Nueva evangelización
14.11.07 @ 10:27:51. Archivado en Iglesia, Jesucristo
Se constata que en el ambiente social actual, me refiero al ámbito de los católicos, el mundo de las creencias religiosas se está deteriorando cada día más. No nos atrae acudir a los templos para relacionarnos con nuestro Dios, porque decimos que preferimos hacerlo de forma personal e individual en el interior de nuestra conciencia. Por otra parte, da la sensación de que la gente tampoco tiene tiempo para rezar, pues el ajetreo de cada día nos ocupa las veinticuatro horas. Sólo en ocasiones muy concretas de bodas, bautismos, funerales se acude a la iglesia para acompañar al sacerdote en los ritos acostumbrados. Diríamos que el rezar se reduce a “ir a misa” en ocasiones muy señaladas.
Ciertamente están cambiando los tiempos, y para adaptarnos a las nuevas realidades nos vemos sujetos a laboriosos reciclajes que no siempre se reciben con agrado. Eso mismo sucede en el campo de lo religioso, han cambiado los tiempos, pero cómo cuesta sufrir un oportuno reciclaje. Hay que abrirse de forma esperanzada a los nuevos cambios, siempre que sirvan para revitalizar la fe en el Dios de Jesús de Nazaret y vivir el cristianismo en términos evangélicos.
Actualmente se da una circunstancia nueva en el campo de la evangelización. En décadas ya pasadas sólo evangelizaba el misionero, que de forma osada dejaba su patria para enseñar la cultura y religión de la Cruz a los infieles. Los laicos se limitaban a rezar por ellos y a colaborar puntualmente en las campañas del Domund y de la Santa Infancia. ¡Cómo han cambiado las cosas! En la actualidad los países europeos se han convertido en países de misión, y todos los católicos, religiosos y laicos, son quienes deben evangelizar en sus ambientes respectivos.
Antes de profundizar en el tema, conviene tener muy claro que nadie puede evangelizar si previamente no ha sido evangelizado. El hecho de poder ser portador de la Buena Noticia implica haber recibido dicha Buena Noticia y hacerla suya en su vida de relación con los demás.
También estamos viviendo una nueva realidad social en las últimas décadas con la llegada de los flujos migratorios, consiguiéndose una sociedad multiforme por la afluencia de hombres y mujeres de diferentes etnias, culturas y credos. Son nuevos tiempos que aconsejan una convivencia basada en la comprensión, el respeto y la tolerancia, echando de nuestras conciencias actitudes racistas y de dominio que en otros siglos de nuestra historia desembocaron en inquisición y guerras.
El cristiano ya evangelizado debe vivir en coherencia con sus principios de fe, dando testimonio de ella con pruebas evidentes de civismo, laboriosidad, tolerancia, respeto y servicio hacia todos los seres humanos, sobre todo a los más desfavorecidos, sean del credo, cultura y etnia que sean. Desde esa actitud se puede iniciar en la actualidad el camino de la evangelización.
Desde la paz interior y la felicidad que produce el sentirse uno a gusto consigo mismo, porque hemos conocido al Dios de Jesús de Nazaret, que es un Padre que desea nuestra felicidad y cuyo Espíritu nos da la abundancia de sus dones para vivir según su voluntad y para hacer un mundo mejor.
La nueva evangelización puede ser satisfactoria si se realiza en coherencia y en sintonía con la fe, llevando a la vida la razón de las convicciones religiosas que mueven al cristiano. Así es como, desempeñando en la sociedad el rol de madre o madre, de hijo o hermano, ... como auténticos cristianos podemos dar ejemplo de buena ciudadanía y servir de referencia para el resto de la sociedad. En tiempos de bonanza o de adversidad, desde el puesto de trabajo o en la convivencia del barrio o en el lecho del dolor debe aflorar nuestra sincera actitud cristiana de servicio, sobre todo hacia los más desfavorecidos.
El comportamiento cristiano es una de las formas de poder ser actualmente luz y sal en la sociedad para tantos hermanos que viven sin norte, exclusivamente a la sombra del tener y del disfrutar, pero no de la del ser.
No es cuestión de evangelizar en el interior de la Parroquia, allí se va a evangelizarse, porque la Buena Noticia se proclama en medio de la sociedad con nuestros comportamientos y actitudes.
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Gonzalo Díaz
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