Educación para personas
03.01.08 @ 09:00:09. Archivado en Política
De un tiempo a esta parte se oye hablar de Educación para la Ciudadanía, la asignatura que este gobierno de una manera curiosa, por las serias protestas que viene generando su próxima entrada en las aulas, quiere imponer mas en plan de súbditos que de ciudadanos. Yo no he leído los contenidos de la controvertida asignatura, pero he estado al tanto de que no agrada a una buena porción de ciudadanos, que incluso la han llevado a los tribunales, y he percibido que sus partidarios son mayormente gente del gobierno, del PSOE que lo sostiene y de sus allegados o interesados. Al margen de los aciertos y desaciertos de la asignatura, que de ambos sin duda alguna debe contener, aunque para mí tengo que más desaciertos que aciertos dado lo hecho y lo no hecho, lo dicho y lo no dicho por este gobierno de Zapatero, de entrada no sería sensato imponer una asignatura que por sí misma, aun suponiendo que fuera la que mejor se ha diseñado en la educación española, y tenemos razones sobradas para pensar que no es este el caso, por sí sola decíamos, nada o poco va a solucionar en el paupérrimo panorama educativo español.
Desde que hace unas semanas, por suerte para los españoles, vio la luz el informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), promovido por la OCDE, organismo internacional ajeno a las garras directas de este tendencioso gobierno, lo que muchos españoles presumían, comentaban o sabían a pies juntillas y ahora, gracias a ese informe, es público dentro y fuera de España, puede ser conocido y analizado por todos los españoles interesados en tan decisiva y principal cuestión, la educación de los españoles, asunto que no solo afecta al presente sino al futuro de lo que somos y seremos como país. La situación en que queda España, comparada con otros 57 países, es pésima, degradante, incluso humillante para quienes entendemos que la buena educación es lo más esencial que una sociedad puede ofrecer a sus componentes. La discutida Educación para la Ciudadanía, la cacareada asignatura de Zapatero, es obvio que no va a sacarnos del grave escollo educativo en que estamos encallados.
Muchos sentimos que urge, que interesa, que nos apremia otra educación, distinta y mejor, adaptada a estos y a los venideros tiempos, lo que no es óbice para romper con el sistema educativo anterior. En los asuntos cruciales para la sociedad, y la educación lo es en grado superlativo, se trata de ir innovando, adaptado, mejorando con prudencia lo existente. Pero si dada la espantosa situación educativa en España hay que dar un giro más angulado de lo habitual, pues habrá que hacerlo, eso sí, al margen de ideologías, de subsidios, de nacionalismos, de intereses empresariales, incluso al margen de los políticos, probadamente demasiado incultos y viciados para asistir a tan excelsa operación social. Dejemos esa labor a los profesionales de la educación, a los experimentados, a los peritos, a los que han encallecido sus manos vareando los frutos de la cultura en nuestras aulas, a los que han disfrutado y padecido con el extraordinario alumbramiento que supone extraer de las fauces de la ignorancia a una persona debidamente educada.
Pero la elaboración y futura obligatoriedad de tan debatida asignatura, Educación para la Ciudadanía, encierra otra paradoja. ¿Qué es antes, qué es más importante, ser ciudadano o ser persona? ¿Cómo no se le ha ocurrido al inteligente gobierno de Zapatero, dada la lamentable situación educativa española, comenzar por la raíz, el principio, la base, la esencia? Decía sabiamente el poeta Antonio Machado: “Por mucho que un hombre valga nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre”, o sea, que ser persona, en su condición femenina o masculina. Así me lo parece a mí, así parece que debería ser entendido por todos: la persona es lo importante, o, lo importante es ser persona. ¿De qué le servirá a alguien ser, incluso con fama televisiva, doctor, conductora, ingeniero, profesora, político, científica…si esa mera apariencia, o suceso, o postura, no se fundamenta, sostiene y complementa en el conocimiento de sí mismo, en la irrenunciable dignidad de esa persona, con todos sus atributos y no exenta de ninguno de ellos, menos aún del de la educación?
Incluso antes de ser ciudadano, y a la vista de los vergonzosos resultados ofrecidos en el informe PISA por España, por Andalucía sobre todo, ¿acaso no es primordial saber contar, saber leer, saber interpretar, entender, comprender lo que se lee, lo que se escucha, saber manejarse digna, libremente por el mundo, saber decidir? Me temo que el gobierno de Zapatero no quiere, no puede arreglar mínimamente el problema educativo español, esto es, no quiere que haya personas debidamente formadas, formadas en y para la libertad, con capacidad para discernir por sí mismas, de otro modo no estaría gobernando, ni siquiera hubiera llegado a gobernar. Lo que sí quiere el gobierno de Zapatero y de su escudero Chaves son adeptos, acólitos, subsidiados, comprados, anestesiados de ayudas, de fanfarrias, de palabrería. La verdadera libertad, la de saber elegir con suficiencia, sin complejos, con humanas alternativas, es algo que en este país se va perdiendo, disfrazando, domesticando, relegando, asombrando. Pero su sombra, la de la libertad, sí que va quedando cada vez más menguada.
Perdonen mi falta de actualidad, pero antes de ser cualquier otra cosa en el mundo prefiero ser persona, con sus aciertos y sus errores, antes que ser ciudadano, porque ese estatuto, además de su inferior calidad, va siendo sustituido por el de súbdito, esto es, por persona que se desconoce a sí misma y no educada adecuadamente en lo humano ni en lo divino.
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Juan Felipe Simón
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