutus llevadas a cabo por el Frente Patriótico. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denunciaron todas estas matanzas en su día, pero tuvieron poco eco internacional.
El gobierno ruandés actualmente en el poder nunca ha aceptado colaborar con ninguna investigación que saque a la luz estos crímenes, ni tampoco ha dado luz verde a que estas matanzas sean parte de la jurisdicción de los tribunales Gachacha, cuyo mandato debería expirar a finales de este año. Una iniciativa para instaurar una Comisión de Verdad y Reconciliación, similar a la que tuvo lugar en Sudáfrica (concluida en 1998) fue propuesta en 1997 y rechazada por el gobierno ruandés.
“Lo que ocurre en nuestro país es simplemente que el más fuerte, el que ha ganado, tiene toda la razón. Pero no puede haber una verdadera reconciliación cuando no se reconoce el sufrimiento de una parte de la población”.
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JC Rodríguez, A Eisman
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