La Agencia Navarra de la Innovación (ANAIN) y la Asociación de la Industria Navarra (AIN) presentaron, el pasado lunes 18 de junio, el taller formativo La gestión de la innovación en ocho pasos, destinado a desarrollar y potenciar el rol del gestor de la innovación en las empresas de la Comunidad Foral. El programa del curso, que comenzará el 4 de octubre, fue expuesto en el marco de una jornada sobre esta temática, que contó con las intervenciones del responsable de proyectos de ANAIN, Agustín Munárriz, el director del Departamento de I+D de AIN, Juan Ramón de la Torre, y el adjunto a la Dirección de Acciona Biocombustibles, Eugenio Guelbenzu.
En su ponencia, De la Torre definió la innovación como “una búsqueda obsesiva de factores de diferenciación”, de la que depende el futuro de la empresa. Según él: “poner en marcha cualquier negocio, sin apostar por la diferenciación, es asegurar el cierre”. Por eso, el responsable de I+D de AIN propuso “gestionar la innovación y conseguir que sea un pilar sobre el que se asiente nuestro día a día”, y añadió: “es ridículo no dedicar recursos sobre la base que va a sostener nuestro negocio de aquí a dos o tres años”.
A continuación, el conferenciante mostró el modelo de innovación que se propone desde su departamento, para aplicar a las empresas. Dicho ejemplo representa un proceso, que comienza por marcar unos objetivos y definir los factores competitivos que se quieren conseguir, y continúa por una generación de ideas innovadoras. Para De la Torre, “debe existir un nexo de unión entre los objetivos de la empresa y las ideas generadas”. Esto significa, como consideró el experto, que hay que romper el mito de que “la innovación corresponde a la gente creativa, y ajena a la organización”, como si estuvieran exentos de “contaminación empresarial”. “No hemos de tener aislada de la empresa a la gente encargada de innovar”, subrayó el representante de la asociación, quien también concretó que, después de todo, “definir los factores competitivos es responsabilidad de los propietarios de la entidad”.
Todas las ideas generadas habrán de plasmarse en una lista, lo que requiere un criterio de clasificación, también marcado por los objetivos de la empresa. Posteriormente, se realizará una selección de anteproyectos, analizando las ideas desde el punto de vista de mercado y conforme a la influencia comercial de éstas. Con la resultante “cartera de proyectos”, utilizando la terminología del responsable de I+D, se marcaran prioridades con la sistemática propia de la estrategia empresarial. Finalmente, tras la ejecución de los proyectos, se da la fase de evaluación. De la Torre afirmó que “el proyecto no acaba hasta que se aportan los resultados”, con lo que remarcó el carácter a medio y largo plazo de la innovación.
La propuesta formativa desarrollada por ANAIN, junto con AIN, hace hincapié en estos puntos, ofreciendo formación en cada fase del proceso y conformando una serie de etapas, como expuso Munárriz. Este conjunto de ocho pasos tienen los siguientes títulos: La innovación como estrategia, destinado a la definición del plan estratégico; Creatividad e innovación, Vigilancia tecnológica, benchmarking e inteligencia competitiva, enfocados a la creatividad y al conocimiento del entorno tecnológico; Gestión de proyectos tecnológicos y de innovación, Financiación de la innovación empresarial, que se dirigen a la gestión de los proyectos y a su sostenimiento económico; El aseguramiento de la innovación, La explotación de la innovación y La generación, conservación y gestión del conocimiento de la empresa, sobre la implantación de la innovación y su protección, gracias a las patentes.
La gestión de la innovación en Acciona
Por su parte, Eugenio Guelbenzu expuso la estrategia y el método de la innovación seguido por Acciona, para abordar su I+D+i. La filial que representa Guelbenzu es la de energías renovables, con un área industrial centrada, entre otras materias, a la fabricación turbinas eólicas. En materia de biocombustibles, el directivo señaló que sus áreas de innovación se desarrollan hacia la producción de biodiésel, bioetanol y se espera que la empresa pueda producir hidrógeno en un futuro. También aseguró que se está investigando acerca de la constitución de parques eólicos en el mar.
Para Guelbenzu, la actividad innovadora en el sector energético viene determinada, en buena media, por las directivas comunitarias con medidas medioambientales o compromisos internacionales, como el de reducir un 80% las emisiones de CO2, en la Unión Europea, para 2050, tomando como referencia los niveles de emisión en 1999, a nivel internacional. Según los tratados, el 12% del consumo energético primario europeo ha de proceder de las energías renovables para 2011, y el 20% para 2020. Actualmente, con los datos que aportó el ponente, “los países están aumentando su consumo energético, conforme se incrementa su ocio”, y el modelo energético se basa en un 80% en los combustibles fósiles (petróleo y gas).
Por todo esto, una de las actuaciones que se plantean desde Acciona, a medio y largo plazo, es la del incremento del suministro energético y de las energías renovables, “con las pautas para el desarrollo tecnológico marcadas por la sostenibilidad como el objetivo esencial”. Además, Guelbenzu apuntó que también pretenden “mantener el liderazgo en el sector, generar nuevas oportunidades de negocio, rentabilizar las nuevas tecnologías comerciales e incrementar la creatividad de la empresa”.
Respecto a la creatividad, Guelbenzu señaló que existen dos actitudes. Por un lado, están los “soñadores”, que generan ideas de un modo caótico y desordenado, y por el otro, los “conservadores”, poco impulsivos y que, con mucho control, no asumen riesgos para el éxito, ni para el fracaso. La clave que se apuntó en la jornada reside en una mezcla de los dos caracteres: “compaginar la creatividad con un sistema de control. Sin orden nada puede existir, pero sin desorden nada puede evolucionar”, sentenció el representante de Acciona, quien también avanzó que “sin medir resultados, tampoco nada puede mejorar”.
Otros logros que éste apunto sobre la innovación en Acciona fueron “el compromiso directivo” en este aspecto. Así como “el posicionamiento interno, al inculcar la cultura de la innovación en la empresa” o la creación de un Comité de I+D que integra a departamentos de la empresa como la Presidencia, la Dirección General de Economía Financiera, la Dirección General de Análisis Estratégico de I+D y la Dirección General de Unidades de Negocio. También, una de las tesis principales, sostenidas por Gueldenzu, fue que “la consecución de los logros implica asumir muchos fracasos”.
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La innovación depende ante todo de una actitud que debe de existir en la organización. No podemos implementar la innovación como el que implementa un sistema procedural. Es algo que hay que fomentar como parte intrinseca de la cultura corporativa. Aún asi, el desarrollo de dicha cultura se puede sistematizar siempre respetando las particularidades de la empresa. Aún asi, es un proceso largo que dependiendo de la empresa puede implicar un cambio cultura profundo en la empresa, y como tal puede tomar tiempo. No se puede lograr este cambio, con talleres o cursos, se necesita un sistema que permita cultivarla de forma continua e integrada a la forma de gestión.
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