Homenaje a Curro
20.02.08 @ 09:00:00. Archivado en Sociedad
Me suena y me resuena “Mira la esencia y olvida las apariencias”, el lema que enarbolaba una canción de moda... Se le veía alto, enjuto, metido en años. Su andar era parsimonioso, elegante, difícil de superar. Su rostro era su biografía: la piel de la cara y del cuello se desplegaban agotadas, la barba toda cana, los ojos vagamente azules, quizá de tanto esperar del cielo. Le llamaban Curro a este hombre de campo, gran bebedor, un borrachín, vamos. Cuando el alcohol no le habitaba, fumando y con una prestancia envidiable, se le podía ver pasear camino arriba, camino abajo. A lo anterior habría que añadir una historia familiar poco grata. Aunque no se metía con nadie, pues sólo mostraba pesadez cuando, disuelta su voluntad en una botella de rancio vino, una necesidad concreta lo acuciaba, Curro era eso, un ebrio desgraciado, o viceversa.
Juan Felipe Simón
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