(AE)
Creo que los lectores de este blog habrán visto hasta la saciedad que, aunque los posts de este blogs estén escritos con un gran amor a África y a sus gentes, eso no quita para que
también podamos hacer un poco de crítica sobre ciertas realidades y actitudes que merezcan ser criticadas.
En los últimos días, África vuelve a estar en el candelero de los medios de comunicación, pero no se preocupen, la noticia en cuestión no es algo positivo como una exitosa política social, una victoria en la lucha contra el SIDA o un nuevo fármaco contra la malaria... No, se trata de nuevo del morbo que producen ciertas situaciones, personajes y personajillos que les sirven muy bien a los medios para ocupar un espacio de segundo orden que entretenga al personal, ávido de caspilla y de chismes de alcobas.
JCR)
Resulta muy extraño encontrarse delante de 160 chicos y chicas, llenos de vitalidad, que acaban de salir de clase y que al comunicarse contigo lo hacen en silencio. Pero en el recinto de la escuela de Kitgum (Uganda) que ostenta las siglas NUCBACD, uno se encuentra sólo con alumnos sordos que para comunicarse usan el lenguaje de los signos, moviendo con rapidez las manos en un ambiente sin sonidos sólo roto de vez en cuando por algún sonoro aplauso. Mientras preparo un viaje a África en el que espero volver a verlos, recuerdo mi primer encuentro con ellos, el año pasado.
(JCR)
(Continuación) A finales de marzo de 1919 llegaron cuatro misioneros más de Italia. Entre ellos estaba el padre Pasquale Crazzolara, uno de los grandes lingüistas que ha tenido el instituto comboniano. Después de algunos meses, preparó un libro de oraciones y un catecismo en lengua alur, mientras sus compañeros se afanaban en construir una escuela. La misión siempre estaba llena de gente: enfermos que pedían medicamentos, y hombres y mujeres ya mayores que mostraban sus pipas vacías y pedían a los misioneros que se las llenaran de tabaco.
(JCR)
Las piedras medio ocultas en la hierba que muestra esta fotografía son lo único que queda de la ciudadela de Koba, un puesto colonial británico que existió a orillas del Nilo, en Uganda. Un día de febrero de 1910 llegaron allí dos misioneros combonianos tras un largo y penoso viaje. Aquello fue el comienzo de la evangelización del norte del país, una efemérides que varias diócesis ugandesas celebran ahora. El relato de aquellos comienzos es una parte de la historia de la Iglesia que nos lleva a la segunda mitad del siglo XIX y los albores del siglo XX, cuando la ruta del Nilo en Egipto, Sudán y Uganda estuvo jalonada de las tumbas de innumerables misioneros que morían jóvenes víctimas de las enfermedades.
(JCR)
Tarcisio Pazzaglia es un misionero comboniano de Italia que lleva en el norte de Uganda 50 años. Lo conocí, recién llegado yo en 1984, y al instante nos hicimos amigos. Ni yo sabía italiano, ni él español, y tampoco podíamos comunicarnos en inglés porque el veterano misionero nunca tuvo tiempo de aprender la lengua oficial de este país africano y apenas la chapurreaba un poco. “No te preocupes, si te sientas conmigo después de cenar al fresco y tomamos un poco de grappa en seguida aprenderás el italiano”, me dijo. Y en serio que este método dio resultado. Me esforcé en aprender italiano solo por comunicarme con él. Tarcisio fue para mí el confidente, el consultor, el amigo veintitantos años mayor que yo que me explicaba las cosas con paciencia y que resolvía mis dudas. Su sentido del humor, con sabor “meridional” me cautivó, sobre todo cuando hacía gala de él en medio de situaciones muy difíciles, que las tuvo y muchas.
(AE)
El principio de Febrero marca el comienzo del curso escolar en Uganda. Es uno de los momentos de más actividad dentro de las familias. Dado que la red de escuelas públicas del
estado no es suficiente para cubrir gran demanda necesidades del gran número de estudiantes, la enseñanza se ha convertido en una de las actividades económicas más lucrativas del mercado. Cualquier pardillo de tres al cuarto se junta con un grupo de personas afines (no siempre suficientemente cualificadas) y montan una escuela o un internado.
(JCR)
“Si quieres acercarte a tu enemigo, aprende su deporte favorito”. Esta frase, pronunciada por Nelson Mandela en muchas ocasiones para explicar su idea de reconciliación, explica el concepto detrás de “Invictus”, la película basada en el libro “El Factor Humano”, del periodista John Carlin. La soberbia interpretación de Morgan Freeman, que habla con la misma voz que Mandela, camina como él y repite sus mismos gestos, da vida a este brillante film, que pone ante los ojos del espectador la fuerza que tiene el deporte para unir como lenguaje universal.
(AE)
Posiblemente ya no aparezca en los titulares de las noticias internacionales, pero parece que los ataques a
presidentes con zapatos se generalizan como protesta que va más allá de razas y naciones. Si primero fue el Bush norteamericano quien recibió el feo en Irak, ahora ha sido Omar al Bashir, presidente de Sudán y nombre buscado en las listas de busca y captura de la Corte Internacional de Justicia.
Estoy seguro que el evento no tendrá la gran cobertura mediática de aquella rueda de conferencia en Irak. Lástima ya que creo que la cosa tiene una relevancia muy especial, ya que Sudán es uno de los países en los que el estado policial no permite en absoluto que nadie que se mueva salga en la foto
(JCR)
El fin de semana pasado tuve el privilegio de ser padrino de un bautizo. Después de tantos años bautizando (desde 1985, para ser más exactos)no está mal cambiar de papel. Creo que en sólo una ocasión oficié el bautizo de unos niños españoles. El resto, seguramente varios miles, fueron todos africanos. El bautizo en el que muy mujer y yo fuimos padrinos fue de una niña ugandesa, cuyos padres -unos viejos conocidos nuestros- viven en Londres. Lo que más me sorprendió (o quizás no tanto) fue que yo era el único europeo en aquella iglesia, dedicada a San Antonio por más señas, en el distrito de West Ham, en el Este de la capital británica, un mosaico de culturas de todo el mundo. A la entrada de la iglesia se invitaba a los feligreses a poner una chincheta de color en sus países de origen. Conté más de cuarenta.
(JCR)
Siempre he sospechado que las ayudas oficiales al desarrollo que se dan a África consisten en ofrecer con una mano una parte de lo que se ha quitado con otra mano. Una noticia aparecida recientemente me ha confirmado esta percepción que ha ido creciendo durante los 20 años que pasé en África: Durante su presidencia de turno al frente de la Unión Europea, España se ha comprometido a promover en Bruselas que se levante el embargo de venta de armas a China. Así se desprende por lo menos de unas declaraciones del embajador español en Pekín, Carlos Blasco, en una entrevista publicada hace pocos días en la portada del diario en inglés “China Daily”. “Esperamos profundizar las conversaciones para levantar el embargo”, ha dicho el diplomático. Pues si es verdad, para África esto será un verdadero desastre.
(AE)
Dicen que en la antigua Grecia las lentejas eran el plato más humilde, asequible y barato. El sabio Diógenes, en su intento de buscar la sabiduría
y la rectitud dejando de lado los honores mundanos, se mantenía casi exclusivamente de estas legumbres en su austera morada. Un día, unos pensadores que habían sido compañeros de juventud de Diógenes y que habían hecho carrera en el régimen le espetaron: “querido Diógenes, si adularas un poquito al rey, no tendrías que comer lentejas cada día.” A lo que el filósofo respondió “y si tú aprendieras a encontrarle el gusto a las lentejas, no tendrías que vivir adulando al rey cada día.”
(AE)
Dado que vivo en un apartado rincón de este mundo y con limitadas posibilidades de
comunicación... diré que no he visto ningún boletín de noticias con imágenes de Haiti y por tanto no estoy tan al día como cualquiera de las personas que lean este post. Lo único que he podido ver han sido desgarradoras fotos en los diferentes medios digitales que hablan por sí mismas de la gran tragedia que se ha cebado con el pueblo más pobre de América Latina.
Martes, 9 de febrero
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Miguel Blanes Coll
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Robert Blair Kaiser
Ediciones Khaf
Mario Bruzzone
JC Rodríguez, A Eisman
Juan Fernandez Krohn