Reflexiones sobre Entrevías desde "aquí abajo"
12.07.07 @ 18:20:58. Archivado en Religión, Costumbres, Artículos José Carlos (JCR)
(JCR)
Desde hace meses sigo con interés los acontecimientos en torno a la parroquia de Entrevías (me resisto a llamarla “roja”, los colores sólo me gustan en las telas africanas). No he estado nunca allí, y al cura Enrique de Castro sólo le he encontrado una vez en mi vida, hace unos 18 años. El y sus compañeros, personas entregadas día a día a los más marginados, se merecen todo el respecto del mundo. Con las limitaciones de quien escribe desde la distancia, se me ocurren un par de comentarios desde este lugar de África.
Leo lo que dicen los curas de San Carlos Borromeo: “Los pobres (o excluidos) tienen derecho a tener su comunidad parroquial”. Yo, como en los 18 años que he trabajado en parroquias del África rural, sólo he tenido pobres y nada más que pobres, y no he podido elegir, pues qué quieren que les diga. Que mi conclusión es que los pobres (o excluidos) tienen derecho a que se les acoja en todas las parroquias y a sentirse parte de todas ellas, no sólo de una. Algo no va bien en la Iglesia de cualquier país cuando hay marginados que se sienten bien en una comunidad parroquial y no en otras. También me parece justo añadir nadie tiene el monopolio de la solidaridad. Yo, por lo menos, en las misiones donde he trabajado con desplazados de guerra, niños soldado y muchas otras víctimas, hemos recibido ayuda (y mucha) de parroquias de Italia, Alemania y España, tanto ubicadas en zonas pobres como ricas, y Dios se lo pague a todos ellos.
Yo no sé cómo serán las “sensibilidades culturales” de Entrevías y qué se entiende por “sencillez”, pero mi experiencia en África es que por muy pobre que sea la gente que viene a misa, si a mí se me ocurre un día salir al altar a presidir la liturgia en pantalones vaqueros estoy seguro de que mis feligreses me correrían a gorrazos. Y si además les repartiera rosquillas durante la comunión, no les digo que me llevarían a un psiquiátrico (que en todo Uganda sólo hay uno y nos pilla muy lejos), pero al hechicero de la esquina sí, porque pensarían que me ha poseído algún espíritu raro. La gente pobre con la que he celebrado la Eucaristía miles de veces debajo de un árbol, en una mesita o en el suelo, no me consentirían a mí ni a nadie que rebajáramos el nivel de dignidad que ellos perciben como acorde la grandeza de lo que se celebra, por muy excluidos y miserables que sean. Y lo verían como una falta de respeto hacia ellos. Por muy pobres que sean, en su iglesia de techo de paja quieren casullas bonitas, incensarios, y velas. Una vez que quise quitar las campanillas me echaron una bronca que me sirvió para recordar el resto de mi vida que yo no soy el dueño de la celebración.
Yo no sé cómo estará llevando todo esto el arzobispo de Madrid, pero me imagino que le estará costando lo suyo y que ha demostrado una gran paciencia. A mí el cardenal Rouco me parece una buena persona, sobre todo desde que un día del 2002, después que me hirieran en medio de un combate y me hicieran prisionero, me llamó por teléfono para interesarse por mí y darme ánimos, y eso que no me conocía de nada. En 19 años en África he aprendido que por muy buenos proyectos que tengamos, hay que esforzarse siempre en tener relaciones cordiales con la autoridad en la Iglesia, y eso conlleva que a veces hay que ceder, callar ciertas cosas en público aunque pensemos que tenemos razón y actuar con bastante humildad. Y les aseguro que he tenido que lidiar con más de un obispo que, más que difícil, era raro, rarísimo y hasta tonto de capirote (no creo que Rouco sea ninguna de estas tres cosas), y aún así en casos extremos tengo la impresión de que siempre se puede llegar a un acuerdo y una situación de convivencia normal, sin dar lugar a situaciones que al final nos prestamos a convertirnos en carnaza para cierta prensa a la que la Iglesia le importa tres pitos, pero que cuando hay escándalo hacen leña del árbol caído.
Así que, como África me ha enseñado a ser conciliador (aunque a veces sea mal alumno), expreso desde Uganda mi solidaridad con los curas de Entrevías, con el cardenal Rouco, con los excluidos de la parroquia de mi santo patrón y con todos los excluidos de todos los rincones del mundo, los de los suburbios de Madrid y los de los campos de desplazados de África, que vienen descalzos y con la camisa hecha jirones a misa, pero que quieren que su cura “se ponga la bata” cuando sale a celebrar con ellos.
P.D. Para aclarar malentendidos y que se puedan hacer una idea de lo "lujosos" que son nuestros artefactos litúrgicos incluímos una foto de un inciensario en versión ugandesa.
Comentarios:
Me gustó tanto su artículo que no pude resistir la tentación de llevárselo en mano a los sacerdotes de entrevías. Me lo recogió el padre Pepe Díaz.
Unidos en Cristo, bajo la atenta mirada de María. Alfonso, de colores!!!!!
Me merece todo el respeto tanto la labor de las personas que están en África como las que están en Madrid, ambas con los pobres. Y también la de aquellos que reivindican mejoras y señalan donde están las causas que generan la pobreza. Porque no sólo hay que dar de comer, sino enseñar a pescar, no solo hay que estar con los pobres, sino denunciar las causas de la pobreza. Ambas acciones son complementarias...
Lo único que a mi me extraña es porqué la Iglesia oficial sólo critica la cuestión formal de San Carlos.....Con las necesidades que hay.... es tan importante esa cuestión formal? Si la gente de entrevías se siente así más cercana con los que imparten la misa ¿No hay que hacerles caso, como se hace en África con los que quieren mantener la campanilla? ¿O sólo hay una forma de oficiar?
Porque cuando yo he ido a misa, en bastantes parroquias, me ha parecido (con todos los respetos) repetitiva, nada participativa, abs...
Para mi la parte clave de este tema viene a ser donde comenta: "Una vez que quise quitar las campanillas me echaron una bronca que me sirvió para recordar el resto de mi vida que yo no soy el dueño de la celebración
Si no están de acuerdo con el modo de celebrar de la Iglesia, allí donde se encuentran, tal vez es que no quieran pertenecer a a misma.
En realidad, si analizas las premisas de lo que dices, la conclusión a la que llegas no puede ser otra que apoyar a entrevías. Es cuestión de lógica.
La foto de su Blog con el incensario de premio,pero premio CELESTIAL. Gracias de todo corazón.
Otra cosa es que sus ideas, actuaciones, ética y comportamiento sean respetables que, bajo mi punto de vista, no lo son en absoluto.
No olvidemos que Enrique de Castro ha perturbado la fe de los sencillos escribiendo libros como "Dios es ateo" o "La manipulación que la Iglesia ha ejercido sobre el Evangelio".
Por favor, si necesitan ayuda de jóvenes españoles, escríbame a carlosjcg@hotmail.com . Estaremos encantados de ayudarle y servir a Cristo y además será una bendición para nosotros. Unos amigos y yo estamos viendo a dónde ir para ser útiles este agosto y aún no hemos decidido.
Y, una última cosilla, ¿por qué no le envía este artículo o una carta personal a los sacerdotes de Entrevías? Si su fin es honesto, seguro que les ayuda.
Un fortísimo abrazo.
1. Ya de pequeño aprendí que llevar limpio el cuerpo e ir vestido con decencia (cada uno en la medida de sus posibilidades) es una muestra de respeto hacia los demás. Da pena ver a esos politiquillos que para ir a Europa, o retratarse al pie de la Moncloa, se ponen traje y corbata, y luego van a los mítines disfrazados de "obreros de palleiro" (la corbata proscrita, of course). ¿Eso no es jugar a la bata? Hay que ser consecuente y mostrarse SIEMPRE como uno predica (según tu teoría, supongo que cuando vayas a una boda irás de traje de diario, ¿no?).
2.Jueces, militares y ... sacerdotes, sí, deben llevar la bata no por lo que ellos piensen, sino por la institución a la que sirven y que se les ha encomendado (que no es suya). Porque militares sin uniforme son una horda, y quedan fuera del derecho, y un juez cuando se reviste "encarna" la justicia (aunque esto en España sea bastante difícil de creer). En cambio, cientos de médicos y doctores,...
Se la ponen entre otros, los médicos, los jueces y los doctores en la Universidad. Así marcan distancias y se hacen respetar.
Pero en la iglesia de Cristo, la bata es herencia de una liturgia pagana que nada tiene que ver con la memoria de la muerte del Señor. Restos y adherencias de los cultos a mitra y otras religiones mistéricas.
Por favor, enterate bien de la situacion antes de cualquier comentario,porque aqui todos esos gestos y objetos liturgicos alejan más que acercan y lo importante es lo que nos acerca a Cristo y no lo que hace mas grande el espectáculo litúrgico
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JC Rodríguez, A Eisman
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