De nada han servido los reproches de la Iglesia, el rechazo de sindicatos y oposición, las preocupaciones del presidente italiano, el ex comunista Giorgio Napolitano, y las dudas de muchos juristas sobre su constitucionalidad: para los 650.000 inmigrantes indocumentados, que se estima residen en Italia, su presencia en el país a partir de ahora basta para convertirlos en criminales.
Desde hoy es delito en Italia ser inmigrante clandestino. Y no sólo eso. La obsesión por la seguridad en Italia se manifiesta en numerosos frentes. La nueva ley también endurece las penas para quienes no denuncien la extorsión de la mafia y permite a las mujeres protegerse con «sprays».
Martes, 29 de mayo
Efrén Mayorga
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Julio Frank Salgado
Guillermo Roz
Asociación Cultural Vera Méndez
Paul Monzón
Karina Longo
Meir Finkel
Angel Monagas
Rolando Rodrich
Francisco R. Figueroa
Julio San Francisco