Los motivos de UPD
01.02.08 @ 09:00:00. Archivado en Política
“Partimos de un supuesto revolucionario: que los ciudadanos no nacen siendo ya de izquierdas o de derechas ni con el carné de ningún partido en los pañales. Vamos aún más lejos, a riesgo de escandalizar a los timoratos: consideramos a los ciudadanos capaces de pensar por sí mismos y de elegir en consecuencia, de acuerdo con las ofertas de los partidos y su experiencia de la situación histórica que vivimos. Por tanto, no creemos que nadie esté obligado a votar siempre lo mismo o a resignarse a las opciones políticas vigentes, cuando ya le han decepcionado anteriormente. Ser considerados de izquierdas o derechas no nos parece el centro del problema…”
Comienza así el Manifiesto del novísimo partido, de Unión, Progreso y Democracia (UPD), que está velando armas ante su primera contienda electoral. Y lleva razón en lo que dice, pero tampoco es nuevo; y es muy loable pero… ¿acaso existe una mayoría de votantes que verdaderamente piense así? Es evidentemente que no la hay, y me atrevo a decir que mientras no la haya no existirá un cuerpo electoral verdaderamente libre e independiente.
El decimonónico concepto derecha-izquierda tuvo entonces su razón de ser, incluso durante la primera mitad de pasado siglo, pero tras la segunda guerra mundial el binomio derecha-izquierda fue siendo absorbido por el estado del bienestar al que todos, sin tener carné de socios, estamos abonados. ¿A qué viene ahora seguir enarbolando esas antiguallas? Solo un pensamiento esclerotizado, anclado en el pasado, quiere seguir soplando esos rescoldos para seguir calentándose sin innovar. Pero los tiempos han cambiado y aunque la sociedad, o la mayor parte de ella, tarde tiempo en comprender las nuevas tendencias y en asimilarlas, ese anacrónico pensamiento, esa desgastada ideología tiene los días contados.
¿A qué votar siempre al mismo partido? Cuando ni siquiera tenemos opciones de votar personas, salvo a quien encabeza el cartel electoral que, por supuesto, no puede gobernar, gestionar ni estar presente en todos los lugares de la organización social. ¿A quién le interesa que permanezca tal estado de cosas? Pues a los partidos, a estos partidos, a estas ridículas, esperpénticas, degradadas organizaciones que siguen conservando un nombre antiguo como reclamo nuevo de engañadizos.
¿Qué es preferible: la ranciedad, la esclavitud mental de ser de izquierda/derecha o la indeclinable posibilidad de ser libre, independiente, imparcial, utópico, incluso la de equivocarse en el intento?
Ya lo anuncié antes. Mientras un porcentaje importante de votantes no deje de pertenecer a la yunta derecha/izquierda, mientras no deje de votar a las mismas siglas sin meditar, sólo porque sí, mientras no deje de ser vasallo de esas insulsas proclamas, de esas promesas incumplidas y mentiras disfrazadas de los actuales políticos profesionales, no existirá una sociedad libre capaz de decidir por sí misma. Por eso la opción de votar a UPD (igual diría de la opción Ciudadanos de Cataluña: lástima que no caminen de la mano estas rebeldes ideas del S. XXI), a quienes están fundándolo y promoviéndolo, a quienes hablan sin intereses creados, con frescura, con libertad, con valentía, con novedad, sin ataduras, sin miedo, con rabiosa ilusión, merece nuestra atención, nuestra admiración y respeto. Votar UPD hoy en España es ser utópico, deliciosamente ingenuo, e incluso alzar una voz verdaderamente social, y avanzada.
La verdadera libertad consiste en ser elegantes, o sea, en saber elegir.
Comentarios:
Mi intención de voto es para la Sra. Rosa Diez. Apreciaría el envío de información complementaria sobre UPD.-
Saludos.-
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Juan Felipe Simón
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