¿Luna de miel solidaria?
14.05.07 @ 09:20:03. Archivado en Desarrollo, Gentes y rostros, Artículos Alberto (AE)
(AE)
Un querido amigo me comenta el caso de una pareja que han decidido renunciar a los regalos de boda y les piden a las personas que vayan a
asistir al acontecimiento que contribuyan a un proyecto en el llamado “Tercer Mundo”. Hasta ahí genial y una acción muy loable máxime en una sociedad tan llena de consumismo donde sobra de todo y en la cual un acto así de solidaridad puede llevar a otros a romper con la espiral del “yo no voy a ser menos que mi vecino” cuando se trata de organizar eventos sociales.
Pero lo que esta pareja propone va más allá. Ellos quieren irse de luna de miel al sitio donde esté el proyecto que van a apoyar, para así asegurarse que se está utilizando de la manera correcta. Qué quieren que les diga, me parece que esto es mezclar churras con merinas… creo que si quieren hacer una buena luna de miel que se vayan a Cancún, a las Baleares, a las islas perdidas del Mar Egeo o a Nueva York si es que les gustan el ruido, las hamburguesas y los rascacielos. Creo que si se quiere tomar contacto con una realidad concreta, esto se tiene que hacer en un contexto apropiado. No me parece que se tenga que mezclar lo personal (que sería teóricamente el placer de estar juntos después de haber dado un paso crucial en la vida) con la realidad pura y dura de muchas personas que ya tienen bastante que hacer como para también aguantar a los pocholos que quieren tomar fotos de todos y de todo… bueno eso si son más o menos acomodadizos… porque si se da el caso que encima son delicadillos, entonces ya me imagino la escena: “cariño, yo esto no me lo como”, “la cama no hay quien duerma en ella”, “ay, que en la cabaña hay bichitos por todos lados”…
No sé, me da algo de reparo este tipo de iniciativas “buenistas” pero que hasta cierto punto parecen que equiparan a la pobreza con otras situaciones “pintorescas” que hay que experimentar, como el ir a las pirámides o ver las cataratas del Niágara. Estas iniciativas siguen el lema “ala, vayamos a ver a estos pobres desgraciados para que luego podamos apreciar más lo que tenemos.” Yo lo que les aconsejaría a estos jóvenes tan llenos de ilusión por celebrar su amor tan cerca que los desfavorecidos que, en vez de irse para cualquier destino “pobre” 15 días y volver con la cámara llena de fotos que se planteen un compromiso más serio y a largo plazo para poder ayudar en la lucha contra la pobreza. Es fácil estar 10 o 15 días “jodido” con no electricidad, sin comida “en condiciones” o sin comodidades tales como el móvil o el internet… cuando uno sabe que después de tanta penitencia te está esperando de nuevo el confort de tu casita y el ambiente inigualable del bar de al lado donde uno contará entre caña y caña las peripecias solidarias del viaje. Mi escueto y humilde mensaje a estas personas sería: No se vengan para una misión solidaria de 15 días… si quieren ayudar a esta gente prepárense adecuadamente y vénganse y “enfánguense” como mínimo 6 meses, o incluso un par de años con alguna organización o una congregación religiosa o en algún convenio bilateral con una institución sanitaria, educativa o cultural. Iniciativas y oportunidades no les van a faltar… si quieren hacer solidaridad, háganla de verdad.
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JC Rodríguez, A Eisman
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