“El líder no tiene porque ser el más listo, ni el más sabio, pero es el que lleva al equipo al éxito” fue uno de los mensajes que transmitió el profesor consultor de Recursos Humanos de IIR España (Institute for Internacional Research), Juan Gosálvez, en el inicio de la jornada sobre técnicas de liderazgo efectivo y negociación eficaz, que organizó la Confederación de Empresarios de Navarra, el pasado miércoles 20 de mayo.
“En la historia de la evolución, no sobreviven los más grandes (como ocurrió con los dinosaurios), sino los que aprenden más rápido y los que se especializan en algo”. De esta premisa partió Gosálvez, que explicó cómo, desde hace más de 300.000 años, las primeras comunidades humanas elegían a un miembro para desempeñar el papel de “guía o líder”, con el fin de “garantizar su supervivencia”.
Dicho líder debía poseer unas “capacidades técnicas o físicas destacadas” o poseer “una sabiduría y conocimiento superior”. Hoy en día, explicó Gosálvez, “los peligros que acechan son distintos, pero los grupos siguen requiriendo el papel del líder. Existen nuevas formas de organización humana, que alteran las primitivas fuentes de poder, configurando nuevas maneras y criterios de elegir jefes”.
Un líder debe tener capacidades técnicas (sobre todo, siendo “el mayor especialista en dirigir a su grupo”), así como capacidades humanas o conceptuales. Asimismo, un líder debe conseguir “que las cosas se hagan”, pero, para ello, “no basta con la autoridad, es necesario ganarse el poder de la tribu”, o, dicho en términos empresariales, “ha de contar con el apoyo de su equipo”.
El líder, a diferencia de hace unos años, ya no puede apelar a su jerarquía, ni a su acceso a la información (con la sociedad de la información este acceso se ha generalizado), ni a su formación académica. Actualmente, “el líder debe ganarse la confianza de su equipo”, afirmó Gosálvez. En este sentido, también advirtió de que éste debe tener muy presente que “la confianza se gana con el tiempo”, así como “se pierde en segundo”.
Dicho esto, el consultor de RII señaló algunos de los componentes en los que se sostiene esta base: la honestidad (contar con unos valores correctos), la sinceridad (mostrándose transparente), la congruencia (el líder debe actuar como piensa) y la fiabilidad (debe cumplir con lo que dice que hará). Asimismo, para que confíen en él, el líder debe confiar en los demás, tal y como marca la “ley de reciprocidad psicológica”, a la que se refirió Gosálvez.
Otra de las virtudes que deben caracterizar a un líder es la de que éste deberá “conocer a los miembros de su equipo”, y así ser capaz de “estimularles individualmente”. Tal y como apuntó, dirigir un equipo también consiste en “definir claramente responsabilidades, delimitar unos criterios de rendimiento y establecer metas.
Martes, 14 de febrero
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Ramón Tamames| Febrero 2012 | ||||||
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