20 años después de Sankara, un gran lider africano
15.10.07 @ 09:45:44. Archivado en Desarrollo, Gentes y rostros, Política y Economía, Artículos José Carlos (JCR)
(JCR)
En estos días se cumplen 20 años del asesinato de Thomas Sankara, que fue presidente de Burkina
Faso de 1983 a 1987. Como en el caso de Salvador Allende en Chile, este gran dirigente intentó levantar a su país de la miseria por medio de políticas socialistas y murió violentamente por la acción de algunos de sus más directos colaboradores, dirigidos por intereses extranjeros.
Cuando el capitán Sankara llegó al poder, el país se llamaba Alto Volta. Al año siguiente fue rebautizado como Burkina Faso, "el país de los hombres íntegros". Este país saheliano del África Occidental era uno de los más pobres del mundo como fruto de unas políticas post-coloniales desastrosas en las que unos dirigentes corruptos se aprovechaban de los recursos del país. La mayor parte de las tierras aptas para cultivos estaban desaprovechadas, y los terrenos se repartían dependiendo del antojo de los jefes locales que los usaban para pagar favores y prebendas. Apenas el 20% de los niños estaba escolarizado, y una legión de miles de funcionarios de dudosa eficacia absorbían la mayor parte de los fondos de las arcas del Estado.
Sankara inició una política socialista adaptada a la realidad africana: dispuso que en adelante cada provincia del país tendría que ser autosuficiente y pagar a sus propios funcionarios. Para evitar el riesgo de tribalismo y desigualdades entre estas regiones, inició ambiciosos proyectos nacionales como la construcción de carreteras y un ferrocarril, en los que se implicó a toda la población. Sankara, que siempre hizo gala de una gran austeridad en su vida personal, y sus ministros se unieron a la población en los días de trabajo comunitario para.
También se nacionalizaron las tierras, que fueron repartidas entre la población rural según sus necesidades. Al cabo de cuatro años se consiguió una escolarización casi total, mejoraron notablemente las infraestructuras del país y se llegó a la autosuficiencia alimentaria.
Pero el ejemplo de Sankara era una amenaza para otros regímenes corruptos del Africa francófona, como los de Houphouet-Boigny, de Costa de Marfil y Omar Bongo, de Gabón, y Francia -que los apoyaba- temió que esta revolución podía extenderse a otros países de África. En octubre de 1987 uno de los más directos colaboradores de Sankara, Blaise Campaoré, dio un golpe de Estado, que muchos vieron como teledirigido desde Francia. Sankara fue detenido y asesinado el 20 de octubre de 1987.
En poco tiempo, Burkina Faso volvió a ser uno de los países más pobres del mundo, la corrupción volvió a tomar carta de ciudadanía y el país se convirtió en un refugio y lugar de suministro para los grupos rebeldes armados que han sembrado el terror en países vecinos como Liberia y Sierra Leona. Campaoré sigue la línea de los dirigentes africanos que han cambiado la Constitución de sus países para perpetuarse en el poder.
Thomas Sankara merece un puesto de honor entre los dirigentes africanos más integros que han sacrificado sus vidas por sus pueblos, como Nelson Mandela, Julius Nyerere, Kwame Nkrumah o Patrice Lumumba.
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JC Rodríguez, A Eisman
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