La comunión del silencio
02.05.07 @ 09:20:13. Archivado en Desarrollo, Religión, Artículos José Carlos (JCR)
(JCR)
Un grupo de treinta y tantas personas reunidas durante ocho días, procedentes de los siguientes países: Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Irlanda, Italia, Reino Unido, Francia, España, Portugal, Nigeria, Kenia, Uganda y Sudán. No es una conferencia de Naciones Unidas ni ningún organismo internacional. Son curas, monjas y algún laico misionero que hacen ejercicios espirituales en una casa de espiritualidad en Namugongo (Uganda), el lugar donde en 1886 22 jóvenes fueron martirizados por su fe y que es el corazón de la Iglesia en este país. Aunque estamos en silencio, la comunión que sentimos entre nosotros es más profunda que si estuviéramos todo el día hablando. Aprovechando que mi director no me ve y que he sobornado a una monja comprensiva, aprovecho para escribir este blog, que ya saben que en todas las guerras hay treguas. Pero seré breve, que no es este el momento de usar el ciberespacio sin medida.
Lo primero que me ha llamado la atención es que todos hemos tenido que hacer nuestra reserva con varios meses de antelación. Hay una gran demanda para hacer ejercicios espirituales, tanto por parte de religiosos como de laicos. Y esto me parece un signo de que en la Iglesia, con todos sus defectos, quizás no estamos tan mal de salud espiritual como a veces nos gusta presentar.
Y los segundo, que cuando miro a todo el grupo me doy cuenta de que es una radiografía bastante exacta de como esta la vida religiosa en África. Los pocos blancos que estamos aquí, con excepción de un servidor que es el mas joven, son personas que lucen calvas o peinan canas, mientras que los ugandeses, sobre todo monjas, son jóvenes. Y cada vez son más las chicas que ingresan en los noviciados con una carrera terminada con buenas notas, o que han dejado un buen puesto de trabajo y un futuro prometedor. Es una alegría saber que los misioneros europeos hemos dejado de ser los protagonistas para pasar a un segundo plano, y que como pidió Pablo VI en su famosa visita a Uganda en 1969, los africanos son ya "misioneros de sus hermanos africanos".
Y otro detalle que no se me escapa. La presencia de religiosas europeas o norteamericanas con muchos anos de África a sus espaldas, de porte encorvado y rostro con arrugas. Personas silenciosas que irradian una gran paz, que llevan décadas de sacrificio en hospitales perdidos en las zonas mas remotas y difíciles, o dando una educación de calidad a niños y jóvenes en las zonas mas pobres, o haciendo que las mujeres tengan mas oportunidades de ganarse la vida y vivir con mas dignidad en lugares donde a menudo son consideradas como poco mas que enseres domésticos.
Hasta otro día, que como me pille mi director me va a echar la bronca, y con razón.
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JC Rodríguez, A Eisman
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