Soledad
15.02.08 @ 09:00:00. Archivado en Sociedad
¡Seguramente nadie lo habría creído! Que alcanzara ese hombre, mayor sí, los 82 años de edad, ¿quién lo hubiese imaginado? De agradable presencia, el rosado semblante de su cara, que desconocía los surcos de los mares, se ocultaba tras unas gruesas gafas negras. La mascota que calaba le inspiraba un aire entre rural y patriarcal al mismo tiempo. Y no andaba lento, ni ligero. No aparentaba Ambrosio, desde luego, la edad que se escondía tras su fugaz figura. Quizás le ayudara a eso su mujer.
Juan Felipe Simón
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