El ángel de la paz en Burundi
30.05.07 @ 14:35:57. Archivado en Gentes y rostros, Política y Economía, Religión, Costumbres, Arte, cine, libros, música, Artículos José Carlos (JCR), Medios de comunicación
(JCR)
Me han asegurado que se le puede enviar una carta con las señas “Maggy. Burundi” y la misiva llegará sin ningún problema. Marguerite Barankitse, de 51 años, es la personalidad más conocida de este pequeño país centroafricano que durante décadas se ha desangrado en matanzas y guerras sin fin y que desde 2003 goza de una frágil paz. Acabo de venir de una visita de nueve días y uno de los aspectos que más me han impactado ha sido la tenacidad de esta heroína nacional.
Maggy es miembro del instituto secular “Auxilium”, que tiene su sede en Lourdes (Francia). En 1993 trabajaba en las oficinas del obispado de Ruyigi, en el este del país. El 21 de octubre de ese año fue asesinado el presidente Melchior Ndadaye, de la mayoritaria etnia hutu, y los días sucesivos se convirtieron en una orgía de violencia incontrolada en la que decenas de miles de personas perdieron la vida a manos de bandas armadas de extremistas. El 24 de octubre un grupo armado de tutsis invadió el recinto del obispado, donde Maggy -que es tutsi- había acogido a varios cientos de aterrorizados hutus que habían buscado refugio en sus edificios. Tras llamarla traidora y golpearla con saña, la desnudaron, la ataron a una silla y la obligaron a presenciar cómo mataban a machetazos a 72 personas. Las mujeres que estaban a punto de ser sacrificadas le dijeron: “Maggy, cuida de nuestros hijos”.
En el libro “La haine n’aura pas le dernier mot” ("El odio no tendrá la última palabra", ediciones Albin Michel, Paris), publicado por Christel Martin hace dos años, Maggy recuerda su trauma de aquellos días, cuando se encontró con 25 niños huérfanos a los que cuidar: “Al principio crees que esta locura durará una semana. Después ves que los asesinatos siguen todos los días. Llega un momento en que no te fías de nadie y te sientes traicionada por todos... Si no hubiera sido por mi fe y la oración m habría suicidado”.
Poco a poco, con la ayuda de la diócesis y de varios organismos internacionales, Maggy sacó adelante a los huérfanos, que de 25 pasaron a ser cientos y después miles. Muchos niños cuyos padres fueron asesinados en la locura de la guerra que arrasó Burundi de 1993 hasta 2003 acudieron a ella. Su nombre se extendió en el país y en el extranjero, acudieron voluntarios de otros países y poco a poco fue desarrollando su proyecto de caridad y de reconciliación bajo el nombre de “Maison Shalom”. Esta ONG ha conseguido reintegrar a varios miles de huérfanos, cuenta con un centro conocido como “La Ciudad de los Ángeles” con una biblioteca, un cine que sólo proyecta películas sobre temas de paz, una escuela de formación profesional y un sin fin de actividades más. Su última iniciativa ha sido la construcción de un hospital en Muyigi donde los médicos serán algunos de los huérfanos que siguieron sus estudios hasta graduarse en medicina. Pero sobre todo el sueño de Maggy ha sido siempre “que los niños cuyos padres fueron asesinados se conviertan en los educadores de paz y reconciliación de los que asesinaron a sus padres”.
Marguerite Barankitsa ha recibido multitud de premios internacionales, y es una firme candidata al Premio Nobel de la Paz. En el año 2000 recibió la medalla de los Derechos Humanos concedida por el gobierno francés. Durante la ceremonia de recepción, en presencia del entonces primer ministro Lionel Jospin, pronunció estas palabras: “Espero que la mano que hoy me da esta medalla deje de dar armas que mantienen la guerra en mi país”.
Más información sobre esta gran obra se puede consultar en www.maison-des-anges.org
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/97309
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Dios os bendiga
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
JC Rodríguez, A Eisman
autor
Contacto








