Obsesiones
29.05.07 @ 09:45:48. Archivado en Gentes y rostros, Política y Economía, Religión, Costumbres, Artículos Alberto (AE), Medios de comunicación
(AE)
Dicen que durante los días de la revolución bolchevique de 1917, el sínodo
de la iglesia ortodoxa estaba reunido e interminables discusiones estaban teniendo lugar sobre si las vestiduras litúrgicas de una determinada fiesta tenía que ser de un cierto color o de otro. Mientras un drama humano se desenvolvía en aquella empauperada Rusia prácticamente feudal, los hombres de Iglesia se enfrascaban en temas prácticamente banales e intrascendentes. ¿Por qué les cuento esto? Simplemente al hilo de unas iluminadoras declaraciones de Desmond Tutu.
Para las personas que siguen la historia más reciente de África, el Arzobispo Desmond Tutu no es un desconocido. Este venerable clérigo anglicano de 76 años ha sido durante toda su vida un infatigable luchador contra el sistema de discriminación racial institucionalizado en Suráfrica como Apartheid, un icono en defensa de los Derechos Humanos y una respetada autoridad moral del país, especialmente durante el extenso y doloroso proceso de la Comisión de Verdad y Justicia que intentó cerrar las heridas de decenas de años de discriminación, opresión e impunidad.
A pesar de haberse jubilado de su condición de Arzobispo y de su avanzada edad, su voz sigue siendo un reflejo de la conciencia crítica de una persona que conserva la lucidez y la agudeza mental de un verdadero anciano africano, que lo mismo puede saltar con un chiste que con una fábula de animales africanos llena de profundo sentido moral, teológico o filosófico.
En estos días, agitados por divisiones internas en el seno de la Comunión Anglicana en todo el mundo y con la amenaza por parte de las iglesias africanas de llevar a cabo un cisma y separarse de otras iglesias hermanas, ha vuelto a alzar su voz y a usar su agudo estilo para ejercer una clara autocrítica. Acusa a la iglesia Anglicana de África de estar extraordinariamente obsesionada con el tema de los sacerdotes homosexuales y las uniones del mismo sexo, cuando en el continente hay muchos otros temas más urgentes y como ejemplos de esta urgencia cita la situación de Zimbabue, la pandemia del SIDA y el conflicto de Darfur.
Dice que la iglesia se ha doblegado ante el régimen de Mugabe y se siente decepcionado de la tibia reacción que los países africanos han tenido ante los atropellos y la falta de libertad que han sido la norma del gobierno de Harare. “La Iglesia no se ha levantado ante el mal y no ha ejercido el ministerio profético que uno esperaría.” ¿Porqué quedarse siempre con permanente fijación en los males “de cintura para abajo” como si fuéramos nosotros, no Dios, quien tuviera que juzgar sobre ellos? ¿No claman al cielo las muertes que se siguen produciendo por el silencio de los que nos llamamos justos y solidarios?
En otro post, mi compañero de blog hablaba de uno de los males de la iglesia en África llamado “la ley del silencio”, donde hay cosas de las que se habla y cosas de las que se calla. Pues bien, me alegro mucho que este ilustre testigo de nuestros días haya puesto de nuevo el dedo en la llaga y haya hecho un análisis tan lúcido de la situación, despertando las conciencias para que las iglesias africanas estén en contacto con los temas que de verdad afectan y preocupan a las personas, no con temas intrascendentes que en este contexto en particular no tienen especial relevancia.
Gracias a Dios, sigue habiendo profetas que abren los ojos de los mortales.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/96998
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
JC Rodríguez, A Eisman
autor
Contacto








