Reflexiones de un creyente
19.07.07 @ 09:53:49. Archivado en Familia, Valores, Jesucristo
No es cuestión de estar muy despiertos para comprobar que el número de feligreses que frecuenta los templos católicos ha ido disminuyendo ostensiblemente en los últimos lustros.
Sin indagar mucho en las causas que lo han motivado, son fáciles de deducir algunas. Los que contamos con más de medio siglo de experiencia recordamos que en nuestra niñez y juventud resultaba muy fácil ser cristiano practicante. Eran tiempos en que casi toda la sociedad española se acercaba a los templos los domingos y demás fiestas de guardar. Fue con la llegada de la democracia cuando cada ciudadano tuvo oportunidad de hacer aflorar sus propias ideas religiosas y políticas, iniciándose entonces, de forma paralela, el retroceso de audiencia de muchos cristianos en el culto de los templos.
A la esperada y deseada libertad en la sociedad española se le sumaron los nuevos aires del progreso, hasta hacerse bueno el dicho de que “ cuanto más se vive en situación de vacas gordas, el hombre menos se acuerda de Dios”. No todos los que acudían a los templos lo hacían inducidos por una verdadera fe interior, algunos lo hacían porque, al ser tan generalizada la asistencia de los españoles a los actos religiosos, si no acudían, quedaban en evidencia ante los demás.
Es lógico pensar que los que pertenecen a las últimas generaciones, los jóvenes, que dicho sea de paso, hacen mejor uso de su libertad y sinceridad que muchos adultos, no han visto en los mayores, el ejemplo que esperaban, por lo que, aunque en su día fueran bautizados, fieles a su manera de vivir, están prefiriendo tomar otros caminos distintos a los de sus padres y abuelos. En contra de la opinión de muchos católicos adultos, creo que no es el momento de criticar la actitud de los jóvenes, aunque con su coherencia de pensar y obrar, sean quienes más estén influyendo en este cambio de sentido de la religiosidad de los católicos.
El permisivismo, el consumismo y el cambio de valores que tanto se deja notar en la sociedad están cuestionándonos hacia dónde nos conduce esta religiosidad. Es cierto que están cambiando mucho los tiempos, en el campo de lo laboral, nos hemos visto obligados a continuos reciclajes para lograr adaptarnos a la nueva realidad, incluso, socialmente nos hemos visto sorprendidos por la técnica, al tener que incorporar en nuestros hogares aparatos con los que antes jamás hubiéramos soñado. Sin embargo, si llevamos esta situación al campo de lo religioso, observamos que muchos cristianos siguen anclados en su ayer, sin necesitar de un reciclaje que les abra los ojos a las nuevas realidades religiosas. Han cambiado los tiempos, pero permanecen fieles a los contenidos religiosos que recibieron en la escuela durante su niñez y adolescencia. Ya es hora de reciclar las actitudes religiosas para vivir acordes con los tiempos que corren. También en el campo de lo religioso, ha llegado el momento de sintonizar con los nuevos medios que, a tal efecto, las parroquias ponen al alcance de sus feligreses.
Hoy es muy difícil vivir con la fe del carbonero en un mundo en donde todo se cuestiona. Nuestros tiempos demandan nuevos enfoques para que el hombre se relacione con Dios. Ser cristiano es una opción que deben elegir, cuidar y vivir en intensidad quienes así lo han decidido. El cristiano debe ser conocido en la sociedad no sólo por lo que diga, sino, sobre todo, por las obras que realiza. Ser cristiano es tomar una opción que te haga diferente y crítico con las ideas secularistas cada día más arraigadas en la sociedad.
Se dice que cada familia es una iglesia doméstica o por lo menos a ello aspiran los matrimonios que se consideran católicos de verdad, pero qué lejos están de conseguirlo muchos padres jóvenes que están bautizados. Estoy totalmente convencido de que, así como la Iglesia universal se compone de muchas diócesis y parroquias en cada nación, cada parroquia debe estar integrada por diversos grupos o comunidades con misiones y objetivos distintos, en donde cada grupo se forme y crezca religiosamente, siendo fiel al Evangelio de Jesús de Nazaret. El mundo de hoy necesita comunidades de referencia que sean sal y luz en sus ambientes.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Gonzalo Díaz
autor
Contacto


