Un maestro "de los de antes de la guerra"
05.05.07 @ 09:31:18. Archivado en Desarrollo, Política y Economía, Costumbres, Artículos Alberto (AE)
(AE)
Vengo de un pequeño seminario en el que tanto grupos de mujeres, jefes tradicionales, representantes de las autoridades y otras personas se han reunido para analizar sus propios problemas. Más de una vez se acusa a las organizaciones internacionales de venir a los países subdesarrollados con todas las soluciones en su maletín… pues bien, esta vez, en vez de disparar primero y preguntar después, se ha querido que los que sufren los problemas sean también los primeros en analizarlos y encontrar las causas profundas.
El problema a analizar era el fracaso escolar de las niñas y mujeres. Un gran tanto por ciento de las chicas se quedan en el camino y por diferentes circunstancias tienen que renunciar al casi utópico sueño de tener una educación. Aunque los niños tampoco lo tienen fácil, sin duda tienen muchos más elementos a su favor para poder conseguir este sueño. Cuando una familia tiene cierto dinero ahorrado para educación, hay una gran probabilidad que se envíe a los niños a la escuela y se deje en la casa a las niñas…
Hoy un maestro de los que están presentes en el seminario se levanta y se presenta como un “maestro antiguo”, es decir, uno de aquellos que todavía en tiempo de la colonia recibió una educación pedagógica adecuada… después de aquel tiempo, la guerra destruyó todo y la calidad pedagógica ha brillado siempre por su ausencia… uno no puede ser un maestro simplemente con la voluntad, hay que poner también algo de ciencia y del “librillo” que siempre se ha mencionado en los refranes… Este maestro dice que hoy no hay orden, que los padres de hoy no son como los de antes que se preocupaban por el progreso de sus hijos y comprobaban día a día los deberes. Hoy la guerra ha destruido demasiadas actitudes y ha hecho que haya una abulia generalizada. Parece como si no hubiera ya nada que perder… o nada por lo que luchar.
Muchos de estos maestros son para mí verdaderos héroes. 50 o 60 años después, siguen hablando de la educación como algo maravilloso, se entusiasman, les brillan los ojos… intentan contagiar esa pasión que no ha disminuido con los años y con las penurias de la guerra, el desarraigo y la violencia. No han querido rendirse a la evidencia de las cifras, de los abandonos escolares… hasta el punto de decir “cuando una alumna abandona la escuela, el maestro es el primer perdedor.” En un mundo donde un servidor ha perdido ya el respeto por muchos de estos gobernantes, politicachos vestidos de caqui o de civil, sigo pensando que personajes llenos de entusiasmo y de fe como estos son los que portan la llama de la esperanza a nuevas generaciones. Muchos de los grandes personajes de este mundo han reconocido la huella que dejó en ellos en su día un cierto maestro o maestra. Ojalá que muchos alumnos de esta África de hoy se dejen “incendiar” por la pasión que he visto hoy reflejada en los ojos ese “maestro antiguo” de antes de la guerra.
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JC Rodríguez, A Eisman
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