Adviento cristiano
02.12.07 @ 11:49:06. Archivado en Iglesia, Enseñanza, Navidad
Es una evidencia que actualmente vivimos en una sociedad cambiante, descreída y consumista, en la que la convivencia, formada entre distintos credos y culturas, provoca situaciones de extrema necesidad, sobre todo, en el ámbito de la inmigración, mientras los de aquí permanecemos en el mundo de la incomprensión o, lo que aún es peor, en el de la indiferencia.
La Iglesia nos propone , como cada año, el Adviento como medio de preparación para recibir adecuadamente la cristiana Navidad. Se trata de aprovechar este tiempo para despertar nuestras conciencias y analizar la marcha de nuestro caminar por la vida de nuestras creencias. Es tiempo propicio para allanar en nuestro corazón los montes y rellenar los barrancos que nos impidan recibir al Señor que viene en Navidad. Esta preparación no se corresponde con la que realizan las amas de casa, que ya andan preocupadas en llenar la despensa para vivir en familia las fiestas navideñas que se avecinan.
Como creyentes, cada uno de nosotros debe dejarse querer por Dios, como primer mandamiento para el cristiano, de igual modo que un día se dejó querer María, la joven doncella de Nazaret, poniéndose a disposición de los planes del Señor. El amor de Dios quiere habitar en nuestros corazones, sólo nuestros egoísmos personales impiden que sea posible.
Por el ruido que en estas fechas percibimos de la propaganda consumista, tomamos conciencia de estar ya en las puertas de la Navidad, aunque no nos detengamos a pensar que en la Navidad Dios se hace uno de nosotros (que realiza el milagro de tomar nuestra misma naturaleza) y nos trae un mensaje de amor y de fraternidad.
Es reconfortable comprobar que año tras año en Navidad se enternecen los corazones; que son días en los que se vive con intensidad las celebraciones familiares; que hasta se nos hace más fácil compartir con los que normalmente en otras fechas del año no lo hacemos.
Las ONGS, que se prodigan por el mundo como si fueran la mano misericordiosa de Dios, son generalmente, aunque alguna enturbie tan santa misión, portadoras del mensaje que nació el día de Navidad. Cáritas, tanto en el ámbito internacional como en el nacional o local, es pionera en encarnar el amor de Dios en el hermano necesitado, sin tener en cuenta razas, lenguas, religiones ni culturas.
Me parece oportuno reseñar que, al menos en la ciudad de Logroño, Cáritas vive en sintonía con el mundo de los menos favorecidos, buscando siempre la forma de aliviar sus necesidades más profundas. Cáritas Diocesana en conexión con las cáritas parroquiales canaliza las aportaciones recibidas en las campañas de Navidad y del Corpus Christi para facilitar a los inmigrantes “sin papeles ni trabajo” y a los necesitados en general, cercanía, orientación, preparación y ayuda económica, a través de Cursos de Formación Integral organizados en la Diócesis, de programas semanales de Atención Primaria en la Parroquias, de Proyecto Hombre y de la Fundación Cáritas Chavicar.
La forma de actuar del voluntariado de Cáritas es un modo sencillo y noble de querer devolver, en lo que sea posible, la dignidad humana a tantos hermanos y hermanas que deambulan por este mundo en el que se despilfarra y se consume sin freno.
Tendamos nuestras manos samaritanas a tantos hermanos que nos necesitan y seamos generosos con ellos en estas fechas tan propicias para el compartir. Así demostraremos que el Amor de Dios sigue siendo realidad en este mundo.
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Gonzalo Díaz
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