Por qué votar a UPD
29.02.08 @ 09:00:00. Archivado en Política
La clase política española ha conseguido en menos de 30 años, a costa de una democracia alcanzada tras larga y férrea dictadura, que buena parte de la ciudadanía sienta indiferencia, o desdén, o rechazo, e incluso asco hacia una representación política que ha derivado sin sonrojo a un corporativismo gremial amparado por un privilegiado estatuto. En esta tesitura, ¿qué pueden hacer los ciudadanos que no pertenecen a ninguno de esos sectarios, jerarquizados e irrespirables partidos políticos que controlan, incluso con pactos vergonzosos, los gobiernos de las distintas administraciones publicas?
Creemos, o quisiéramos creer, que la delicada situación política en España está alcanzando la frontera de otra dimensión, de un claro horizonte, de una nueva página. El próximo 9 de marzo se celebran, a la vez, elecciones generales y autonómicas en Andalucía. ¿Qué puede hacer el ciudadano con lo único que suele o que puede hacer cada 4 años? ¿Votar, seguir votando como espera ese gremio político que haga la ciudadanía? ¿Seguirlos votando, a estos, a esos, a aquéllos, qué más da, si la promiscuidad política de hoy no conoce la ética ni la decencia? ¿Para que continúen empeorando las actuaciones que han venido protagonizando hasta ahora?
Uno, que ha venido votando a izquierda, a derecha, a centro, a autonomistas, que ha introducido votos nulos y, también, dejado de votar durante algunas elecciones, ha llegado a la conclusión de que en España, igual que en nuestro mundo occidental, no existen derechas ni izquierdas. Si me apuran, referido a España, ni siquiera nacionalistas de auténtico germen social. En España el nacionalismo está trufado de vetustos tintes religiosos, de decimonónica burguesía, de ocultos intereses económicos, de falsa progresía. ¿Qué hacer, entonces, ante las próximas elecciones?
En esta ocasión el dilema era: ¿votar en blanco o votar a UPD? Trataremos de explicarlo. Respecto del voto en blanco estoy de acuerdo con lo que en este mismo periódico nos explica con frecuencia el periodista Francisco Rubiales en su blog Voto en blanco. Ciertamente, ese es un acto de protesta singular, democrático y para mí que necesario, si no hubiesen aparecido en estas elecciones Fernando Savater, Rosa Díez y cuanta gente de competencia contrastada les acompañan. Además, tengo una objeción insalvable para no utilizar el voto en blanco, en tanto éste no tome verdadera carta de naturaleza con una deseada reforma electoral. Con la ley D’Hont los votos en blanco acaban repartiéndose entre los partidos mayoritarios, pues el porcentaje de esos votos se contabiliza en el cómputo total pero no en el reparto de escaños, sucediendo también que un número mayor de votos en blanco implica que los partidos minoritarios obtengan menos escaños para el mismo número de votos obtenidos. Luego, sin querer, el voto en blanco beneficia a los partidos mayoritarios y perjudica a los minoritarios. Lo anterior se puede comprobar en un simulador de la ley D’Hont.
No nos queda otra opción que votar a UPD. En la introducción de su programa se propugna la reforma de la Constitución en 3 aspectos principales: cerrar la cuestión territorial igualando las competencias y la financiación, mejorar la separación de poderes y reforzar las libertades ciudadanas y la igualdad de todos los españoles. Se propone reformar la Ley Electoral para hacerla más representativa y equitativa. Se compromete a impulsar medidas legales de regeneración democrática. Se declara un partido transversal, laico y nacional. Concibe, por último, su programa como un contrato con los ciudadanos, todos, los que le voten y los que no. ¡Qué maravilloso si aquí estuviera el comienzo de la regeneración de la vida política en España!
Nos parece la mejor…, la única opción plausible, tanto a nivel nacional como de Andalucía. Si no confiamos en quienes llevan años soportando, desafiando, sabiendo de injusticias y, a pesar de eso, persisten, forman nuevo partido, con ese programa, con esa rebeldía, con esa urgente necesidad que todos tenemos de cambio…
¡Qué esperamos! Votando UPD votamos ilusión, esperanza, regeneración. Nuestro voto, en esta ocasión, lanza doble mensaje: clama una nueva oportunidad con una palabra limpia.
No nos demos por derrotados que la batalla aún no ha concluido.
Comentarios:
La personalidad de Rosa Díez (UPyD) ante las masas y convincente oratoria empiezan a despertar recelo en los grandes santuarios del poder y en el corazón del "stablesmen" periodístico , donde se teme a los que son difíciles de manipular y poseen el recurso supremo en democracia, el de poner al pueblo de su parte.
Tsunami
¿Por qué voy a vota por UPyD?
PARA QUE LA ABSTENCIÓN O EL VOTO EN BLANCO NO SEAN TU OPCIÓN ELECTORAL
Y usted ¿por qué vota?
Pida explicaciones sobre lo que hicieron con su voto
No veo ganadores ni en PP ni en PSOE
Me he agarrado con todas mis fuerzas a UPyD porque en este momento es la gente que me ayuda a combatir del terror que pueden ser cuatro años más de bipartidismo con salsa de nacionalismos que esperan con la lista de compensaciones y peajes políticos y no de propuestas para convivir.
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Juan Felipe Simón
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