Haciendo milagros en las chabolas
23.04.07 @ 09:12:58. Archivado en Desarrollo, Gentes y rostros, Religión, Artículos Alberto (AE), Medios de comunicación
(AE)
En estos días donde parece que los escándalos relacionados con las ONGs
consiguen empañar tanto la confianza de los donantes como la credibilidad de algunas organizaciones, quisiera compartir con Uds. esta historia de una pequeña organización católica italiana haciéndome eco de un artículo de Gakiha Weru que ha aparecido en un rotativo nacional. En otro contexto, hemos mencionado ya en este blog la labor de esta organización en el Norte de Uganda. Aquí, una pincelada más de la callada labor que están haciendo:
CARIDAD REAL
Soweto es un típico barrio de chabolas. Baratas y decrépitas estructuras de barro atraen a miles de residentes de escasos recursos... y ¿cuál es el resultado final? Hacinamiento, crimen y enfermedades. Sin el “lujo” de agua canalizada, electricidad y saneamiento, este barrio de chabolas no sería la residencia de preferencia para nadie que pudiera permitirse cualquier residencia alternativa en otro lado.
Sin embargo, durante los últimos años diez italianos han vivido allí, entre los habitantes de las chabolas, en los mismos desolados habitáculos y experimentando los problemas relativos a una condición de extrema pobreza. Ellos son parte integral del barrio de chabolas. Pertenecen a la Comunidad del Papa Juan XXIII, una fundación católica que tiene programas para aliviar la pobreza en diferentes partes del mundo. Los fondos para los programas vienen fundamentalmente de donantes en Italia. Ellos están cambiando sustancialmente la vida de muchas de las personas con las que viven. Muchos de los residentes allí están recibiendo ayuda para cambiar su estilo de vida, el crimen está bajando y Soweto está cada vez más limpio.
“Nos hemos dado cuenta que una gran parte de la ayuda que viene a África y a otros países en vías de desarrollo termina pagando los costes de vida de los empleados en programas particulares. Esto a su vez afecta a la implementación y finalización de los programas”, dice el líder del grupo, Massimo Barbiero. “Cuando vivimos entre la gente en Soweto, el coste de nuestra vida baja y somos capaces de poner prácticamente todos nuestros recursos a disposición de los proyectos para los cuales están destinados. Lo que es más importante es que conocemos mejor a la gente y somos capaces de estar en contacto con sus problemas. Viviendo con ellos les estamos diciendo que no hay nada malo en su condición. Se puede ser pobre pero vivir con dignidad.”
Para alguien que viene del mundo desarrollado, vivir en una chabola en el medio de un barrio así necesita una gran transformación. “La primera cosa que experimentas es irritación ante la injusticia de este mundo. Va contra la lógica más fundamental que algunos vivan en la opulencia mientras otros en la pobreza más absoluta. Como cristianos, esto es algo sobre lo que nos deberíamos interrogar.”
“Al mismo tiempo, la gente no debería identificar posesiones materiales con felicidad. A pesar de las incomodidades que tenemos viviendo así en este tipo de ambiente, soy mucho más feliz que cuando estaba en Italia. A pesar de la pobreza, la gente aquí es mucho más feliz de lo que la mayoría de mis paisanos serán nunca.
Para mí, el perdurable milagro que hay en Kenia es que a pesar de la pobreza en la cual muchas personas se encuentran, ellos son tan afectuosos, tan serviciales y tan sonrientes. Todo lo que necesitan es un poco de ayuda, empoderarlos para que para que puedan construir una vida mejor y ellos sin duda progresarán” dice Barbiero, que estudió Ciencias Forestales en la Universidad de Padua, Italia.
En Soweto, este grupo lleva programas diseñados para hacer que los residentes puedan ser autosuficientes y tomar control de sus propias vidas. La comunidad tiene ahora mismo ocho proyectos que incluye asistencia de emergencia para aquellas personas que están afectadas por el virus del SIDA. “Aunque mayormente apoyamos a personas seropositivas, se intenta también asistir a las personas que viven alrededor de los enfermos. Nuestro apoyo se traduce en provisión de comida y de nutrientes para que aquellas personas enfermas puedan reconstruir su inmunidad física. También proveemos apoyo médico y psicológico. En el programa para prevenir la transmisión madre-hijo, apoyamos a los afectados con unas dietas especiales tanto para las madres como para los hijos.”
En el Centro Educativo Vendramini, más de 600 niños de primaria reciben diariamente desayuno y comida. A raíz de esto, los resultados escolares comienzan a mejorar. La organización también da de comer a 200 ancianos que están cuidando de niños huérfanos afectados por el SIDA. “Estamos teniendo también un programa que cuida de los niños en edad preescolar. Les damos cuidados básicos, incluyendo comida. Regularmente traemos a un doctor para exámenes médicos. Ahora mismo estamos al cuidado de 70 niños” dice Barbiero. Más de 500 niños en diferentes escuelas están recibiendo apoyo en la forma de uniforme y libros de texto. Incluso los jóvenes que no van a la escuela están recibiendo formación profesional que les pueda hacer un día autosuficientes.
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Tuve la suerte de conocer a una Comunidad de este grupo en el Norte de Uganda (me la presentó tu compañero y amigo Jose Carlos Rodríguez), y ante la labor que estaban haciendo, les comuniqué nuestra intención de colaborar con ellos desde la ONG África Directo. Estaban rehabilitando pozos de agua para favorecer el reasentamiento de miles de desplazados. Nos pareció una gran idea, y acabamos de recibir el presupuesto del proyecto que quieren poner en práctica: 800 €. Es un proyecto que en muchas Organizaciones no vería la luz, puesto que al ser demasiado pequeño parece que no merece la pena trabajar para sacar los fondos necesarios (ni podría nadie cargar unos costes administrativos a un proyecto tan pequeño...). Pero estos son los proyectos verdaderamente arraigados en África, los que requieren una mayor implicación a todas las escalas, y en los que a mi personalmente más me gusta colaborar. desde aquí nuestros ánimos a estos voluntarios con los que estaremos muy...
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JC Rodríguez, A Eisman
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