Santificado sea tu nombre
02.09.08 @ 10:37:17. Archivado en Iglesia, Oración
Desde el inicio de la humanidad la actitud del ser humano ha sido de alabanza, respeto y obediencia hacia el Creador. Tal vez sea ésta la respuesta más adecuada del ser humano hacia su Creador, si nos atenemos a la gran diferencia existente entre nuestra pequeñez y la omnipotencia soberana de Dios. Esta actitud no siempre ha tenido su origen en el miedo o el castigo que el pequeño espera del poderoso, sino que, en muchas ocasiones es fruto de la buena relación paterno- filial que ha existido por ambas partes. Ha sido tal el respeto y consideración de la criatura hacia su Creador, que el segundo mandamiento de la Ley de Dios nos prohíbe tomar el santo nombre de Dios en vano. Sólo en momentos de adoración y de oración debemos utilizar el nombre de Dios.
Gonzalo Díaz
autor
Contacto



