Volver a ver "Volver".
15.12.06 @ 10:18:57. Archivado en Cine, DVD

Leo los comentarios de los lectores de varios periódicos digitales acerca de la nominación a Volver y a Penélope Cruz a los Globos de Oro. ¡Qué incapacidad la de este país de valorar lo que tiene cerca! No sé si envidia es el término que mejor lo define, pero, si no es éste, está cerquísima. Y no es algo que esté sólo en los post de los artículos de la red, está arraigado mucho más afuera. Por ejemplo: durante los tres años que transité por la ECAM (Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid) pocos alumnos reconocían a Almodóvar como lo que es, un maestro, un genio, o, dejando de lado pasiones personales, un señor con un estilo absolutamente personal que ha conseguido lo que nadie en este país. Pero ésta no era cosa exclusiva de los alumnos, en los que puedo entender esa arrogancia que yo también tengo, e, ignorantes, esperan/esperamos hacer obras maestras dentro de un par de semanas. No, también es un terreno del profesorado, en su mayoría frustrado y sin un currículum especialmente destacable, compañeros de salida en la carrera que hizo el manchego e incapaces de reconocer que, si otro les ganó, por algo fue.
A mí, sin embargo, Almodóvar me gusta. Y mucho. Sus películas son como nadie, únicas, con un mundo absolutamente personal como un cuadro del Greco. Hagan la prueba. Si ven una pintura de éste sin saber quién lo pintó, seguro que lo reconocen por esas figuras alargadas. Con una secuencia de Almodóvar les pasará lo mismo. Además, cada vez que veo una película de este señor siento un cosquilleo en la nuca que me atrapa y me impide quitar los ojos a lo que tengo delante. Y me ha pasado todas las veces que he visto Volver que ya han sido unas cuantas. Grande, redonda independientemente de premios o no porque las historias son los que son más allá de galardones, de un señor que, por otra parte, gusta a mucha gente de la calle y les llega muy hondo. Recuerden el final de la película (y, si no la han visto, ¡veanla!), un final precioso que ni se desgasta ni pierde emoción y del que pienso hablar, con lo que si no lo han visto y les fastidia, dejen de leer. Raimunda (Penélope Cruz) ha perdonado por fin a su madre, Irene (Carmen Maura haciendo de madre universal, con esa compresión hacia los hijos que sólo tienen las madres), quien no supo evitar una de esas tragedias que ocurren en el seno de las familias y que, de esconderlas, se hacen más hondas y dolorosas. Raimunda le dice que tiene que contarle muchas cosas, han estado mucho tiempo sin verse y, en lugar de un "te quiero" o un "te he echado de menos", le dice una de las frases más hermosas y ciertas que pueden decírsele a un padre o a una madre: "te necesito, mamá". Y hace unos días, tras escucharla en el salón de mi casa viéndola de nuevo en DVD, reparé en por qué Almodóvar es tan brillante y encandila a tanta personas de pie, ésas que no quieren hacer cine, que apenas tienen en cuenta los premios y no postean en Internet: él habla de verdades universales sin tapujos y sin miedo, con una verdad dolorosa y bella puesta sobre la mesa para que todos podamos verla y compartirla. Porque no hay nada más cierto que, más que quererlos o añorarlos, a los padres, sobre todo, se les necesita.
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Eduardo Durán
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