El duro destino de ser niño en África (y III)
26.06.07 @ 09:45:35. Archivado en Desarrollo, Gentes y rostros, Costumbres, Artículos Alberto (AE), Medios de comunicación
(AE)
Por último, la pandemia del SIDA ha dejado una clara huella en la sociedad africana. En algunas partes rurales, la enfermedad se ha cobrado la vida de prácticamente todas las personas de mediana edad, de manera que lo que antes eran pueblos habitados por personas de todas las edades ahora se han visto reducidos a asentamientos poblados sólo por ancianos y niños de padres que han muerto víctimas de la enfermedad. Los huérfanos del SIDA se cuentan por millones. Una de las experiencias más emotivas de mi vida fue la visita a un orfanato de niños seropositivos que las monjas de Madre Teresa tienen en Addis Abeba, la capital de Etiopía. Aunque las monjas se multiplicaban por atenderlos y por tener el sitio limpio como una patena, era claro que repartir las dosis mínimas de cariño y afecto a más de 200 críos era una tarea que iba mucho más allá de lo que aquellas cinco buenas y admirables mujeres eran humanamente capaces de dar. Cuando fui a visitar aquel lugar, me impresionó el sentir cómo los niños se desvivían por estar contigo, por cogerte de la mano, por llamar tu atención, por ser de alguna manera “únicos” y recibir la cantidad de cariño y afecto que sólo unos padres puede dar. En aquel momento me acordé de tantas y tantas parejas suspirando por adoptar un niño y los muchos obstáculos burocráticos que tienen que superar para hacerlo, mientras hay tantos niños soñando con un ambiente familiar y un cariño al que tienen derecho por nacimiento.
A todo esto hay que añadir que todavía quedan múltiples derechos a los cuales los niños africanos todavía no pueden acceder. En muchos casos, el ir a la escuela (aunque en algunos países se haya declarado la educación primaria como gratuita) es todo un sueño, mucho más es terminar la primaria, hacer estudios superiores, tener una buena formación profesional o ir a la universidad. Miles de niños, en vez de estar jugando, hacen cada día el trabajo que adultos deberían estar haciendo y posiblemente por menos de la mitad del dinero. Las circunstancias en las que nacieron han hecho que a miles de niños se les haya privado de su infancia.
No quiero pintar un paisaje desesperanzador, pero hay que ser realista y reconocer que la situación de la infancia en el Sur del mundo es muy preocupante. El resultado de todos estos factores que hemos mencionado son miles de niños solos, abandonados, maltratados, traumatizados, algunos de ellos han huído de sus casas debido a situaciones de violencia doméstica o de trabajos forzados. Son los “niños perdidos”, seres sin hogar que crecerán en un ambiente no pocas veces hostil donde tendrán que hacerse adultos antes de tiempo para poder sobrevivir y donde tendrán que crecer sin cariño y sin el afecto de una familia. Hace un par de días el mayor rotativo de Kenia mostraba 32 fotos de niños de diversas edades acogidos en un orfanato estatal y contaba someramente sus historias: desde el que fue enviado a comprar algo y nunca volvió a ver a sus padres como el que fue abandonado por el “pecado” de ser epiléptico, haber sido concebido de una relación puntual o ser hijo de una madre sin recursos.
A pesar de estas sombrías perspectivas, las personas y situaciones con las que trato cada día me hacen creer que hay esperanza... me imagino que será porque - a pesar de todas las amenazas y problemas - África sigue siendo el continente más joven del planeta.
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Yo soy sudamericana, chilena, y aún para nosotros los latinos que vivimos en condiciones de pobreza y subdesarrollo enterarnos de la manera en que viven los niños en África no nos deja de impresionar.
Es tan admirable el trabajo de los voluntarios y a su vez la falta de conciencia de los gobiernos millonarios, que da a pensar en que mundo vivimos.
Estamos tan ensimismados en los problemas de cada uno que a veces nos cuesta mirar hacia el lado y ver que somos privilegiados de tener casa, comida, familia, educación, salud, un trabajo digno.
Los niños de orfanatos están tan solos y son tantos los trámites que se necesitan para adoptar a un pequeño, que cosa mas contraproducente!
Un gran saludo y un abrazo de esperanza de una estudiante de Geografía...
...desde el sur del mundo...
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JC Rodríguez, A Eisman
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