"Señor, da dinero a nuestros padres"
25.06.07 @ 09:45:36. Archivado en Desarrollo, Religión, Costumbres, Artículos José Carlos (JCR)
(JCR)
Si quieres saber lo que la gente ha entendido de tu homilía, presta atención a lo que dicen en las oraciones de los fieles. Hace mucho tiempo que un compañero que lleva en Uganda más de cuarenta años me dio este sabio consejo. Ayer tuve otra ocasión de comprobar su veracidad.
Me llama la atención lo espontánea que es la gente cuando reza en público. Hace años, en una parroquia rural en el norte del país, un sacerdote ugandés al que la gente quería mucho y al que una polio había dejado cojo para el resto de sus días, tuvo lugar una escena curiosa. En una ocasión en la que el obispo realizaba la visita pastoral, durante las oraciones de los fieles, uno de los cristianos más bien anciano cogió el micrófono y elevó su plegaria, me imagino que sin malicia: "Señor, te damos gracias por el padre Francis, que es un pastor celoso y dedicado, pero que no llega a todas las capillas debido a su cojera. Te pedimos oh Padre misericordioso, que le des una pierna nueva para que no se retrase tanto y no nos tenga tango tiempo esperando a que empiece la misa. Roguemos al Señor". Al padre Francis no le hizo mucha gracia la oración, que provocó las risas de buena parte de los asistentes, pero qué se le va a hacer cuando la gente es así de espontánea.
Bueno, pues ayer estaba yo en la escuela secundaria de San Kizito, en un barrio de Kampala. Durante la homilía les conté la vida y milagros de San Juan Bautista, como no podía ser de otro modo, y la importancia de "preparar el camino al Señor" en nuestra vida cristiana y de ser profetas con espíritu de fe y sin miedo. Bueno, pues llegó la hora de las oraciones espontáneas, y la primera de ellas, dicha en público por un joven de unos 15 ó 16 años, me tuvo el resto del día reflexionando.
"Señor, gracias por hacer posible que estemos aquí estudiando. Te pedimos por nuestras madres, para que vendan más verduras en el mercado y consigan más dinero, para que nos paguen el colegio y el director no nos eche a la calle. Roguemos al señor..."
Y es que esto ocurre con muchísimos estudiantes, que viven pendientes de que alguien les pague las tasas escolares, y si llega el caso -que suele llegar frecuentemente- de que sus padres o familiares no consiguen el dinero necesario, se les pone de patitas en la calle hasta que paguen lo que corresponde al trimestre, y ya me dirán ustedes cómo se puede uno concentrar en sus estudios cuando así está el patio. Es algo que he visto infinidad de veces en los 19 años que llevo aquí, y que siempre me pone triste. Prácticamente todos los misioneros pagamos las tasas escolares a un cierto número de estudiantes que no tienen los medios necesarios para pagarse los estudios, pero iniciativas privadas de este tipo no dejan de ser una gota en el océano.
Así que no me extraña que a los chicos y chicas para los que celebro la misa los domingos en su colegio les importe tres pitos San Juan Bautista, el profetismo, si hoy es tal o cual domingo del ciclo C del tiempo que toque o la segunda venida del Mesías. A veces no nos viene mal a los que estamos detrás del altar que nos recuerden que la mayor parte de la gente con la que bregamos día a día tiene como preocupación principal cómo comer antes de que se acabe el día o cómo llegar al final del trimestre sin que te echen a la calle y te tiren por tierra todas tus ilusiones y tus planes de futuro.
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JC Rodríguez, A Eisman
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