Símbolos y democracia
26.09.07 @ 09:00:00. Archivado en Política
En nuestra democracia hay, simplificando, los que cumplen o tratan de cumplir con las normas, que son la inmensa mayoría, y los que incumplen o tratan de incumplirlas, que son la inmensa minoría, los terroristas y sus asociados, y los llamados nacionalistas o extremistas. Pero hete aquí que, puestos a observar incluso sin demasiado interés, se ve claramente que son los últimos quienes de manera directa o indirecta ya mandan, de forma total en algunas regiones (País Vasco y Cataluña) y parcial en otras (Galicia y gobierno de España).
Una de las armas empleadas con más rigor por los cada vez más fortalecidos extremistas para ir socavando, fatigando y desalmando al débil gobierno de España, y a la sumisa sociedad española, es el ataque a los símbolos que mejor representan la idea de España, ya sea la propia lengua castellana (la lengua oficial del Estado), los uniformes de los soldados o agentes de orden público, las corridas de toros o fiesta nacional (no me refiero a las fiestas en que la muchedumbre maltrata a un torillo, vaquilla u otro animal, que aborrezco y que no recuerdo pretendan eliminar los extremistas), la bandera de España y, recientemente, el Rey, que es el representante constitucional de la forma política del Estado español: la Monarquía parlamentaria.
El ataque de los extremistas a los símbolos no es nuevo, pero ahora que van más crecidos y que el partidista gobierno de España (cada vez más ocupado en sus propios intereses y menos en los de la nación) afronta unas elecciones de dudoso signo, su virulencia aumenta. La lengua oficial ni se respeta ni hay quien la haga respetar: en esas regiones no siempre se puede estudiar en español ni aprenderlo bien, tampoco circular por “sus” carreteras, que son de todos, con las indicaciones en español. En cuanto a la bandera, ¡cuánto simbolismo zaherido!, ni ondea en los lugares oficiales ni ondeará, porque así le interesa al gobierno de España: léanse las declaraciones a este respecto de los ministros Rubalcaba, Bermejo y Fernández de la Vega. De los ataques a lo que representa el Rey... ¡qué podría decirles!, si según el gobierno se trata de un asunto menor. Recuérdese, del párrafo anterior, qué asunto menor representa el Rey.
Si en menos de 4 años Zapatero y su gobierno, con el beneplácito del PSOE, ha consentido tanto sinsentido, tanta ilegalidad, tanto marasmo en el corazón de España y de la mayoría de los españoles, en las próximas elecciones el enfermo podrá iniciar su recuperación o su incontrolado retroceso.
¿De qué depende? Del ánimo que mantengan durante la intervención quirúrgica tantísimos anestesiados españoles.
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Juan Felipe Simón
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