En clave de África

Messi, qué campechano, de pantalones cortos con el presidente de Gabón

(JCR)
No es muy frecuente que algo que ocurre en Gabón sea noticia. Hace pocos días, el país centroafricano salió en los medios cuando Messi estuvo presente para inaugurar un nuevo estadio de fútbol en Port Gentil, la segunda ciudad gabonesa. Tras albergar la Copa África en 2012, Gabón se prepara para ser de nuevo la sede de esta competición continental en 2017. Pero no quería hoy hablar de torneos deportivos ni de futbolistas estrella, sino de buenas maneras, o si lo prefieren, de mala educación: la que demuestran bastantes occidentales que piensan que en África pueden permitirse el lujo de hacer lo que ni remotamente se les pasaría por la cabeza en sus propios países.

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Sudán del Sur: el aniversario más amargo

(AE)
Se cumplen hoy cuatro años del nacimiento del país más joven del planeta. Después de duros años de guerra civil (en diferentes periodos históricos), de millones de muertos, de incontables humillaciones histórias por ser negros, por no ser musulmanes o por ser resistentes a la arabización forzosa... un grupo humano pudo obtener su legítimo derecho de una tierra donde no fueran discriminados ni fueran mirados como ciudadanos de segunda.

El sueño – después de incontables negociaciones, un proceso interino y un referéndum masivo a favor de la independencia – se hizo realidad y fueron – fuimos – multitud los que nos alegramos profundamente al ver esa nueva bandera siendo izada... levantando las esperanzas de un nuevo país donde – después de haber aprendido las duras lecciones que supone una guerra – se erigiera una sociedad basada en nuevos y más humanos valores: la solidaridad, la tolerancia, la diversidad, la educación...

A cuatro años de aquel día, el balance no puede ser más sombrío. El incipiente gobierno, después de la trágica muerte en un accidente de helicóptero del indiscutible líder Joseph Garang, estaba formado íntegramente por antiguos cuadros del ejército rebelde.

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La caza al extranjero. ¿Dónde está la (supuesta) hospitalidad africana?

(JCR)
Acabo de leer un informe reciente de Amnistía Internacional sobre las expulsiones masivas de congoleños de Kinshasa de la vecina Brazzaville que tuvieron lugar de abril a septiembre indexdel año pasado y pone los pelos de punta. . Durante una operación policial llamada “Mbata ya Makolo” (la bofetada de los viejos, en Lingala), unos 180.000 congoleños fueron cazados como animales y expulsados de Congo-Brazaville en condiciones que, según la organización de defensa de los derechos humanos, pueden ser consideradas como crimen contra la humanidad.

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Elecciones en África. ¿Por qué la violencia?

(JCR)
Escribo estas líneas at terminar de leer una información que habla de seis muertos en un enfrentamiento en un barrio de Buyumbura ayer, 1 de julio. No se sabe muy bien lo que .ocurrió. El gobierno de Burundi habla de un grupo armado que atacó a los policías, mientras que otras fuentes aseguran que los muertos fueron civiles disparados a bocajarro. En cualquier caso, ya van cerca de cien muertos desde que a finales de abril el presidente Nkurunziza declaró su intención de presentarse a un tercer mandado. Las elecciones locales y parlamentarias celebradas el 29 de junio, contra los consejos de la comunidad internacional, no han hecho sino empeorar las cosas.

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5.837 refugiados

(AE)
Hay días en los que, ante tanta demagogia y tanta mezquindad que uno ve por ahí, uno necesita rebuscar en el baúl de los recuerdos y recuperar allí a modo de pequeña dosis de vitamina emocional algún momento de esos que te reconcilie con la humanidad.

Me encontraba en un servicio religioso católico que se celebraba en una maltrecha cabaña de un campo de desplazados internos de las afueras de Jartúm, en unas condiciones extremas porque estaba situado ya en zona desértica, con poco acceso a agua y, como vivienda, tenían sólo débiles tiendas o casuchas de adobe que se venían abajo cada vez que había una tormenta de arena.

Aquel día se habían juntado para el servicio dominical un buen puñado de personas que abarrotaban la improvisada iglesia. Su apariencia denotaba claramente las terribles condiciones a las que se veían expuestos: raídas camisas remendadas cien veces, jirones en la tela, sandalias hechas de neumáticos... muy dignos, pero también muy pobres. Cuando llegó el momento del ofertorio, el catequista que ayudaba al sacerdote y que hacía de maestro de ceremonias sacó una destartalada caja y la puso delante del altar con estas palabras “hermanos, como sabéis, este es el domingo de Cáritas, así que os pido por favor que hagáis un esfuerzo para ayudar a aquellos hermanos nuestros que están peor que nosotros”

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Renovarse el pasaporte. Misión imposible para muchos africanos

(JCR)
En mi post anterior les hablaba de mi amigo Laurent, un médico congoleño que trabaja en Libreville al que puse como ejemplo de persona íntegra que no se deja corromper y que es fiel a sus principios. Hoy me temo que tengo que presentarle como uno de los muchos africanos que sufren por la incompetencia, la dejadez o la perversidad de sus gobiernos. Les cuento.

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La crisis de valores en África

08.06.15 | 16:17. Archivado en Costumbres, Artículos José Carlos (JCR)

(JCR)
“El problema principal de África es la crisis de valores”. Escuché hace pocos días esta frase, preludio de una interesante disertación sobre cuestiones actuales en el continente donde .vivo, y me pareció acertadísima. No la pronunció ningún obispo ni líder religioso, sino mi jefe, el representante especial de Naciones Unidas para la zona de África Central, el senegalés Abdoulaye Bathily, al inicio de una reunión de los jefes de misión de los once países que integran la zona . Pocos días después, cenando con un amigo congoleño la entendí mejor.

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Los ladrones de la Gare Routière de Libreville

01.06.15 | 14:11. Archivado en Costumbres, Artículos José Carlos (JCR)

(JCR)
“Tenga cuidado señor, este es un barrio peligroso”. Desde que, hace algo más de un año, empecé a vivir en la Gare Routière de Libreville (Gabón) debo de haber .escuchado esta frase ya unas cinco veces de labios del policía que me ha parado en la calle para pedirme la documentación. Y siempre he respondido de la misma manera: “Muchas gracias. Soy residente de este barrio y hasta la fecha no he tenido ningún problema”.

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La violencia en Burundi amenaza con sumir al país en los conflictos del pasado

(JCR)
Desde que empezaron las revueltas en las calles de Bujumbura, hace tres semanas, ya van 24 muertos, según cifras oficiales, aunque es posible que la cifra sea mucho más elevada. Y al menos 140.000 burundeses han huido a Ruanda y Tanzania. Mientras tanto, el presidente Nkurunziza, .responsable de esta violencia por su ambición de querer perpetuarse en el poder, proclama que “la paz y la seguridad reinan en el 99,99% del país”. Difícil llevarle la contraria, con las cinco radios independientes cerradas por sus fuerzas de seguridad. Me da una gran pena, porque era un país que hace unos años emprendió la senda de una transición ejemplar hacia la paz, malograda ahora por la ambición de un dictador.

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Kenia: inseguridad y líderes en casas de cristal

(AE)
El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Keniana, Philip Anyolo, acaba de hacer unas valientes declaraciones acerca de la situación actual del país, afirmando que el presidente Uhuru Kenyatta ha perdido la legitimidad y la confianza de la gente debido a su incapacidad para restaurar la seguridad en el país.

El prelado no habla a humo de pajas. Aparte de la reciente masacre en la Universidad de Garissa ha habido en los últimos meses repetidos ataques terroristas especialmente contra las fuerzas de seguridad que se unen a un lamentable rosario de similares acciones que llevan años sembrando y afianzando el sentimiento de inseguridad y laxitud en todo el país. A pesar de las muchas promesas y declaraciones de repulsa y de reacción fulminante contra los culpables, la situación no ha dejado de empeorar y lo que es peor, se sospecha incluso de quien debería velar por la seguridad de todos.

En el ataque de Garissa hubo avisos escritos enviados días antes a todos los rectores de universidad para que tomaran medidas y el gobierno era por tanto consciente de que algo se cocía... pero no se hizo nada. En el ataque contra el centro comercial Westgate de Septiembre del 2013 donde murieron “aproximadamente” 72 personas, todavía no se ha aclarado qué pasó de verdad y cómo fue posible organizar tal acción. Aquellas lamentables imágenes de los soldados y policías kenianos más ocupados en saquear el hipermercado y las tiendas adyacentes que en proteger o liberar a aquellos rehenes siguen estando en la memoria de todos. Y el gobierno calla. Cuando se trata de estos ataques (especialmente en el caso del centro comercial) hay tantas preguntas acerca de la identidad de los perpetradores como acerca de la acción misma de las fuerzas armadas. Cuantos más ataques se producen, más se multiplican las preguntas sin respuesta a la par que se enrevesa aún más la situación para la ya desesperada gente de a pie, que no saben si temer más a un terrorista o a un miembro de las fuerzas de seguridad.

Todo esto, para quien haya seguido la trayectoria de este país en los últimos años, tiene sin embargo un claro pecado original: la corrupción rampante y la responsabilidad de los que están en el gobierno ante hechos y atrocidades por las que hasta ahora no han respondido. Cabe recordar que tanto el presente presidente Kenyatta y su vicepresidente Ruto aparecieron junto a otros personajes en las listas de la Corte Internacional de Justicia como sospechosos de crímenes contra la humanidad. Al día de hoy, esos procesos han quedado en agua de borrajas porque se han suspendido después de interminables obstáculos en el camino, incluyendo la mágica desaparición, muerte o radical cambio de testimonios(de los testigos que quedan vivos) Cuando llegaron las últimas elecciones, tanto Kenyatta como Ruto llevaron a cabo una unión política contra natura (eran enemigos declarados en los sangrientos días de 2007 y 2008) y azuzaron como pudieron la carta tribal, arguyendo que todo aquello que la Corte Internacional de Justicia tenía contra ellos no era sino una caza de brujas. El electorado les respondió siguiendo aquel famoso lema de “son unos hijos de perra, pero son nuestros hijos de perra” y ahora están al frente del país, intentando erradicar una violencia cuando ellos mismos tienen numerosos esqueletos en su armario personal. No es extraño que estén fallando en el intento, porque a mi parecer entre la corrupción imperante y los eventos del pasado, no deben tener las manos libres para tomar las medidas necesarias. Sería tirar demasiado de la manta y dejar a todo un país a merced de fuerzas ocultas (no hablamos de parapsicología, sino de grupos armados organizados por líneas tribales), las mismas fuerzas a las que ellos recurrieron en las elecciones de 2007 cuando estaban enfrentados, vieron que los resultados eran adversos y quisieron cambiar con violencia la balanza electoral a favor de su correspondiente partido o facción provocando aquel tremendo caos en el que se vio sumido el país en cuestión de días y que costó más de mil vidas y decenas de miles de desplazados internos.

Dice el refrán “quien vive en casas de cristal no debería arrojar piedras a otros” , yo no termino de ver que estos líderes puedan hacer nada para erradicar la violencia de El Shabaab. Ellos mismos – ya sean convocados un día a La Haya o no – tendrían que dar cuenta de sus acciones cuando a la sazón la violencia parecía una solución legítima para allanar el camino hacia sus desaforadas ambiciones políticas.


Lecciones, temores y esperanzas del Foro de Bangui

(JCR)
“Los centroafricanos no se podrán nunca de acuerdo entre ellos”, “a esta gente parece que sólo les gusta la guerra”, “este diálogo nacional no sirve para nada”. Me duele escuchar este tipo de comentarios, pronunciados por occidentales que trabajan en la República Centroafricana .y-lo que es más grave- en organizaciones supuestamente implicadas en resolver la crisis. Como contrapunto, me llena de esperanza ver cómo los centroafricanos de a pie siguen con un enorme interés –radio en mano, en tertulias en los barrios, cerveza en mano- el Foro de Reconciliación que se celebra en Bangui del 4 al 11 de este mes y que ha entrado en su recta final.

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Comienza el Foro de Bangui por la Reconciliación

(JCR)
Rashida es musulmana. El día de la inauguración del Foro de Bangui leyó un mensaje en nombre de la Asociación de Mujeres Centroafricanas pidiendo que no se conceda ninguna amnistía para los autores de las violencias sexuales contra las mujeres cometidos desde que empezó la última .crisis de la República Centroafricana, en diciembre de 2012. Michel es cristiano. Viene de Boda, una pequeña ciudad del sur que el año pasado quedó dividida en dos y donde durante meses cristianos y musulmanes se mataron con saña. Durante su intervención, cogió de la mano a su compañero, musulmán y al borde de las lágrimas gritó a la asamblea que han decidido reconciliarse: “Y la prueba es que hemos venido juntos al Foro”.

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Viernes, 31 de julio

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