Ser cristiano hoy
12.06.08 @ 12:05:27. Archivado en Iglesia, Jesucristo
Ser cristiano hoy, como desde los primeros tiempos del cristianismo, consiste en ser seguidor Cristo. Todos los bautizados en la fe del Dios de Jesús de Nazaret debemos ser seguidores de Cristo. Por evitar posibles equívocos, comento que no sólo son seguidores de Cristo quienes optan por el sacerdocio o los que deciden ingresar en cualquiera de las Ordenes Religiosas en su diversidad de ministerios. Son también seguidores de Cristo todos los bautizados laicos que viven en la sociedad, bien sea desde el matrimonio o desde el estado de soltería.
También conviene puntualizar que los bautizados laicos tienen su propia corresponsabilidad en la evangelización del mundo, y que es una tarea que sólo ellos pueden y deben realizar, pues a todos nos ha dotado de unos dones concretos el Creador para colaborar en la construcción de un mundo mejor. A los cristianos laicos corresponde vivir y mejorar las condiciones ordinarias de la vida matrimonial, familiar, social y profesional.
Es bueno que acudamos a misa los domingos y realicemos obras de caridad, pero no debemos conformarnos con eso, cada laico ha recibido de Dios unos dones para implicarse en la marcha de este mundo. Unos lo hacen desde Cáritas, ayudando a los hermanos más desfavorecidos, otros lo hacen desde la política, no con la intención de crecer económica ni socialmente, sino con el propósito de construir estructuras sociales más justas y humanas. Otros lo pueden intentar desde el ámbito familiar, buscando medios y modos de fortalecer y de revitalizar el ámbito familiar, por ser la primera célula fundamental de la sociedad. Otros lo pueden hacer desde el campo de la sanidad, tendiendo una mano samaritana a enfermos e impedidos. Otros desde el voluntariado en ONG. En fin, el campo de acción es muy amplio, pero no sólo me refiero al de la profesión de cada uno, en cuyo ámbito debe comportarse siempre como el mejor profesional posible, trabajando como si fuera para él, sino de forma voluntaria en otros ámbitos de la sociedad que sean acordes con su manera de ser.
Está claro que no podemos transformar el mundo, yendo cada uno por su cuenta por mucho ardor que pongamos en la misión, sino que hemos de trabajar en equipo. Con tal intención se nos aconseja desde instituciones eclesiales que practiquemos el asociacionismo religioso, incorporándonos a movimientos religiosos laicales que nos ayuden a formarnos en la vida religiosa y a trabajar con otros en proyectos sociales que redunden en beneficio de los más débiles. Unidos así, en pequeñas comunidades o grupos eclesiales, podremos sentir más de cerca la voz del Espíritu que nos ayudará a llevar a feliz término la misión en la que trabajemos. El campo de acción de los laicos en esta sociedad es muy amplio, hay que dejarse guiar por los carismas recibidos para hacerlo en el que le corresponda a cada uno. Como seguidores de Cristo, sólo debemos hacer lo que hizo Él: trabajar por los más desfavorecidos, luchar por la justicia, aunque, a veces, nos reporte problemas, defender la verdad, fomentar la solidaridad. Así colaboraremos en la construcción de un mundo más fraterno, como hizo Jesús.
Menos quejarnos de lo mal que va el mundo, y trabajemos en lo que esté acorde con nuestras capacidades, para hacer un mundo más a nuestro gusto.
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Gonzalo Díaz
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