Una idea de la religión
19.03.08 @ 09:00:00. Archivado en Sociedad
Leemos en El renacer de cada día, libro del Padre y escritor Ernesto Juliá Díaz, lo siguiente: “El hombre no combate la muerte con la religión; en la religión, en sus vínculos con Dios creador, el hombre descubre el sentido que Dios ha dado a su vida...” Y algo más adelante: “El miedo y el temblor ante la muerte, quizá no es otra cosa, en definitiva, que el temblor y miedo a perder la eternidad, la inmortalidad ya viva en nuestro espíritu...”
Entonces se nos ocurre: el hombre no ha ideado la religión para liberarse, sólo, del miedo a la muerte, sino para liberarse de sus propias carencias, de su desvalimiento, de su infinita y terrible indigencia, y estas limitaciones tienen lugar durante toda su existencia en la tierra, en su casa Naturaleza. La indigencia es connatural, pues, al ser humano, pero cuanto más le acontece, cuanto más se percata de ello, cuanto más le acosa la indigencia más anhela, entonces, un bálsamo, su religión, llamémosle la Religión, con mayúscula.
Ante la muerte el desvalimiento del hombre suele ser máximo, de ahí que persiga con mayor ahínco la medicina más natural: su Religión, que no es sino afán de supervivencia, elixir contra los sufrimientos y el dolor, pero dolor humano, ya sea físico o espiritual.
Aunque lo que el hombre desea no es tanto no morir ―esto creo que llega, irremediablemente, a comprenderlo o asumirlo― como sobrevivir, es decir, vivir sobre el tiempo, sobre las carencias, sobre las enfermedades que le corresponden. Pero sobrevivir, eso sí, sobre, en la misma Naturaleza, que es su auténtica casa.
Nada hay tan inseparable de la naturaleza humana como la Religión, dicho con otras palabras, tan natural como su Religión. Luego lo sobrenatural, lo que excede de los términos de la propia Naturaleza, no es obra, por innecesario, del Hombre, lo será en todo caso de algunos hombres. Y esta religión sobrenatural, que sobrepasa lo humano, es una religión parcial, particular, interesada; aquélla, la natural, la Religión de todos los hombres habidos y por haber, es la Religión universal, la que nace y muere con cada uno de ellos.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Juan Felipe Simón
autor
Contacto


