Redescubramos la Eucaristía
30.01.09 @ 12:29:44. Archivado en Iglesia, Enseñanza
No es una novedad afirmar que el cristianismo está en horas bajas, incluso los hay que piensan que los días de la Iglesia están contados. ¡Qué más quieran ellos! Los que tenemos la suerte de vivir más de cerca la vida religiosa estamos convencidos de que la Barquilla de Pedro sobrevivirá por siempre a los embates de sus enemigos.
Lo que sí se observa entre los cristianos, en especial los que peinamos canas, es una cierta rutina en nuestros ritos, incluida la Eucaristía, pues si se preguntara a la salida de la eucaristía dominical a más de uno ¿qué le ha dicho el Evangelio del día? o ¿cómo ha vivido su encuentro personal con Jesús, que se inmola al Padre?, es muy posible que se vieran sorprendidos, dando por respuesta una sonrisa de no saber qué decir.
Tenemos constancia de que la “Fracción del pan”-origen de la Eucaristía- que recibían los primeros cristianos cuando se reunían en sus casas, era un encuentro en el que se exponía de viva voz la doctrina de los apóstoles, que ellos, a su vez, habían recibido de Jesús, y compartían el Pan fraccionado previamente consagrado, saliendo después a sus ambientes a dar testimonio del Resucitado.
Como creyente, veo prioritario para sacudirnos la rutina que redescubramos la Eucaristía, que es el centro de nuestro vivir cristiano, por ser: a) el sacrificio de alabanza de Jesús al Padre, al que podemos unir nuestros propios padecimientos, b) fuente de enseñanza en la Palabra y c) alimento de nuestra alma en la comunión.
Para comenzar, hemos de cercarnos a la Eucaristía con fe, humildad y alegría al saber que vamos a vivir un encuentro personal con Dios. Participamos con atención – reflexión en la Palabra de Dios que nos habla al corazón. Nos unimos al Sacrificio de Jesús con nuestras propias limitaciones, y nos alimentamos con su Cuerpo, que se entrega de forma gratuita y generosa, para alimentar nuestra alma.
Ayudaría a facilitar este cambio de actitud en los cristianos, que las eucaristías fueran más encarnadas en la realidad social que vivimos para provocar en los fieles una mayor integración en el misterio que se celebra.
Si viviéramos así la Eucaristía, saldríamos motivados para ser sal y luz en nuestros ambientes familiares, sociales y laborales, provocando con nuestra actitud una manera nueva de ver la vida, y, tal vez, la imitación en más de uno.
Redescubramos la Eucaristía y nos dejemos conducir por el Espíritu de Jesús, ¡qué cambio tan positivo experimentaría el mundo!
Comentarios:
En su discurso ante los obispos, Benedicto XVI se refirió al laicismo de Francia, uno de los temas que marcó su visita a París, destacando la «originalidad» de la situación francesa, que la Santa Sede «desea respetar». Se felicitó de que Sarkozy hubiera resaltado «los valores cristianos de Francia». 300.000 francesas, trescientas mil, ejercen cada año su derecho al aborto.
Un saludo.
Fuisteis adoctrinados y metidos en un carril y solo repetís lo que se os dijo que dijerais.
Igualmente, los católicos practicantes nos limitamos a seguir la rutina que se nos enseñó, porque todo es pura rutina, el ir a msa, el oir la homilía que siempre es la misma, el comulgar incluso sin confesar,tomando la Hostia que sólo nos sabe a oblea de harina y que no nos aporta nada del "miterio" de la consustantación.
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Gonzalo Díaz
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