Corrupción, el reino de la desfachatez
26.05.07 @ 13:27:24. Archivado en Desarrollo, Política y Economía, Costumbres, Artículos Alberto (AE)
(AE)
Es sin duda uno de los cánceres que impiden que muchos de los países en vías de desarrollo puedan salir de la situación de precariedad e injusticia en la que viven.
A veces la corrupción es promovida por el propio gobierno (está involucrado hasta arriba), a veces son estructuras paralelas (grupos rebeldes, mafias, jefes locales) las que sacan el beneficio… y casi siempre es el pobre ciudadano o ciudadana de turno a quien le toca perder. A veces más que un sistema, puede ser una manera de vida y una estructura mental… cuando uno ha crecido acostumbrado a la mordida (ya sea a funcionarios, policías o cualquier personaje con influencia) no se adapta a situaciones “normales” en la que cada persona vale lo mismo y tiene los mismos derechos.
La corrupción impone un pago por un servicio que en verdad es gratis, aunque la definición creo que se queda corta;, también es pagar para conseguir algo que de otra manera sería bastante improbable o inalcanzable. Todo se puede conseguir por medios corruptos, desde un aprobado en unas oposiciones hasta un pasaporte (cuando la gente no sabe que tener un pasaporte es un derecho, no un privilegio que concede el estado), todos los documentos y permisos para acciones legales o ilegales. No hay fronteras, no hay “peros”, mientras haya liquidez se superarán todas las trabas.
Trabajo desde varios años apoyando a un grupo de mujeres que organizan clases de alfabetización para adultos y aprovechan también para concienciar a las mujeres sobre sus derechos y su papel en la sociedad. Estas mujeres han hecho grandes esfuerzos por llevar a cabo sus actividades en Sudán, en medio de la guerra y con múltiples limitaciones logísticas y organizativas. Tenían un contable en el cual delegaban la mayoría de sus actividades financieras y este pollo, se aprovechó de la confianza que pusieron en él y poco a poco consiguió sacar de la organización la suculenta suma de 50.000 dólares; todo un fortunón que el tío se apañó a costa de los salarios de cientos de maestros en Sudán. Esto lógicamente supuso un gran palo para la organización, que tuvo que subsistir “del aire” durante meses durante los cuales se siguió dando clase con los maestros trabajando sin salario alguno… lo edificante del caso es que hubo centros que, aún después de 6 meses, consiguieron llevar a cabo sus actividades educativas aunque nadie les apoyara económicamente ni con un céntimo. Toda una gesta heroica máxime en un país donde se vive con lo mínimo.
Y meses después ¿saben Uds. dónde está ese contable? Pues paseándose por la calle, ya que cameló al juez, al abogado y a todo quisqui con toga o sin ella (claro, con tanta liquidez en el bolsillo no es difícil “convencer” al personal de la inocencia de uno). Gracias a la maravillosa justicia de este país y a la incólume rectitud de sus magistrados, el culpable de que cientos de personas no puedan recibir sus salarios vive mejor que un marajá disfrutando tranquilamente de su desfalco, mientras que muchos otros (como siempre, los más indefensos) tienen que seguir jodiéndose y aguantando carretas y carretones porque no hay quien defienda su causa.
No toda la corrupción es a gran nivel o de guante blanco, también hay pequeñas corrupciones contra las cuales los ciudadanos se ven indefensos… Tarde soleada, los billetes de matatus (furgonetas de transporte público) valen digamos 30 chelines. Comienza a llover torrencialmente y como por arte de magia no hay matatus para tanto pasajero… automáticamente el billete para la misma ruta se eleva a 60 chelines y quien no paga esa cantidad no viaja… cortesía de la magnánima decisión del chofer del vehículo. Ante ese atropello, poca gente protesta. Saben que no habrá policía al cual recurrir ni habrá institución que los defienda. Apechugan y aguantan resignadamente como jabatos. Algunas veces he pensado que lo que hace falta en África son más asociaciones de usuarios y consumidores o grupos cívicos que puedan decirle al gobierno y a los grupos que se aprovechan de la corrupción algo así como “basta ya” y puedan promover acciones que cambien la flagrante situación de opresión e injusticia.
Con esto, no quiero caer en la fácil cantinela de “países africanos = corrupción” como si el resto de los países estuvieran libres de pecado. Hoy he querido hablar de la que se encuentra aquí y con la que tienen que lidiar la señora María y el señor Juan día tras día… La corrupción no es monopolio del hemisferio Sur, y si no que se lo pregunten a más de un empresario famoso, algunas folclóricas y personajes de la jet… lo que pasa es que en Europa y Norteamérica es mucho más de guante blanco y de cantidades fastuosas más que la corrupción más a bajo nivel del policía de la esquina.
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JC Rodríguez, A Eisman
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