“La innovación sólo puede darse desde dentro de la propia empresa”. Por este motivo, las consultoras necesitan “gestores de la innovación” en las empresas para las que trabajan, que les sirvan de “interlocutores” para trasladar las ideas a su organización y “a su manera”. Ésta fue una de las ideas que expuso el asesor de innovación (innovation coach) para el Polo de Innovación Garaia, Ángel Arboniés, en su conferencia La innovación como factor de competitividad en tiempos de cambio.
La jornada, celebrada el pasado martes 3 de junio, estuvo organizada por la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) y la Asociación Navarra de Empresas de Consultorías (ANEC), con la financiación del Servicio Navarro de Empleo. En la sesión se abordaron las claves de la “gestión de la innovación” y se rompieron “mitos y virus” acerca de esta materia. Para ello, se contó con la participación de Arboniés, que también es responsable de la red Infonomía Euskadi.
El trabajo de este experto se orienta a estudiar e implantar nuevas formas organizativas. En los últimos años, ha promovido el Clúster del Conocimiento y el Centro de Investigación en Gestión, Mondragón Innovation and Knowledge; el centro de investigación de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología; y el centro corporativo de Mondragón Corporación Cooperativa.
En la introducción del acto, el presidente de ANEC, Óscar Hortigüela, consideró que la innovación es un tema a tener en cuenta, “máxime en el actual ciclo económico”, que él no definió de crisis, sino de “tiempo de oportunidad y de cambio”. El presidente de los consultores también defendió algunas premisas como la de que “la innovación no es improvisación”, sino que equivale a “establecer un sistema y continuarlo. Es algo para cultivar todos los días”. Por su parte, la directora general de Empresa del Gobierno de Navarra, Begoña Urien, se refirió a la necesidad de “aplicar la mejora continua” y mostró el compromiso del Gobierno Foral por “la generación de productos y servicios de valor añadido”.
“La innovación tiende a confundirse con lo nuevo”, cuando frecuentemente se corresponde con “cosas que ya estaban y que se han rehecho”, fue una de las primeras ideas que apuntó Arboniés. Para éste, “la cuestión” de “la disciplina de la innovación” está en la “gestión” de esta materia. A continuación, el consultor pasó a definir las responsabilidades de un “gestor de la innovación”, cuya principal función es “despertar la inteligencia de los demás”, para que generen “ideas”. De forma que la labor del gestor es, sobre todo, “organizativa”.
Arboniés también comparó “la disciplina de la innovación” con el surf, donde “no se pueden coger todas las olas, sino sólo las buenas, para cabalgar mejor”. En este supuesto, las olas representan a las “oportunidades” de mercado, que “hay que canalizar”. Otra de las ideas que defendió el asesor es la de que “la verdadera creatividad no es tener muchas ideas, sino encontrarles un significado”. Es decir, “asociarlas para generar negocio”.
Un método en el que subrayó la necesidad de “anticiparse” y de “ser sensibles a los cambios”, captando las “señales”. Tal y como expuso: “las señales son eventos, acciones, actos que suceden en un momento determinado, son cambios en la actividad. Lo que interesa es conocer si esos cambios son una mejora en la ejecución (procesos, métodos o herramientas) o si indican una transformación radical del servicio”.
Estados evolutivos de la Gestión de la Innovación
Ángel Arboniés explicó “los estados evolutivos de la gestión de la innovación”, que “se refieren al grado en el que las empresas poseen capacidades dinámicas para innovar. Estas capacidades dinámicas son rutinas que se establecen para cambiar las rutinas operacionales y de mejora”. Así, enumeró los distintos grados, que comenzarían por el de la “improvisación”, que es “el estadio más bajo de la evolución y por lo tanto se refiere a la total ausencia de gestión de la innovación”.
La segunda fase sería la de “la lista de mejoras”, con el que la empresa elabora “lista de mejoras de producto, desarrollo de nuevos servicios, referencias, etc., por peticiones de clientes (quejas, reclamaciones) o necesidades comerciales (completar catálogo, añadir referencias, adaptación por entrada en mercados regulados, etc.). Después, se evolucionaría hacia el estadio del “portafolio estratégico de proyectos y tecnologías”, en el que “la empresa considera estratégica la innovación y, por lo tanto, tiene explicitado un proceso de Desarrollo de Productos o de Innovación, con propietario asignado al mismo”.
Después, el cuarto paso es el de la “visibilidad de la innovación”, en el que, además, la empresa cuenta con una “estructuración y puesta de largo de la innovación”. Finalmente, el grado más completo es el de “la cultura innovadora”, en el que “existen espacios, recursos y tiempo dedicado a la innovación que como cualquier inversión se mide, para intentar recuperarla, en este caso en el medio plazo”. Tras la conferencia de Arboniés, el presidente de CEN, José Manuel Ayesa, clausuró esta jornada, destacando la importancia de la colaboración entre los agentes sociales en los actuales momentos económicos.
Martes, 29 de mayo
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