Obremos en libertad
26.01.08 @ 19:01:51. Archivado en Valores, Jesucristo
Recordando vivencias de mi infancia, en fechas recientes he reflexionado sobre el estribillo de una canción con la que iniciábamos las catequesis de niños en el pueblo. Ésta era su letra: “Mira que te mira Dios, mira que te está mirando, mira que te has de morir, mira que no sabes cuando”. No hay duda de que este estribillo encierra verdades profundas. Ése “mira que te mira Dios…” hace referencia clara a la providencia de Dios, que puede provocar en nosotros actitudes de reprensión ante acciones merecedoras de culpa o actitudes de imitación al amor que Dios nos depara, porque Dios es amor. Ahí entra en juego la libertad, el gran don que Dios ha regalado a los humanos. La libertad es una facultad humana por la que se nos permite actuar a nuestro libre albedrío, en caso contrario, ¿qué responsabilidad se nos podría imputar ante hechos que hayamos consumado, sin haber sido libres en su realización?
Leemos en la Biblia que Dios, después de crear el mundo con todo lo que contiene y las leyes por las que se rige, el sexto día creó al hombre, inteligente y libre. La Providencia del Creador conoce, sondea y dirige toda la creación, pero ha dejado en manos del hombre la marcha de su heredad, la creación, como se indica en la parábola de los talentos. Dios, el señor, antes de salir de viaje, deja su heredad en nuestras manos, sus siervos, para que con los talentos recibidos dirijamos su hacienda en libertad. Así es como, a su regreso, a los que hicieron mejorar su heredad satisfactoriamente, los felicitó y prometió alta recompensa, pero a quien escondió el talento, se lo recriminó por negligente y perezoso, quitándole el talento que recibido.
Los tres actuaron haciendo uso de su libertad, en ausencia de su dueño, siendo recompensados según la actitud utilizada.
Jesús de Nazaret, que es nuestro modelo a seguir, fue defensor a ultranza de la libertad. Su vida en este mundo tuvo sentido desde la libertad. No se alistó en ningún partido político de su tiempo, siendo libre en su vivir y en su obrar para darnos ejemplo de verdad y de justicia, enfrentándose a las instituciones de su tiempo, denunciando todo tipo de injusticias y defendiendo a los más desfavorecidos desde el amor y la misericordia.
Jesús es el referente para los cristianos y, apoyados en sus principios de amor, libertad y misericordia, podemos construir un mundo más humano y más fraterno.
Seamos libres en nuestro actuar, fieles a nuestro Maestro, sin doblegar nuestra libertad ante las apetencias de este mundo: el placer, el dinero, el poder, … y seremos en nuestra sociedad testigos de la verdad y denunciaremos las injusticias, como Él.
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Gonzalo Díaz
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