Unos días después
05.11.07 @ 09:00:00. Archivado en España
Han pasado ya unos días, suficientes creemos para salir del centro de una vorágine, más artificial que natural, que entre tantos algunos se había creado. El pasado 31 de octubre se juzgó, me parece, la ilegalidad más aberrante y absurda acaecida en España, al margen de nuestras guerras fratricidas. Unos días después, qué podemos decir.
Atenuemos sus gravísimos efectos. Nuestro recuerdo a las víctimas y a sus familiares, nuestro apoyo a éstas en tan duro trance. Que se agilicen los trámites para que reciban cuanto antes las indemnizaciones o compensaciones que les correspondan. Que actúe la Administración Pública.
Respetemos la justicia y sus procedimientos. Confianza en su profesionalidad. Acatamiento de la sentencia, de lo juzgado. Ni la instrucción ni el posterior juicio se hicieron deficiente o lentamente.
La causa y sus autores. ETA aquí no tuvo nada que ver. La guerra de Irak tampoco, al ser posterior al origen del atentado. Sólo fueron terroristas islamistas (y unos “imprescindibles” desalmados españoles), organizados en una o más células, que “pretenden derrocar los regímenes democráticos y eliminar la cultura de tradición cristiano-occidental sustituyéndolos por un Estado islámico bajo el imperio de la sharia o ley islámica en su interpretación más radical, extrema y minoritaria”. Hasta dejaron ya escritos estos criminales sus siguientes objetivos. Al Qaeda, o lo que representa en el más primitivo mundo islamista, aparece como la referencia ideológica de los autores. No lo olvide la sociedad, ni la Administración Pública.
Objetividad. Nuestra reprobación a los políticos, a los partidos que utilizan semejante desastre con fines personales, partidistas, electoralistas. Lo mismo decimos de aquellos particulares o medios de comunicación que así se conduzcan. Porque todo decir siempre es excesivo, a mayor trascendencia más prudencia y reflexión se imponen.
Dudas e higiene social. Cuando se estudie la sentencia siempre quedarán restos de incertidumbre, atisbos de otras soluciones, inconformismo ante ciertas dudas. No se olvide esta sentencia, pero atiéndase sólo a la sospecha razonable, previsora, objetiva y no especulativa. Que lo haga el Ministerio de Justicia en los casos pendientes con encausados islamistas, o con asuntos trabados con el alevoso atentado. Que lo haga el Ministerio del Interior con todas las Fuerzas de Seguridad que tuvieron o tendrán que ver con casos similares, con la pléyade de confidentes policiales que pululan entre los aparecidos durante la trama del 11M. Que lo haga el Ministerio de Exteriores, de Defensa, con las responsabilidades de sus competencias dentro y fuera de España. Que lo haga el gobierno de turno, la sociedad entera.
Intentémoslo unos días después. Quizá, esta vez, todos estemos de acuerdo en algo que merece la pena: que no vuelva a existir otro 11M.
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Juan Felipe Simón
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